lunes, 6 de octubre de 2014

III CARRERA NOCTURNA DE MEJORADA DEL CAMPO

Cartel de la prueba



El sábado trece de septiembre a las diez de la noche se celebraba en Mejorada del Campo la tercera edición de su carrera nocturna. Mis amigos de Velilla habían propuesto el participar en ella para ser cuantos mas mejor y poder optar al trofeo para el club mas numeroso. Así pues, recién aterrizado de las vacaciones, junto con mi mujer y mis hijos nos fuimos a pasar una tarde-noche muy agradable a Mejorada, en compañía de la buena gente del Club de Atletismo Velilla de San Antonio (http://clubatletismovelilla.blogspot.com.es/ ).

Para allá nos marchamos en compañía también de mi cuñado y mi hermana, y una vez en el polideportivo de Mejorada nos reunimos con todos los amigos que paulatinamente iban haciendo acto de presencia. Por la cantidad de gente del club que nos íbamos juntando yo diría que ha sido la competición en la que mas gente nos hemos reunido hasta la fecha. Nos inscribimos allí mismo (los más pequeños también podían correr y así lo hicieron, aunque acompañados de un adulto ya que el recorrido era el mismo para todos) y tras conversar durante un largo rato cambiando impresiones y contándonos nuestras respectivas vacaciones, nos quitamos los chándals para una vez de corto situarnos bajo el arco de salida.

La carrera, de únicamente tres kilómetros, es demasiado corta y muy explosiva, por lo que puedo decir que no es de las que me gusten especialmente.  Personalmente prefiero carreras de mas distancia en las que pueda ir poco a poco cogiendo ritmo, y no éstas tan cortas en las que desde el primer metro hay que correr prácticamente esprintando. Si a ello encima le sumamos que venía de estar quince días tumbado a la bartola y reposando durante prácticamente las veinticuatro horas del día, pues ni que decir tiene que en la salida ya casi se me escapaba el corazón por la boca…..

Junto a mí, y codo con codo en la salida me acompañaban Pablo (el mas joven y nuestra gran promesa del club) y Pedro que estando en su pueblo el fin de semana, había“convencido” a su mujer para acercarse a participar también. Detrás de nosotros ya se iban situando el resto de todos los compañeros y compañeras que como he dicho eran un buen montón..  Como era de esperar, nada mas darse la salida, ya se salio “a todo cimbel”….. Pablo se fué por delante con un grupito cabecero pero yo necesitaba mas metros para entrar en carrera, y me quedé por detrás junto a Pedro y Jordi.

La carrera discurría íntegramente por el corazón de Mejorada, así que la dificultad estribaba básicamente en los ritmos elevados que había que mantener durante los citados tres kilómetros, así como algunos giros de noventa grados y alguna pequeña cuesta. El primer kilómetro lo pasamos bastante rápido, y aun así los primeros ya nos habían metido un buen hueco de por medio. Al paso del segundo kilómetro noto que voy muy forzado, se nota muchísimo la falta de entrenamiento y el no estar acostumbrado a estas distancias, aún así, compruebo que poco a poco me voy acercando a algún corredor de los que formaban la cabeza de la prueba, entre ellos mi compi Pablo. Tras un par de giros y ya en las proximidades del Polideportivo donde se encuentra la meta, llego hasta la altura de Pablo, le indico que se pegue a mi y vamos juntos hasta la meta, pero a pesar de intentarlo no lo consigue, y como algún corredor empieza a recortarnos distancia, decido tirar para adelante echando ya el resto.

Entro en meta en cuarta posición, y con las pulsaciones disparadas. El tiempo no lo sé porque no paré el crono y no había reloj de control, pero estimo que alrededor de unos diez minutos y pico.  Un poco detrás llega Pablo.

Me reúno en la grada con mi mujer y mi hermana y juntos esperamos la llegada de los innumerables compañeros que como un goteo incesante van llegando a la meta. También lo harían poco después mis dos hijos, que acompañados de David y de los dos suyos, hicieron la heroica de completar el mismo trazado de tres kilómetros, unos campeones sin duda.
 
Un nutrido grupo de socios del club.
Una vez finalizada la competición, nos llevamos la alegría de saber que habíamos sido el club mas numeroso en cuanto a participantes, obteniendo un obsequio por ello. Además en los sorteos que después se celebraron, numerosos compañeros tuvieron la suerte de salir premiados, a destacar el Jamón que le tocó a Ángel, así como Pizzas gigantes, lomos, vino, etc… 

Esta vez arrasamos en el sorteo de regalos.

Sin duda una bonita tarde-noche festiva-deportiva que nos dejó un buen sabor de boca, y nunca mejor dicho.

Podium de club mas numeroso

Suerte que el pódium aguantó.


Salud para tod@s.



RESUMEN "RESUMIDO" VERANO 2014



Después de una temporadita sin aparecer por aquí, hoy tengo un ratillo para actualizar esto un poco y así dejar constancia de las últimas competiciones en las que he participado, que la verdad han sido muy pocas en relación a otros años.

