miércoles, 22 de abril de 2009

CON SEGURIDAD NO SERÁ MI MEJOR MAPOMA


Pues como parece que últimamente me persigue alguna maldita maldición, a tres días del Maratón de Madrid resulta que tengo una bronquitis, y yo que creía que era un fuerte resfriado.


Sin comentarios, definitivamente...... o estoy gafado, o me voy a cambiar el nick de Piraña, por el de "El Pupas", que creo me identifica mejor.
AHORA UNA COSA OS DIGO:
¡¡¡¡¡ YO CORRO EL MAPOMA POR COJONES !!!!!


Un saludo.

lunes, 20 de abril de 2009


Después de una semana de mas pruebas médicas en mi pierna izquierda y, a priori, con buenas perspectivas, decidí a última hora tomar parte en la carrera popular que se celebra todos los años en la localidad madrileña de Mejorada del Campo y que es conocida como “La carrera de Primavera”. Así aproveché que tenía un poco de tiempo libre el pasado viernes 17 abril, y a la salida de la “electromiografía” que me practicaron en el Hospital Carlos III (y a la vista de la cual parece ser que no tengo ningún nervio afectado en la pierna), me acerqué a la tienda Bikila para formalizar la inscripción a esta carrera. La intención era la de hacer el último entrenamiento rápido previo al MAPOMA y no perder las sensaciones de la competición.

Esa era la idea original, aunque como siempre luego nada me sale como tengo previsto, y es que últimamente tengo la sensación de estar “algo” gafado, y es que cuando parece que muscularmente me encuentro mejor, y puedo correr sin muchas molestias, resulta que ahora me he pillado un resfriado de tres pares de narices, que me hizo pasar toda la madrugada del sábado al domingo con fiebre, escalofríos y sudores fríos por lo que no pude pegar ojo en toda la noche. Así me levanté el domingo con la cabeza como un “bombo”, con una sensación de cansancio y pesadez absoluta y sin ganas de nada, ni de comer, ni de beber, ni de hablar y mucho menos de correr. Aunque ya nos conocemos todos, y basta que uno tenga un dorsal y que halla quedado con algún compañero de carreras para que nos presentemos en la línea de salida, cuando lo mas lógico hubiera sido quedarme en la camita e intentar dormir y descansar.

Así me marché, junto con mi cuñado Alejandro, para Mejorada del Campo, donde nos esperaba Manolo, un buen amigo nuestro y que se está aficionando también últimamente a esto del atletismo. El muchacho no sabe donde se mete, yo por mas que le he advertido creo que ya es demasiado tarde, ya le picó el “bichito del correr”, ahora ya está perdido.

Recogimos nuestros chips y ya durante el calentamiento previo a la carrera me doy cuenta, como no podía ser de otra forma, que no debía haber venido, pero los cabezotas y duros de mollera es lo que tenemos, que tenemos que correr aunque sea sin piernas, que borricos llegamos a ser. En fin, sea como fuere, pocos segundos antes de que de comienzo la carrera nos situamos bajo un arco de salida mas despoblado de lo que normalmente estamos acostumbrados, hay sitio de sobra para colocarnos y los empujones y codazos brillan por su ausencia. Pero no nos engañemos, el que no sea una prueba masificada, no significa que no halla venido a ella mucha gente de nivel, así puedo ver a un par de corredores de color, unos cuantos marroquíes, a parte de algunos habituales como Fikadu Bekele, Jami Jami, Valledor, y mi amiguete Roberto que por méritos propios se merece estar ya junto a los mejores. Por otro lado, me llama mucho la atención la gran cantidad de corredoras que se han dado cita en esta ocasión, me da la impresión que hay muchas mas chicas que en otras carreras, algunas también de color.

A las doce en punto comienza la carrera y ya en el primer giro puedo ver a mi mujer, hermana, hijos y sobrinos que dándonos una sorpresa se han acercado para vernos, recibo sus ánimos, aplausos y sonrisas y les correspondo devolviéndoles el saludo.

A diferencia de otras ediciones anteriores, el recorrido ha variado sustancialmente. Así nada mas comenzar y en los primeros metros del recorrido, hacemos un giro completo al parking donde está situada la zona de salida-meta, pasando pocos instantes después del pistoletazo de salida bajo el mismo arco donde acabamos de comenzar a correr, por lo que nuevamente, y pocos segundos después, vuelvo a ver a toda mi familia.

Ya desde el primer metro noto que no puedo respirar bien, así que me relajo y con mucha calma paso el primer kilómetro en torno a tres minutos y cuarenta segundos, voy en un grupo de corredores y corredoras bastante grande aunque rápidamente se irá deshaciendo. Pasamos el segundo kilómetro también al mismo ritmo del primero, y creo que va a ser el ritmo que llevaré durante toda la prueba, mis sensaciones son pésimas y mis pulmones hoy se quedaron en casa, que es donde debiera haberme quedado yo.

Hay tramos del recorrido donde el aire sopla con fuerza por lo que busco la espalda de alguno de los corredores que me preceden para ir un poco mas tapado, aunque pronto, y al no conseguir aguantar el ritmo que se impone en el grupo, me quedaré solo con la única compañía de una corredora que procura ir pegada a mí refugiándose del aire. Completamos la primera de las dos vueltas con las que cuenta el trazado y recibo nuevamente los aplausos de mis animadores particulares, lástima que en esta ocasión no pueda obsequiarles con una buena carrera, aun así se ponen muy contentos porque por megafonía marcan que la chica que va pegada a mi espalda es la primera en la categoría femenina, y de algún modo, y sobre todo los niños, el ver a su papá junto a la primera chica les llena de emoción, aunque por otro lado yo sepa que no tiene mucho mérito.

Comenzamos la segunda y última vuelta y ahora ya me quedo totalmente solo, ya que la chica se ha descolgado. Voy fatal de respiración, salivando constantemente y generando muchas flemas por lo que corro totalmente atrancado y sufriendo bastante, si no fuese porque sé que en apenas cuatro kilómetros voy a terminar a buen seguro que me retiraría. En fin, voy a intentar llegar a meta lo mejor que pueda y con este planteamiento afronto los últimos kilómetros. En el tramo entre el kilómetro octavo y el noveno, el asfalto se empina en una larga cuesta, donde ante mi asombro doy alcance a dos corredores que me precedían, es solo un espejismo ya que al terminar la cuesta se vuelven a escapar otra vez. Último kilómetro y ni siquiera hago amago de cambiar el ritmo, llego al tran tran, hasta las proximidades del arco de meta donde una vez mas veo a mi familia que me animan como auténticos jabatos, en otra ocasión eso bastaría para ponerme las pilas y haber intentando esprintar, pero hoy las fuerzas y estado físico es el que es, y no hay vuelta de hoja. Así paro el crono en meta en un tiempo de treinta seis minutos y pocos segundos y bastante desecho físicamente.

Lo que tenía que haber sido una carrera para coger confianza de cara al MAPOMA, se ha convertido en un auténtico calvario que me genera muchas dudas de cara al domingo que viene. Espero ir poco a poco recuperándome a lo largo de la semana, pero una cosa está clara, y es que este año, tras la lesión que me ha mantenido parado mas de dos meses, y ahora este catarrazo de última hora, no va a ser precisamente éste mi mejor maratón, de eso no hay duda.

Para postre, cuando estábamos esperando para el sorteo de regalos, recibimos una llamada que nos comunicaba el fallecimiento de una persona allegada a nosotros, por lo que lejos de descansar por la tarde como hubiera sido mi deseo, estuve todo el domingo entre el Hospital de la Princesa y el Tanatorio de la M-30, así tengo hoy yo el cuerpo.

En fin, ya llegarán tiempos mejores, ahora a intentar descansar y coger fuerzas para este próximo domingo.


Próxima estación: MAPOMA.


Salud para todos...

martes, 7 de abril de 2009

MEDIO MARATÓN DE MADRID 2009


Comienzo la mañana con sensaciones extrañas, no en vano me acabo de mudar de casa y ha sido la primera noche que he dormido en mi nuevo domicilio. Nueva casa, nueva habitación y nueva cama,.al cuerpo le cuesta asimilar todos estos cambios.

Me levanto a eso de las siete y media de la mañana con el cuerpo entumecido de la mudanza de ayer. Desayuno una barrita energética, en lugar del acostumbrado tazón de leche con galletas, y es que venía notando que precisamente era la lecha ingerida en el desayuno la que me “premiaba” con una serie de retortijones en la barriga, a veces inaguantables que me hacían de vez en cuando hacer alguna parada “técnica” en los entrenamientos. Una vez desayunado voy al encuentro de mi cuñado Alejandro, del que ahora, con el nuevo domicilio, me separan apenas ochocientos metros, y juntos nos vamos para el Retiro donde aparcamos su coche, no sin antes pasar por algunos problemas de aparcamiento.