El mes de agosto lo dediqué prácticamente a descansar, entrenando muy poco y participando únicamente y por sorpresa ya que no lo tenía previsto, en el duathlón que se organiza en Sacecorbo, que es el pueblo donde paso algunos días en verano.

Es un duathlón muy, muy popular, donde participamos básicamente gente del pueblo y donde hay que alternar la competición en bici de montaña con la carrera a pie, en esta ocasión también nos acompañó mi gran amigo Miguel, que lleva ya tiempo enganchando también a esto de dar pedales y correr. Ambos circuitos no tienen ninguna dificultad, si exceptuamos una pequeña cuesta técnica en el de mountain bike.  La salida se hace desde la plaza del pueblo y el primer sector es el de la bici, salimos todos juntos y así permanecemos durante los primeros kilómetros hasta la llegada al inicio de la cuesta trialera que he comentado antes. Aquí la supero sin tener que bajarme de la bici y esto marca la diferencia para que el resto de amigos se vayan poco a poco quedando rezagados, al tener muchos de ellos que echar el pie a tierra.

A partir de aquí ninguna dificultad ya que se crestea por un camino bastante ciclable hasta enlazar con un largo tramo de asfalto que nos conduce nuevamente a la plaza del pueblo donde realizamos la transición de la bicicleta a la carrera a pie. Es en la plaza donde se agrupa toda la animación de esta prueba, ya que en el resto de tramos apenas hay gente siguiendo la competición, si exceptuamos los voluntarios que se sitúan en los cruces para regular el escasisimo tráfico al  paso de los competidores.

Una vez realizada la transición de la bici a la carrera a pie, inicio este sector con algo de  ventaja sobre Jorge, una gran promesa deportiva y que se defiende muy bien tanto con la bici como en el atletismo, sin duda un gran relevo generacional. Completo el tramo de carrera por un trazado sin ninguna dificultad y totalmente llano, donde recibo los ánimos de mi hijo que con unos amigos se encuentra a las afueras del pueblo siguiendo la prueba y enseguida llego a la meta situada en la plaza donde espero la llegada del resto de amigos. Mientras van llegando veo que mi sobrino Javi acaba de bajarse de la bici para empezar a correr y decido acompañarle. Así vuelvo a realizar el último tramo de carrera junto a él. Una vez todos juntos en la plaza,  me entregan un cheque-regalo de Decathlón  y tomamos unos refrescos comentando la carrera.

 
Gran grupo de amigos unidos por el deporte
Podium del Duathlón.

También habría competiciones infantiles donde los mas pequeños demuestran igualmente que hay relevo generacional y poco a poco debemos ir dejandoles paso.

El futuro deportivo de Sacecorbo


A partir de aquí, y después de alguna barbacoa con la familia y cervecitas con los amigos, luego marché a la playita para continuar con el descanso, aunque entrenando algunos días para no perder la costumbre.

Buenos ratos junto a un gran amigo.


Ejerciendo de cocinero....
Descansando

En vacaciones, aunque poco, también se entrena...

Mas descanso

En Playa Blanca

En las Salinas de Janubio, con el mejor premio que tuve en mi vida...


lunes, 23 de junio de 2014

XIII MEDIA MARATON DE EL ESCORIAL




Ha pasado casi un mes desde que mi cuñado Alejandro me picó a realizar las inscripciones para esta dura Media Maratón, y digo dura porque la organización de esta prueba tiene a gala el publicitarla como la Media Maratón mas dura de toda la Comunidad de Madrid, de lo que efectivamente puedo dar fe desde la experiencia adquirida al haber participado ya en alguna ocasión en ella.

 

El caso es que en su momento le hice saber a mi cuñado que no tenía intención de apuntarme, ya que continuando con la línea seguida durante todo este año 2014, mi propósito es el de ser muy cauteloso en cuanto a la participación en competiciones se refiere, ya que aparentemente voy encontrándome mejor de mis lesiones y pienso que es mejor no "forzar" para no tentar la suerte. Por su parte Alejandro intentó convencerme con argumentos como que podía participar sin "competirla" corriendo a su lado, aunque de sobra sabe que cuando nos ponemos un dorsal en el pecho, al final acabamos esforzándonos mas de lo planeado. Consecuencia de todo ello, es que al final no realizamos las inscripciones y yo estaba tan tranquilo con mis rodajes suavecitos y sin ningún objetivo en el horizonte, hasta el jueves pasado. Ese citado jueves, y durante una mañana piscinera y cervecera, Alejandro me dijo que finalmente él si se había apuntado a esta carrera, ya que una tarde se pasó por la tienda de Bikila y adquirió el último dorsal que quedaba disponible. No hace falta comentar que una vez conocedor de esta circunstancia la envidia empezó a hacer su sibilino trabajo, y unido a la excitación provocada por haber consumido mas de un par de cervezas no hicieron  falta mas que un ordenador y una conexión a internet para que en unos escasos dos minutos ya tuviese yo también mi inscripción realizada.