En parque del Retiro hace una mañana magnífica para correr, la temperatura es fresquita por lo tanto ideal para competir, y brilla un sol radiante por encima de nuestras cabezas, y aunque hemos llegado sobre las ocho y cuarto de la mañana y la prueba no dará comienzo hasta dentro de una hora larga, ya hay muchísima gente por la zona de la salida. Me encanta ver las caras de los corredores previas a una competición, son una mezcla de ilusión, expectación, ansiedad, alegría y turbación, conjugadas todas en un cóctel aderezado con especias de excitación, nerviosismo y ganas de superación. Dudo mucho que en otras facetas de la vida se puedan contemplar con tanta nitidez y pureza tantas emociones desatadas, podría decirse que se pueden leer claramente las expresiones de los distintos rostros, como si de libros abiertos se tratase.

Lo primero que hacemos es recoger el novedoso chip que nos ofrece en esta ocasión la organización, nos dirigimos al cartelito que anuncia la entrega de los numerados del 1 al 200 y nos entregan una bolsa de color amarillo que se supone debemos introducir en un pequeño “morral” que se encuentra en el reverso del dorsal, así lo hago y la primera impresión es que me resulta incómodo, estoy como “encorsetado”, no me gusta. Andamos unos minutos por los alrededores y convenimos el lugar de encuentro para después de la llegada, lugar que como no podía ser de otra forma establecemos junto a unos tiradores de cerveza, lástima que sea sin alcohol.

Emprendemos el calentamiento, previa meadita de rigor, y saludamos a muchos amigos con los que nos vamos cruzando. Quiero destacar especialmente a Rober, por su impresionante progresión en las últimas carreras, antes solíamos correr juntos y ahora no hay quien le eche el guante, una máquina el tío.

Última meadita, mas de nervios que de ganas, y nos vamos para el “corralito” en la zona cabecera de la gran masa de corredores que en pocos minutos patearemos el duro asfalto de la capital del reino. Estamos junto a la élite y codo con codo con un par de negritas, y alguna marroquí. En poco mas de dos metros cuadrados vemos a muchas caras conocidas y habituales de las carreras populares, como por ejemplo Valledor, Jose Félix, Recuerdo Arroyo, María Ruiz, Beatriz Ros, etc...

Pistoletazo de salida y comienza la carrera, la salida como siempre vertiginosa y procurando no sufrir muchos codazos ni tropezar y caer al suelo. A la salida del Retiro giramos hacia la derecha buscando un nuevo giro a izquierdas que nos mete de lleno en la calle Príncipe de Vergara con tendencia siempre a subir. Voy metido en un gran grupo de atletas y muy pendiente de no tropezar con la infinidad de piernas que me rodean por todas partes. Pasamos por el primer kilómetro a buen ritmo así como también el segundo, no se puede decir que vaya cómodo porque llevamos un ritmo exigente, aunque por el momento no cedo y sigo en el grupo. Pasamos por la calle Almagro y poco después rebasamos el primer punto de avituallamiento en el kilómetro cinco donde intento coger una botella de agua sin mucho éxito, me “medio cabreo” y sigo para adelante.

Al paso por la calle Santa Engracia podemos ver como siempre a los Bomberos que desde las puertas del parque nos animan, si bien es cierto que sin nada que ver con la animación de otros años en los que sacaban algún camión a la calle y hacían sonar las campanas, este año a decir verdad han estado un “pelín” sosos, aunque hay que agradecerles de todos modos los ánimos, ya que nos hacen evadirnos por unos instantes del esfuerzo de la carrera.

Rebasado el sexto kilómetro seguimos con la continua subida, que ya traemos desde pasado el tercero, por la calle Bravo Murillo, y aquí es donde el grupo ya comienza a desmembrarse, siendo yo uno de los damnificados que no consigue entrar al nuevo ritmo que se impone buscando la Plaza de Castilla. Así se van unos cuantos corredores por delante y nos quedamos otra media docena mas rezagados.

Al paso por la plaza de Castilla, con menos animación que en otras ediciones, adelantamos a una de las chicas de rasgos árabes que se va quedando descolgada, por delante llevamos a un par de negritas, otra marroquí y a nuestra española Beatriz Ros. La plaza de Castilla marca el punto de inflexión donde el perfil del recorrido comienza a ser mas favorable, y eso se nota en el cambio de ritmo que se impone por parte de algún corredor que hasta el momento venía “tapado”.

Avanzando por la calle Mateo Inurria nos plantamos ante al avituallamiento situado en el décimo kilómetro donde, no sé muy bien por qué extraña decisión, decido no coger agua. El cronómetro situado encima del techo de uno de los coches propagandísticos de la organización nos señala un tiempo de treinta y cinco minutos y pico. Vamos a relevos hasta el kilómetro doce donde, en la cuesta que nos conduce a la calle Serrano, el grupo pierde su nombre. Por delante se van tres corredores y nos quedamos otro trío compuesto por un corredor del Clínicas Menorca, otro del Móstoles y yo mismo. Como noto la falta de forma, en apenas doce kilómetros ya me han descolgado por segunda vez.

En la calle Serrano, y en pronunciada bajada, azuzamos el ritmo que nos permite acercarnos de nuevo a los corredores que se nos han marchado en la subida, así como a una de las negritas que debe ir en la cuarta posición femenina, pero al comienzo de la cuesta que da inicio a la calle Diego de León nos volvemos a rezagar, está claro que lo que nos sobra no es fuerza precisamente.

Entramos nuevamente en la calle Príncipe de Vergara y continuamos con un perfil de bajada favorable, pasamos el kilómetro quince y su avituallamiento donde ya definitivamente he decidido no coger agua, hoy voy en plan suicida, si he aguantado hasta aquí sin agua, en los seis kilómetros que quedan ya creo que no me va a hacer ninguna falta. En la Avenida Menéndez Pelayo damos alcance a algún corredor que viene descolgado de los grupos cabeceros al tiempo que le vamos recortando metros a la negrita que ya va perdiendo fuerzas. Mentalmente voy pensando en lo que se nos avecina a partir del kilómetro dieciocho e intento prepararme psicológicamente, porque físicamente está claro que no lo estoy, teniendo en cuenta que en todas las cuestas anteriores he salido derrotado.

En Atocha empieza el baile y el recorrido se empina bastante por lo que bajo bastante el ritmo de carrera que traía hasta ahora, mi sorpresa es que al igual que yo también lo hacen los dos corredores que me acompañan, así como la negrita que nos precede, a tenor de los metros que le vamos recortando. Estamos a las puertas del Retiro por lo que ya se puede “oler” la meta, pero aún nos queda el postre de la carrera, que no es otro que la entrada al Parque por la Cuesta del Angel Caído, y caídos en ese punto quedamos mas de uno. En mi caso, y durante los metros que dura la dichosa cuesta, soy casi incapaz de correr, por lo que una vez mas, y como ya es costumbre en el día de hoy, me vuelvo a descolgar. Voy con la lengua casi rozando el suelo y suplicando porque se acabe la puñetera cuesta, me pasa un corredor del Bikila y otro del Akiles, y no me pasan mas porque se acaba ya la cuesta. El calentón me ha dejado muerto y ya voy pensando únicamente en llegar a meta y pararme, y eso que todavía me queda mas de un kilómetro.

Pasada la estatua del Angel Caído vuelvo a coger algo de ritmo y puedo observar a los corredores que se cruzan con nosotros buscando ya la meta, así puedo ver a la primera chica (africana), a la segunda (marroquí), y muy cerca de ésta última a Beatriz Ros que va tercera. También veo a algunos de los atletas de élite que hoy no han tenido su día, como por ejemplo a Lachqar Mohamed, y algún otro de renombre con las caras desencajadas.

Pasamos el kilómetro veinte y ya solo queda echar el resto para llegar. He incrementado el ritmo y me he unido al corredor del Móstoles con el que he hecho gran parte de la prueba y que no ha sido capaz tampoco de aguantar el ultimo cambio de ritmo. Para mi sorpresa en este punto aparece un corredor (dorsal 125) de entre unos arbustos y ajustándose el pantalón se une a nosotros. Mi primer pensamiento es que le ha debido dar un “apretón” a escasos metros de la llegada y se ha tenido que parar, pero luego me da por pensar mal y veo que no lleva ni una gota de sudor por ninguna parte y eso ya me genera dudas, sea como fuere allá él y su conciencia lo que me joroba es que encima me quiera esprintar. Eso me pone de tan mala leche que después del giro de noventa grados que nos conduce a la recta de llegada aprieto los dientes y no le dejo pasar por ningún lado, así nos marcamos un esprint final que hace que termine exhausto en la línea de llegada, pero consiguiendo entrar por delante de él.