 

Así, y sin ninguna preparación específica para una media maratón, el domingo por la mañana, cuando el reloj marcaba las siete y media, pasó a recogerme Alejandro a la puerta de mi casa para enfilar rumbo al pueblo de El Escorial, donde llegamos en menos de media hora gracias a la escasez de tráfico a tan tempranas horas de un día festivo en Madrid. Aparcamos el coche en un santiamén y con la misma celeridad recogimos nuestros chips en el Polideportivo Zaburdón.

 

Dado que el comienzo de la carrera no está señalado hasta las 09:30, y debido a que todavía queda bastante rato para esa hora, nos vamos directamente a una pastelería-cafetería cercana para tomarnos un buen desayuno. Allí, y mientras nos tomamos unos cafés (En el caso de mi cuñado dos seguidos, ya que el corto le pareció demasiado corto) acompañados con unas tostadas de aceite con tomate, aparecen unos corredores conocidos de nuestros entrenamientos por el Parque Juan Carlos I, quienes acompañados del amigo Sinichi, se sientan junto nosotros a compartir mesa y disfrutar igualmente de unos tés y cafés.

 

Una vez desayunados y tras quedar inmortalizados en la cámara fotográfica del inigualable Sinichi, nos encaminamos nuevamente al coche para iniciar el ritual tantas y tantas veces repetidos de la puesta a punto para el comienzo de cualquier carrera, a saber: Vestirnos de corto, sujetar dorsal con imperdibles al pecho, enlazar el chip a la zapatilla, untarnos de vaselina en aquellas zonas del cuerpo propicias a los roces tales como axilas, cara interna de los muslos, pezones, etc... y una vez cumplimentada toda la liturgia, empezamos a calentar suavemente.

Calentando antes de la salida con los amigos de entrenos del Parque J.C. I
 

Nada mas empezar el calentamiento, mi cuñado me dice que necesita ir urgentemente a evacuar "aguas mayores", a buen seguro consecuencia de haberse apretado dos cafés bien cargados seguidos. Al haber iniciado el calentamiento por una pequeña vereda paralela a la valla de piedra de un gran prado, le indico que no hay mejor sitio que ese prado anejo para que realice la "descarga" a lo que accede inmediatamente. Así saltamos ambos la valla, y el se separa una decena de metros al abrigo de un pequeño arbusto, cuando está en plena faena me doy cuenta que en frente de nosotros hay un par de bañeras, de las que se utilizan a modo de abrevadero para mitigar la sed de las reses en estos prados. Aunque bien es cierto que a lo lejos no se ve ni una sola cabeza de ganado, lo cierto es que al decírselo a Alejandro, me da la sensación que mis palabras le incitan a apremiarse en la faena, y en un periquete estamos nuevamente al otro lado de la valla continuando con nuestro calentamiento.

 

Cuando quedan escasamente diez minutos para el comienzo de la carrera nos situamos cerca del arco de salida situado en frente del Polideportivo y saludamos a unos compañeros de trabajo de mi cuñado, quienes se quedan ya junto a nosotros hasta que se da la salida.

 

Saludando a compañeros momentos antes de la salida
Que no falte el buen rollo
Para quien no conozca el pueblo de El Escorial, hay que indicarle que sus calles están todas en cuesta, no le conozco mas llano que el perímetro que rodea al Monasterio que le da el nombre. Así pues la salida de la carrera se realiza cuesta arriba, por calles bastante pronunciadas, por lo que conocedor de ello salgo muy, muy conservador y tomando la carrera con bastante calma. Tras completar el primer kilómetro por las calles del pueblo, pasamos nuevamente por la puerta del Polideportivo, ahora en sentido contrario y por tanto en bajada. La cabeza de carrera enseguida puso "pies en polvorosa" y así se marcharon amplios grupos de atletas por delante. Accedemos a una gran rotonda que negociamos a la izquierda para correr por el margen de la carretera con dirección al Valle del Caídos. Completamos el segundo kilómetro donde voy corriendo con mucha cautela y buscando sensaciones.
Salida y comenzamos a subir, hay que saber regular.

 

Todavía pasaremos otra amplia rotonda antes de empezar con el plato fuerte del día, que no es otro que la terrible subida de mas de cuatro kilómetros sin ningún descanso de dura ascensión al monte Abantos. Esta subida se inicia en un brusco giro de noventa grados a la izquierda nada mas completar el tercer kilómetro de carrera. Los porcentajes de inclinación no los conozco, pero puedo asegurar que algunas de las innumerables rampas que se superan en esos casi cinco kilómetros interminables, son realmente duras. Las curvas se suceden unas a continuación de otras, son giros constantes de derecha a izquierda unidos por pequeñas rectas que no dan un solo respiro al corredor.

 

Lentamente hemos superado el cuarto kilómetro y ya empiezo a cazar a bastantes corredores de los que se van descolgando de grupos delanteros. Por detrás se van quedando algunos otros y cada cual negocia esta dura ascensión de la manera que mas se ajusta a sus cualidades físicas. Mi intención es ascender a un ritmo constante y sostenido, que me permita respirar lo suficientemente bien como para no ver desbocadas las pulsaciones, aquí los errores se pueden pagar muy caros.