Ha sido una carrera que se me ha hecho muy dura en su tramo final, por eso tengo muchas dudas en cuanto a como afrontar el próximo MAPOMA, he quedado realmente hecho polvo aunque con un tiempo decente. Recojo el recuerdo de la carrera (donde por cierto no hace mención por ninguna parte a ella), me como un plátano y me voy directo para el grifo de la cerveza a esperar a mi cuñado y pensando ya en las vacaciones de Semana Santa y las Torrijas, a la vuelta será tiempo de pensar nuevamente el en Maratón de Madrid, por ahora toca un merecido descanso. Por cierto, me he encontrado en meta con mi amiguete Rober y una vez mas me ha dejado con la boca abierta, el tío se ha marcado un tiempazo de 1:12:17 sin despeinarse, lo dicho, un maquinón. En cuanto a la lesión que me ha estado acompañando últimamente, noto molestias en la pierna, pero me deja correr....

Salud.

lunes, 30 de marzo de 2009

MEDIA MARATON COSLADA 2009


Voy a empezar la crónica de esta carrera retrocediendo hasta la noche antes de la misma, donde, a diferencia de lo que hasta ahora solía acostumbrar, dediqué bastantes minutos a estirar bien la cadera, músculos isquiotibiales y aductores. Los últimos meses repletos de lesiones me han hecho plantearme muy seriamente el tema de los estiramientos y de ejercicios de cadera, y así mi intención es la de realizar unas tablas específicas de estas actuaciones al menos una vez cada dos días. Una vez completada la gimnasia para la zona pélvica y los estiramientos musculares, me marché a dormir con los nervios previos a cualquier competición, pero esta vez por motivos totalmente distintos a los de otras citas, ahora los nervios están motivados por la incertidumbre ante la posibilidad de no poder terminar de completar los veintiún kilómetros de carrera, no en vano, llevo sin recorrer esa distancia en competición desde la media maratón de Madrid, allá por el mes de abril del año pasado.

Con el cambio de hora, me levanto por la mañana con la sensación de haber descansado mas bien poco, y no parece muy lógico que un corredor que “se supone experimentado” y curtido en este tipo de desafíos esté inquieto ante una de estas citas, pero lo cierto es que en esta ocasión me resultaba difícil controlar los nervios. Así me dispongo a desayunar alterando otro de mis “rituales” habituales, al cambiar los alimentos que suelo ingerir antes de cualquier competición. Por lo general, y en muchos años de vida deportiva, la ingesta del desayuno venía compuesta por un buen tazón de leche con cacao y miel, acompañado de algunas galletas, pero últimamente vengo padeciendo de fuertes retortijones en la barriga, que en mas de una ocasión, en los últimos entrenamientos, me han echo hacer alguna parada técnica en alguna cuneta. Es por ello por lo que hoy he cambiado radicalmente la forma de desayunar y he optado por un yogur mezclado con bastantes cereales y frutos secos, ya veremos cual es el resultado que obtengo y si se va a reflejar en una buena idea o no.

Antes de pasar a recoger a mi cuñado, acompaño a mi mujer a nuestro nuevo domicilio, donde por cierto me espera una buena tarde de mudanza, y descargo allí algunos bártulos de los muchos que me quedan por llevar, por lo que ya empiezo a estar activo a estas tempranas horas de la mañana.

A eso de las nueve de la mañana recojo a Alejandro y nos vamos para Coslada donde llegamos en apenas diez minutos, aparcamos el coche y comprobamos que la mañana es bastante mas fría de lo que esperábamos. En el polideportivo “La Vía” nos encontramos con nuestros compañeros de entrenamientos en Velilla de San Antonio y junto a ellos recogemos los dorsales y chips. Una vez realizados los trámites oportunos, de habernos saludado y haber soltado algún “chascarrillo” que nos hace sonreír a todos, volvemos a los coches para despojarnos de toda la ropa sobrante que nos acompaña y quedarnos únicamente con los atuendos de competición. Ahora si que hace frío de verdad y cuando faltan apenas quince minutos para el comienzo de la prueba empezamos a calentar por las inmediaciones de la salida.

A escasos cinco minutos de las diez en punto de la mañana, nos situamos en medio de una gran masa de corredores esperando a la señal que nos indique el inicio de la media maratón, debemos estar mas o menos por la mitad del pelotón, por lo que estamos bien resguardados del viento que nos amenaza en esta gélida mañana. Estamos charlando animadamente entre nosotros y gastándonos todo tipo de bromas cuando nos sorprende una detonación que nos pone a todos en movimiento, a dado comienzo la carrera.