 

Una pequeña zancada tras otra, una decena de metros tras otra, y así completando poco a poco la ascensión llego hasta el cartel que marca el kilómetro cinco donde levanto la mirada y compruebo lo lejos que está todavía el punto del avituallamiento que marca el principio del final de la subida. Me concentro en seguir respirando y en continuar avanzando, por delante todavía mas de dos kilómetros para hacer cima, donde no existe ni un solo tramo donde relajarse y tomarse un pequeño descanso, esta subida es lo que tiene, que no concede ni un sólo metro llano.

 

De vez en cuando llego a corredores que ascienden mas lentamente que yo, y cuando sobrepaso a alguno de ellos compruebo que hay mas de uno que va totalmente desfondado, cuando todavía queda un mundo por ascender, definitivamente no quiero que eso me suceda y automáticamente mi subconsciente hace que baje aún mas el ritmo de carrera.

Muestra de parte de la subida
 

Pasado el quinto kilómetro y tras una de las pocas rectas de la subida, comienza la zona mas dura, si cabe, de todo el ascenso. Son una sucesión de "zetas" en las que intento abstraerme y confundir a mi mente dirigiendo mi mirada hacia los corredores que van detrás de mi, y que componen una interminable fila multicolor que salpica cada metro de la pequeña carretera, y a los que veo claramente en cada uno de los giros que conforman estas zetas. Igualmente cada vez mas la vista desde las alturas de El Escorial son fabulosas, y sobre todo las del Monasterio que se erige altivo en medio de toda la panorámica.

 

Ahora la subida se ralentiza mas aún si cabe, las pendientes son todavía mas fuertes y el llegar hasta cada curva se me hace un suplicio, pero nada comparado con lo que sufro hasta conseguir vencer al sexto kilómetro, un auténtico calvario. El corazón parece que se me va a salir del pecho, el aire totalmente puro en este paraje serrano entra a cañonazos en mis pulmones ávidos de oxigeno y que parecen no tener nunca el suficiente, las piernas se tensan y las llevo duras como piedras, pero cuando todo parece volverse en contra del corredor, y tras otras cuatro o cinco curvas mas, la pendiente da un respiro, y aunque continúa en clara ascensión, al menos los porcentajes de inclinación no son tan extremos. Las curvas poco a poco desaparecen, y ahora la carretera es cada vez mas recta donde a lo lejos ya se puede ver el avituallamiento del kilómetro siete donde sé que se acaba lo mas duro, aunque no la subida que no lo hará hasta el noveno.

 

Tras superar un paso canadiense de ganado, llego por fin al séptimo kilómetro y con él al avituallamiento donde me tomo unos momentos de respiro y tras un par de tragos de agua incremento un poco el ritmo con el objetivo de intentar acercarme a un grupito de corredores que puedo atisbar no muy lejos.

 

Ahora ya el perfil de la prueba, aunque sigue siendo cuesta arriba, ya permite alargar un poco la zancada y realizar unos mejores cronos en el paso por kilómetro. Estamos corriendo por la zona alta del monte Abantos, rodeados de pinos y zapateando la misma carretera que traemos desde el tercer kilómetro, aunque mucho mas machacada y salpicada de baches en estas alturas. Por mi parte poco a poco, voy recortando metros a los corredores que me preceden y creo firmemente que tarde o temprano contactaré con ellos.

 

Llego al kilómetro ocho después de haber rebasado a un par de corredores tras el avituallamiento, y progresivamente voy recobrando el aliento e incrementando el ritmo. Sé, por otras ediciones, que todavía estoy en un tramo de un kilómetro hasta el noveno en el que el terreno sigue picando hacia arriba, y por ello sigo regulando pero a buen paso, buscando el equilibrio que me permita no desfondarme, pero al mismo tiempo mantener un buen ritmo que me acerque al grupito precedente.

 

Al llegar al kilómetro nueve ya estoy muy cerca de los cinco corredores que conforman el grupo que fija mi objetivo. Una vez superado el cartel que señala este noveno kilómetro me lanzo a tope por la larguísima bajada de casi tres kilómetros que nos conduce nuevamente al pueblo. En ella no solamente doy caza al grupo que me había fijado como propósito, sino que además los dejo inmediatamente atrás llegando incluso a superar a algún otro corredor que competía por delante de ellos. La bajada de estos tres mil metros es vertiginosa, las piernas me piden cada vez mas ritmo, la respiración es fluida y me siento con ganas, por lo que ciertamente vuelo en todo este tramo. Así paso en un periquete los kilómetros diez, once, doce y trece, animado en cada uno de ellos por los voluntarios que acompañan la prueba. Pero no todo va a ser tan bonito, estamos en una Media Maratón durísima y la alegría del descenso dura poco ya que nada mas rebasar el kilómetro trece, y sin un metro llano de transición después de la fuerte bajada, enseguida comienza una buena rampa de ascenso hasta el kilómetro catorce. En esta rampa veo por delante a otro par de corredores, de los que me separan unos cientos de metros y los que pasan a ser mi siguiente objetivo. Desde que coronásemos la cima del Abantos, han sido muchos los corredores a los que he superado, lo que me da alas a pensar que quizás podría atacar alguno de los peldaños del pódium de mi categoría en Veteranos. Llego al kilómetro catorce y con él a la sucesión de sube y bajas que jalonan a partir de ahora la carrera, aquí no hay un solo metro en llano, o se está subiendo, o se está bajando. El recorrido en este punto es bastante ratonero, vamos por estrechas calles residenciales, salpicadas de cruces y cuestas, ahora en subida, ahora en bajada. En mitad de ellas he conseguido alcanzar a uno de los dos corredores que veía por delante y enseguida le descuelgo y se queda atrás. Ahora la vista la tengo fijada en el que todavía creo que tengo al alcance.