Primeros metros de la prueba y voy rodeado por todos lados de corredores, delante, detrás y a ambos lados, no queda ni un solo hueco libre a mi alrededor por lo que debo ir muy atento para ver donde pongo los pies. Pasamos el puente, por encima de la vía del tren, que nos conduce a una glorieta donde esta vez, y a diferencia de años anteriores al haber cambiado el recorrido, giramos ciento ochenta grados a la izquierda. Pasamos el primer kilómetro en un tiempo de tres minutos y cincuenta segundos, un tiempo realmente lento pero que a mi en estos momentos se me hace complicado de mantener. Según avanza la carrera se empiezan a formar grupitos de corredores por lo que es mas fácil encontrar huecos donde correr, adelanto a Carlos y Elsa un par de corredores amigos míos y sigo progresando lentamente. Según voy calentando voy encontrando sensaciones que me hacen no ser muy pesimista en cuanto a mi estado real de forma, por lo que voy metido en alguno de estos grupos intentando mantener sus ritmos. La carrera, en cuanto a su perfil y recorrido, realmente no puede considerarse nada fácil, pues es un continuo discurrir de subidas y bajadas, así como pocas zonas llanas donde la dificultad es el viento reinante.

Seguimos completando kilómetros y subiendo cuestas, y así nos plantamos en el décimo kilómetro donde compruebo que mi crono marca unos discretos treinta y siete minutos y pico, y eso que todavía no ha empezado lo duro de verdad. Echo un trago de agua en el punto de avituallamiento y le pego un par de mordiscos a un trozo de naranja que me ofrece uno de los voluntarios que en él se encuentra. Abandonamos la zona conocida como “Las Conejeras” y comenzamos a subir un par de cuestas bastante duras por la zona de “El Esparragal”. Al final de las cuestas y en la zona conocida como "La Colina" recibo los ánimos de mi Tío Juan, así como de Marta y la pequeña Sara que con su carita de asombro observa la serpiente multicolor que pasa ante sus ojos. A partir de aquí y después de un pequeño llanito comienza una pronunciada bajada, con bastante pendiente sobre todo en su inicio. El grupo en el que voy metido desde hace unos cuantos kilómetros empieza a dispersarse, tanto por su parte delantera donde se escapan un par de corredores, como por la zona trasera donde se quedan descolgados otros tantos. Así me veo únicamente acompañado por un par de atletas de la “Unión Atlética Coslada”, otro de la “Club Majadahonda” y uno mas del “Parque Cataluña Torrejón”, juntos iremos ya hasta la fase final de la competición.

Al inicio de la segunda vuelta, ésta mas corta que la primera en unos siete kilómetros, nos hemos ido hacia adelante el chaval del Torrejón y yo. El aire sopla con fuerza y hay pocos sitios donde poder resguardarse por lo que los ritmos van decayendo con cada racha de viento. Vamos adelantando a algún corredor al que se le atragantan los últimos kilómetros de esta media y, a relevos, nos plantamos sobre el kilómetro diecinueve. Continuamos los dos solos hasta el kilómetro veinte, donde como una auténtica exhalación nos adelanta el atleta del club Majadahonda, que con un pañuelo tipo pirata en la cabeza pareciera faltarle únicamente un cuchillo entre los dientes para poder afirmar que se dirigiese hacia alguna encarnizada batalla. Sea como fuere, y a falta de poco mas de un kilómetro para terminar, intento seguirle, y por suerte para mí, en unos cien metros afloja un poco el ritmo. Ahora el chaval del Torrejón se ha descolgado y yo intento seguir con mucho sufrimiento a la estela del “pirata” de Majadahonda, he de reconocer que si no llega a aflojar un poco su ritmo no hubiese podido seguirle.

Subimos nuevamente, esta vez en la otra dirección, el puente sobre las vías del tren, y es en este punto donde nos da alcance uno de los corredores del Coslada, nos pega una buena pasadita que nos hace cambiar nuevamente sobre el ya cambiado ritmo que traíamos. Desde la bajada del puente hasta la misma línea de llegada la carrera se convierte en un sprint a tres bandas del que en los primeros cien metros queda descolgado el de Majadahonda, en los siguientes cien metros se me escapa el atleta del Coslada y cuando, tras girar a la izquierda, vemos ante nuestros ojos el arco de meta, echo el resto para sobrepasarle sobre la misma línea de llegada parando el crono en 1:18:22. He llegado fundido, pero estoy muy contento por haber podido completar todo el recorrido, ya que a priori no las tenía todas conmigo de poder hacerlo. La marca está muy lejos de mis mejores tiempos, pero para haber estado mas de dos meses parado me hace ser optimista. Era una prueba de toque para tomar la decisión final de correr o no MAPOMA, y creo que me voy a plantar en la línea de salida y a ver que pasa.

Al final el cambio de desayuno ha sido un acierto, no he sufrido los temibles retortijones de barriga y conseguido acabar entre los 30 primeros por lo que tengo premio en dinerito contante y sonante, una copa, una sudadera, gorra, otra camiseta, y algún regalito mas con el que nos ha obsequiado la magnífica organización. Ha sido una mañana dura para correr pero que me ha dejado un buen sabor de boca y el cuerpo molido, espero poder recuperarme esta semana para tomar parte el próximo domingo en la media maratón de Madrid.

(Por la tarde todavía me esperaría cargar con camas, sofás, mesas, etc.. en la mudanza a mi nuevo domicilio)... hoy estoy echo polvo pero contento.

Salud.

lunes, 23 de marzo de 2009

CON PRECAUCIÓN...


Dicho con toda la precaución del mundo y adoptando todo tipo de reservas, creo que puedo decir que vuelvo a estar en el buen camino, aunque no puedo afirmarlo con toda la certeza que me gustaría fuese necesaria. Llevo concretamente tres días seguidos de entrenamiento, y este es un hecho que no sucedía desde principios del mes de Enero.

Concretamente ayer domingo estuve rodando a ritmos de cinco minutos y medio durante mas de noventa minutos y aunque terminé con muchas molestias en la zona pélvica, la verdad es que de respiración acabé decentemente. Los dolores pélvicos, aunque me preocupan, la verdad es que no me quitan el sueño, puesto que ya se que tengo una osteopatía dinámica de pubis que es crónica y me va a acompañar durante toda la vida, unas veces me duele mas y otras menos, pero tengo que aprender a vivir con ella. A ver como paso esta semanita y el domingo me probaré sin forzar demasiado en la media maratón de Coslada donde ya estoy apuntado.

La lesión principal y por que la que he estado tanto tiempo parado, parece que en principio me deja corretear, por lo que, a ratos, me voy quitando la ansiedad que durante mas de dos meses he sentido por no poder hacerlo. Si bien es cierto que estoy a años luz de la forma física y de los ritmos a lo que solía estar acostumbrado, no es menos cierto que, por ahora, me doy con un canto en los dientes por el mero hecho de poder volver a trotar nuevamente, compartiendo algunos entrenamientos suaves con mis amiguetes, ya echaba yo de menos esas conversaciones y risas dominicales con mis compañeros de afición.

Parece mentira lo poco que tarda el cuerpo humano en olvidarse de la preparación física a la que a estado sometido durante periodos largos de tiempo, pues le bastan apenas unas pocas semanas para tornarse perezoso y parsimonioso. En este momento estoy en ese punto de inflexión en el que cualquier esfuerzo extraordinario me supone un castigo en forma de agujetas, como así me pasa en este momento, ya que los kilómetros de ayer me están pasando factura. Aunque extrañamente y no sé muy bien por qué motivo, estoy contento de sentir esos molestos pinchazos en las piernas, ¿quizás porque son el preludio de una pronta recuperación?. Ojalá y así sea, de momento a recuperar y a intentar terminar la media maratón de Coslada.

Salud

jueves, 12 de marzo de 2009

POQUITO A POQUITO VUELVO AL CAMINITO


Estoy muy contento porque haciéndole caso al médico, estoy volviendo poco a poco a tomar contacto nuevamente con este mundillo del correr. Así, después de mas de dos meses de inactividad deportiva, he vuelto a calzarme las olvidadas zapatillas de entrenamiento y con mucha prudencia y precaución he conseguido dar algunas zancadas que para mi han sido maravillosas, aunque en vez de correr lo que realmente he hecho ha sido arrastrarme como un caracol, pero no me importa, he vuelto a sentir la emoción de patear la tierra.

De momento han sido solo algunos minutillos, que se me han echo horas, sobre césped y superficie plana. ¿Las impresiones?, pues un poco de todo. Por un lado la pierna izquierda, que era la que me tenía parado, no me ha dado mucha guerra, pero por otra parte sigo con muchas molestias en la zona del pubis. Desde la primera zancada noto pinchazos en la zona inguinal y no puedo decir que pueda correr a gusto. Estas molestias me han acompañado durante el poco tiempo que he estado trotando, y se han acentuado bastante una vez me he enfriado. Como remedio he estado estirando durante mas de media hora toda la zona de la cadera, aunque solo he conseguido mitigar en parte esas molestias, supongo que será cuestión de seguir estirando y de darle tiempo, por si acaso no pienso forzar en absoluto mi recuperación.