 

A estas alturas de carrera ya voy notando las piernas cargadas, la subida ha hecho mella en ellas, y la acelerada bajada también ha contribuido a ello. Por eso cuando las calles se revelan mirando al cielo, bajo el ritmo y las subo al "trantán", intentando recuperar en las bajadas el tiempo perdido. Así kilómetro a kilómetro voy comprobando que no soy capaz de recortar la distancia que me separa del corredor que compite delante de mi, hay veces que creo que me acerco pero a continuación tengo la sensación que está mas lejos de mi. En esas ando cuando llego al kilómetro quince, donde pienso que solo me restan seis para llegar a meta. Voy corriendo totalmente en solitario, así que soy yo mismo quien me marco el ritmo, cuando me fatigo lo bajo, y cuando me noto algo mas fuerte lo incremento. Mas calles, mas cuestas, mas cruces, pero no consigo llegar hasta el competidor que me precede, llego al kilómetro dieciséis y con él a las calles cercanas al Monasterio donde llego poco después. Es en este punto, de lo pocos llanos del total de los veintiún kilómetros, donde consigo alcanzar y rebasar al corredor que llevaba viendo durante los últimos kilómetros, bordeamos el perímetro de esta magnífica construcción y lo abandonamos por uno de sus laterales.

 

Nada mas dejar atrás el Monasterio, comienza otra de las zonas mas duras de la carrera. Se trata de una durísima rampa de adoquines en mitad del pueblo donde las piernas sufren otro de los múltiples castigos que nos tiene reservados esta carrera. A ambos lados de la calle se sitúan algunos bares desde los que llegan gritos de ánimo de la gente que en ellos comienzan a tomar algún aperitivo, algo mas arriba una banda de música nos regala las notas de una canción, y cuando parece que la dura rampa se acaba giramos a la derecha para afrontar otro tramo aún mas duro si cabe.

 

Al coronar la dura rampa adoquinada de esta calle me quedo casi sin aliento, necesito una decena de metros para volver a respirar con cierta normalidad e intentar volver a correr nuevamente. Han quedado atrás los kilómetros diecisiete, dieciocho y diecinueve, y a partir de este punto el perfil de los dos kilómetros que restan ya es a favor, aunque todavía se verá salpicado por alguna pequeña rampita. Desde una casa cercana un animador, manguera en mano, se encarga de refrescar a todo aquél que así lo requiere, por lo que aprovecho para pasar bajo la manga y refrigerarme un poco.

 

Un lujo competir por sitios como éste.
Llego hasta el kilómetro veinte sin ver a nadie por delante de mi, alguien desde la acera me canta que voy en el puesto noveno, por lo que el kilómetro que me queda me lo tomo con mucha calma, creo que es el único kilómetro que disfruto de verdad en toda la carrera. Es un kilómetro en bajada, soy consciente que nadie me va a alcanzar por detrás, el público me anima desde las aceras y me siento bien de fuerzas, tanto como para tener la plena confianza que no voy a sufrir ninguna "pájara" de última hora. Así pues me dejo llevar y completo este último kilómetro saboreando cada uno de los metros que lo componen.

 

Llego hasta la línea de meta con bastante buena cara pese a la dureza que tiene la carrera y tras recoger la bolsa del corredor y saborear una raja de sandía, me voy derecho a tomarme una cerveza fresquita y con ella en mano esperar la llegada de mi cuñado que lo hará un ratito después.

Sandía fresquita para reponer fuerzas.
 

Al final me he clasificado en el "Top Ten" de la carrera, habiendo quedado el noveno de la general y el primero en mi Categoría de Veteranos. Un muy buen resultado teniendo en cuenta que ni siquiera tenía intención de apuntarme a esta carrera.

 

Bonito pódium en el Polideportivo
Una vez junto a Alejandro nos tomamos alguna cerveza mas y esperamos a la entrega de trofeos, donde me enteré que sólo lo obtenían los primeros clasificados de cada categoría, por lo que el esfuerzo de haber llegado hasta los corredores que me precedían al final tuvo su justa recompensa.

 
Merecida cervecita fresca para reponer líquidos.

Alguna foto mas del reportero Sinichi y tras despedirnos de los amigos nos volvimos para casa con una sonrisa en la cara y muchas papeletas para sufrir unas buenas agujetas.