Espero poder tener la inteligencia suficiente como para no dejarme llevar por las ganas de volver a estar nuevamente en las marcas conseguidas en el pasado, tener el conocimiento necesario para saber donde está mi lugar en este momento y cuando llegue el día de poder comenzar de nuevo a entrenar con mis amigos, estar preparado mentalmente para asimilar mi nulo estado de forma.

A la vista de que todavía quedan mas de quince días para la media maratón de Coslada, y con la esperanza de ir progresando poco a poco hasta entonces, ya me he marcado como objetivo estar en la línea de salida de esta prueba, como es lógico, con la única pretensión de terminarla.

A ver si poco a poco va germinando la recuperación y consigo avanzar en mi estado de forma. Desde aquí deseo a todos los que en estos momentos estáis en el dique seco una pronta recuperación, en especial a ti Dragón, a ver si hay suerte y sales ya mismo del pozo.

Salud.

martes, 10 de marzo de 2009

HOY VOLVERÉ A INTENTAR CORRER DE NUEVO




Hoy voy a ser optimista y a pensar que todo va a ir bien, espero tener un poco de esa buena suerte que me lleva esquivando desde las Navidades pasadas. Ayer estuve en la consulta de un buen médico deportivo y su consejo ha sido que empiece a trotar muy suavecito en días alternos por superficies blandas y en torno a unos quince o veinte minutos. Aunque en principio pueda parecer una muy buena noticia, yo en el fondo estoy un poco receloso ya que noto que mi pierna izquierda en cualquier momento puede fallarme, posiblemente no sean nada mas que sensaciones mías, pero nadie mejor que uno mismo para saber realmente como se encuentra.

En resumen, y después de una exploración con multitud de movimientos de la pierna, tobillo, y pelvis, su impresión es que mi problema seguramente tenga la raíz en la inserción de los músculos isquiotibiales a nivel de la cadera, esto me está provocando un problema en toda la cadena muscular de mi pierna izquierda y se refleja en el músculo peroneo-largo, o algo así, parece que el lo ha visto bastante claro. A parte de unos ejercicios específicos para estiramiento de cadera y de otros para fortalecer tobillo, me ha vendado la pierna para sujetar el músculo, y cree, que en principio no hay inconveniente para empezar a correr de nuevo, eso sí, siempre con la precaución y con la cabeza suficiente como pararme inmediatamente si noto que algo no va bien.

Así pues, hoy mismo voy a salir a mi querido y olvidado Parque Juan Carlos I de Madrid y me buscaré una buena zona de césped, de las muchas que visten este precioso parque, para empezar a trotar muy, muy suaveciiiiiiiiiito a ver que sensaciones noto. Desde luego el día es perfecto para hacer un poco de deporte, brilla un sol estupendo, los árboles empiezan a cubrirse de flor y todo parece apuntar a que va a ir todo bien, confío en ello.

Uno de los muchos miedos que tengo en este momento es que no sé como va a responder mi cuerpo después de tanto tiempo parado, sobre todo por los kilos de mas acumulados, que aunque he tenido la precaución de no pasarme con la alimentación, bien es cierto que por muchos esfuerzos que se hagan, casi siempre, de una manera u otra la inactividad termina pasando factura. Las personas que dedicamos parte de nuestro tiempo a realizar algún deporte tenemos a nuestro organismo acostumbrado a “quemar” todo lo que metemos para el cuerpo. El problema viene cuando por algún motivo paramos esa actividad deportiva, ya que, parece ser, y sobre todo las primeras semanas de inactividad, que nuestro organismo no se entera de ello y nos sigue demandando mas alimento del que realmente necesita. Es en ese momento donde debemos controlar nuestros impulsos alimenticios, porque supongo que a muchos os habrá pasado, igual que a mí, que de vez en cuando nos entran unas ganas irrefrenables de comer dulce. En esos momentos en los que el cuerpo me pide “dulce, dulce, y dulce”, soy capaz, por ejemplo, de acabar yo solito con un bote de nocilla acompañado de un par de tabletas de chocolote y algunas galletas con miel.

Afortunadamente creo que he conseguido mantener, mas o menos controlado el peso, salvo algún inevitable kilito de más, por lo que espero que la vuelta al “running” no se me haga tan cuesta arriba.
Ya os iré contando.

Salud para todos


PIRAÑA