 
Salud para tod@s

martes, 13 de mayo de 2014

VI VUELTA A LA CASA DE CAMPO



El domingo pasado día 11 de mayo de 2014, se celebraba la que sería la sexta edición de la vuelta a la Casa de Campo de Madrid. Sin embargo, y a pesar de haber corrido en innumerables competiciones en este pulmón verde de nuestro foro, ninguna vez lo había hecho tomando parte en alguna de las cinco ediciones anteriores de esta carrera. Era, por tanto, mi primera experiencia en completar una vuelta completa a todo el perímetro de este privilegiado enclave natural, y lo que en el argot de los incontables corredores populares que entrenan en él se conoce como “La vuelta a La Tapia”.

Para ser sincero, lo cierto es que me apunté a instancias de mi cuñado Alejandro, que fue quien realmente, y como se suele decir, puso toda la carne en el asador para que asistiésemos a ella. Así, y escasos dos días del cierre de las inscripciones, realizamos por Internet los trámites necesarios para quedar oficialmente apuntados a la carrera, y él mismo se acercó el sábado por la mañana a la sede de Corricolari a recoger los dorsales-chips. Aprovecho para hacer un inciso y dejar mi opinión sobre esta incómoda costumbre que se está poniendo de moda de no facilitar el dorsal a los corredores el día de la carrera, teniendo que perder el tiempo en otro desplazamiento para poder retirarlo con anterioridad, que si ya es un fastidio de por sí para los que vivimos mas o menos cerca, para el caso de los corredores que quieran competir y vengan desde otros puntos geográficos pueda resultar clave para decidir no hacerlo.

El domingo, en lo que a climatología se refiere y como continuación a la espléndida semana que le precedió, amaneció un día radiante. Sin desayunar salí al encuentro de mi cuñado, que puntualmente llegó a recogerme a la hora convenida. Por una M-30 despejada de coches debido los albores de un día festivo en Madrid, en pocos minutos llegamos a la Casa de Campo y estacionamos el coche sin ninguna dificultad. Como todavía teníamos tiempo de sobra hasta que se iniciase la competición, dimos un breve paseo por la orilla del lago y nos sentamos a desayunar en una terraza con vistas a éste y bajo unos árboles centenarios. De este modo, amparados por la compañía de sendos cafés y unas generosas tostadas bañadas con aceite y tomate, entablamos una animada charla mientras gastábamos el tiempo esperando a que se acercase la hora de vestirnos de corto.

Con el regustillo en la boca que nos dejó el último sorbo del café, desandamos nuestros pasos nuevamente por el margen del lago, ahora ya mas poblado de nutridos grupos de corredores que comenzaban a calentar, y nos encaminamos de vuelta al coche para vestirnos de corto y realizar el gesto, tantas y tantas veces repetido, de sujetarnos el dorsal al pecho con unos imperdibles. De camino nos cruzamos con Isra, un compañero del club de Atletismo Velilla de San Antonio y con quien estuvimos hablando un rato. Una vez enfundados en el “traje de faena” y  tras una fotito de recuerdo, nos mezclamos entre los mas de mil corredores que tomaríamos parte en la prueba y bajo el arco hinchable que delimitaba la salida junto al lago en el Paseo de la Torrecilla, esperaríamos la señal que nos puso en movimiento.

Preparados para la competición



Por delante mas de dieciséis kilómetros de puro parque, rodeados de árboles, arbustos y abundante vegetación, un cuadro basado en el verde y salpicado por pequeñas notas de los mas variopintos colores en formas de camisetas y equipaciones deportivas.


Los primeros cientos de metros los hice muy tranquilo, corriendo en el seno de un grandísimo pelotón de atletas y pateando el Paseo de los Piñoneros rasgando el silencio con una cascada interminable de sonoras pisadas. Ya desde los primeros metros pudimos comprobar que el grupo de los “élites” rápidamente puso los pies en polvorosa abriendo una brecha insalvable con el resto de los mortales. Los dos primeros kilómetros se hacen por asfalto y resultan prácticamente llanos, lo que permite correr  plácidamente y a la vez que cada uno vaya cogiendo su propio ritmo, abriéndose huecos por donde poder ir progresando zancada a zancada. En lo personal me encontré bien en esos primeros dos mil metros, aunque bien es cierto que el ritmo por kilómetro superaba los cuatro minutos por lo que no era ni mucho menos exigente. Desde hace ya mucho tiempo realizo las competiciones con una mentalidad totalmente distinta a la que tenía hace unos años, ahora busco sobre todo el seguir disfrutando de este deporte y me guío solamente por mis sensaciones, para ello dejo que sea mi cuerpo, y no mi cabeza, el que decida el nivel de esfuerzo en cada momento, y en concreto y en esta carrera, en ese momento mi cuerpo pedía calma e ir adaptándose despacio, por lo que no lo iba a contradecir.

Llegamos hasta el puente del tren, donde pasado éste tomamos un camino de tierra a la izquierda, llevando la vía del tren a esa misma mano y apenas unos metros después de pasar junto al almacén de Canteros, superaríamos una de las primeras cuestas de las muchas que tiene el perfil de esta carrera. La cuesta la tomé con la misma calma con la que había iniciado la carrera, de hecho fueron unos cuantos corredores los que me rebasaron en ese punto.

Al completar el tercer kilómetros el recorrido giraba a la derecha buscando un camino flanqueado por grandes pinos y paralelo a la carretera de Castilla, un buen tramo donde correr con velocidad y donde me puse en cabeza de un pequeño grupito y comencé a correr un poco mas rápido. Así pasaríamos el cuarto kilómetro, donde progresivamente continuaba adelantando a mas corredores hasta llegar al kilómetro cinco, y con él al puente sobre el Arroyo Antequina, donde giramos a la izquierda abordando otra exigente cuesta para seguir el camino que sube por detrás de la Fuente de Casa Vacas.

Entre el quinto y sexto kilómetro ya los grupos desaparecieron y pasamos a ser corredores aislados separados por escasos metros donde, haciendo la goma, cada uno imponía su ley en el terreno donde mejor se defendía. Así en las cuestas arriba por mi parte conseguía dar caza a alguno de los que me precedían, para luego en las bajadas volver a ser alcanzado por alguno de ellos nuevamente. De esta forma, entre un “ahora te doy caza” y un “ahora me descuelgas tú”, atravesamos un puente cruzando por encima de la carretera del Pino Piñonero y llegando hasta La Tapia, propiamente dicha, donde giraríamos a la izquierda continuando por un camino a nuestra total disposición que nos llevaría paralelos a las vías del tren.

En las cercanías del séptimo kilómetro dimos cuenta de una nueva cuesta, esta vez la nombrada como de “La Covatilla”, algo mas larga que las precedentes y donde me lo volví a tomar con mucha calma hasta que conseguí coronarla y fruto de ello fue el verme superado por un par de corredores. Una vez arriba iniciamos la bajada por el Camino de La Ronda pasando los kilómetros octavo y noveno, donde conseguí adelantar a algunos de los atletas que me habían superado anteriormente, así como también a algún otro que venía descolgado de los puestos cabeceros.

Pese a tomármelo con mucha calma en los tramos de subidas, lo cierto es que con el paso de los kilómetros me voy encontrando cada vez mejor, me noto mas suelto en los tramos llanos y disfruto mucho de las bajadas, aunque con bastante precaución y mirando bien donde pongo los pies. Con éstas llegamos al kilómetro nueve y también al diez donde está situado el único avituallamiento de la carrera y donde aprovecho para recoger un botellín de agua que me ofrece un voluntario y vaciar su preciado contenido a partes iguales entre mi nuca y mi estómago.

Trazado de la carrera

Cruzando la carretera de Somosaguas continuamos hasta cruzar la carretera de Prado del Rey, y coger el camino de Prado de los Rodajos, adelanto a un corredor mas, esta vez del Club de Atletismo Suances a quien le envío algunas palabras de ánimo ya que parece ir un poco justo y algunos cientos de metros mas adelante rebaso también a un excepcional corredor como es Arturo Pardo, a quien no reconocí en un primer instante, pero al quedarme pensando en que su cara me era conocida luego me vino a la mente de quien se trataba. Así, corriendo por este magnífico enclave madrileño iban pasando los kilómetros, y con el paso de los mismos mis sensaciones eran cada vez mejores. Dejamos atrás el kilómetro once y yo me encontraba con fuerzas y ánimos para completar otros once si hiciese falta, pero en esta carrera el arco de meta nos estaría esperando quinientos metros después del paso por kilómetro dieciséis. Al correr por sensaciones, lo bueno es que no llegas a sufrir en ningún momento, ya que cuando éstas son malas basta con ponerse al trote cochinero y esperar a que la cosa mejore, sin hacer caso a cronos, relojes, marcas ni zarandajas. Por el contrario cuando el cuerpo envía señales inequívocas de querer ir mas rápido,  es cuando llega el momento de pasar a la acción y darle lo que pide, y el domingo a partir del kilómetro doce fue cuando descaradamente el cuerpo me pidió “leña”.


Llegué a buen ritmo al conocido como “Puente de la Culebra”, dando alcance a otro corredor mas, y continué por el camino hacia la izquierda dirección al Zoológico de Madrid. Con una muy buena zancada y sin apenas esfuerzo, o a mí eso me parecía, seguí corriendo hasta llegar al cruce del camino del Zarzón con el Paseo Puerta del Batán, donde tras girar a la izquierda comenzaba la última de las fuertes rampas de la carrera. Se trataba de una corta, pero muy empinada, cuesta que bordeando el Zoo por su parte izquierda, donde a través de las vallas pude observar a un nutrido grupo de monos, terminaba en un amplio camino, dirección al lago, donde conseguí dar alcance a un atleta mas. El perfil pasó a ser favorable de nuevo y después de tomarme unos instantes de calma para recobrar el aliento tras la dura rampa, comencé paulatinamente a incrementar de nuevo el ritmo. Así dejé atrás el kilómetro catorce para comenzar una nueva transición de tierra a asfalto, al abordar el interminable Paseo de los Castaños donde con unas sensaciones fantásticas pude correr a ritmos por debajo de los tres minutos y medio por kilómetro que hacía mucho tiempo no disfrutaba. En el citado paseo comencé a recibir multitud de gritos de ánimo de los muchos ciclistas que disfrutaban también de la magnífica mañana dominical.

A lo lejos, pero muy lejos, me pareció reconocer a un par de corredores mezclados entre las numerosas bicicletas que circulaban por todas partes, y fui consciente que no iba a poder adelantar a nadie mas debido a la proximidad del fin de la carrera, no obstante estaba dejando atrás el cartel que marcaba el kilómetro quince. Consciente de que mi puesto en la carrera no iba a verse alterado, y sabedor que esta carrera no ofrece trofeos por categorías, sino únicamente a los tres primeros clasificados, había llegado la hora de relajarme y disfrutar en todo su esplendor del entorno por el que estaba corriendo, de los aplausos de los innumerables desconocidos que lo hacían a mi paso, de los gestos de ánimo que me devolvían la mayoría de las personas con los que cruzaba la mirada, del intercambio de palmadas con algunos niños que extendían su mano a mi paso, y sobre todo de disfrutar de este bonito deporte. Fueron unos últimos metros muy placenteros, sin ninguna presión ni pretensión, corriendo solamente por el placer de hacerlo y llegando al final de la carrera, bastante fresco para lo que suele ser habitual y habiendo conseguido disfrutar cada metro de la competición logrando además colarme en el Top Ten.



Crucé la línea de meta y tras un breve cruce de impresiones con el gran Jose Félix Ortiz (alias El Somalí), recogí algo de bebida, también un plátano para reponer fuerzas y me dediqué a animar a todos los corredores que llegaban a meta hasta que lo hicieron mi cuñado Alejandro y a renglón seguido Isra, completando ambos una excelente carrera.



Y así, con una nueva muesca en el haber de las carreras completadas nos volvimos a casa para recoger al resto de nuestras familias y disfrutar de un merecido aperitivo.

Unas cervecitas para celebrarlo.

Reponiendo fuerzas.

Salud para tod@s.

lunes, 7 de abril de 2014

XXXVI MEDIA MARATON COSLADA 2014




El pasado 30 de marzo se celebrada en la localidad madrileña de Coslada la 36 edición de su Media Maratón, este año además Campeonato de Madrid de Media Maratón Absoluto de Clubes y Campeonato de Madrid de Media Maratón de Veteranos

Se trata de una competición en la que he participado en numerosas ocasiones, pero siempre sobre un trazado distinto al que me enfrentaba en esta ocasión. Ya en su pasada edición del año 2013 se estrenaba el nuevo itinerario homologado por la Federación Española de Atletismo, pero no tuve ocasión de probarlo al no haber asistido ese año a esta cita.

         Sobre el papel, y aunque no dejan de ser veintiún kilómetros y pico por las calles de Coslada, lo cierto es que parece algo mas asequible que el perfil anterior, y comentándolo con algunos compañeros de mi club (http://clubatletismovelilla.blogspot.com.es/) que si compitieron en el nuevo circuito, parece que ellos también así lo creen.

Me levanto con la sensación de no haber dormido, no obstante mi hijo lleva unos días enfermo y hubo que llevarle en la noche de ayer a Urgencias ya que no le bajaba la fiebre. Parece que ser que la produce una "otitis serosa" que se le ha juntado con la gripe que viene arrastrando desde hace unos días. Creo que me ha debido contagiar algo ya que me levanto bastante destemplado, sin fuerzas y con algunos escalofríos, sin ninguna gana de correr. Apenas desayuno, ya que no me entra nada, y me marcho a recoger a mi cuñado Alejandro a la puerta de su casa. Siendo sincero, pensaba que hoy no me acompañaría ya que en el día de ayer compitió, nada mas y nada menos, que en un Trail de 50 kilómetros que partiendo desde el pueblo de El Berrueco, en la Comunidad de Madrid, daba la vuelta completa al embalse de El Atazar, recorriendo sendas, pistas forestales y caminos que unen en un circuito circular los pueblos del citado El Berrueco, pasando por Patones de Arriba, El Atazar, Robledillo de la Jara, para volver nuevamente al punto de salida. Una carrera, de nombre Trail del Genaro,  muy exigente que le llevó mas de cinco horas completar. Pero mi cuñado es un corredor aguerrido y chapado a la antigua, de esos que no se amilanan ante nada y con la capacidad de terminar una gesta como la mencionada y levantarse al día siguiente con el propósito de, al menos, colocarse en la salida de una media maratón. Me comenta que tiene la idea de salir a trotar un par de kilómetros y a partir de ahí, según como se encuentre seguirá o se retirará. Conociéndole como le conozco, estoy convencido que una vez que empiece a correr no parará hasta completar la Media Maratón entera.

Sea como fuere nos dirigimos a Coslada, aparcando el coche rápidamente en las proximidades del polideportivo Valleaguado, lugar donde está situada la meta, y del que separan apenas unos cientos de metros el arco de la salida de este nuevo circuito. Esperamos menos de diez minutos para poder recoger los dorsales, ya que llegamos justo cuando la organización está empezando a coordinar su entrega y aprovechamos que hay una cafetería justo en frente para tomarnos, tranquila y relajadamente, unos cafés calentitos. Tras los cafés ya podemos saludar a compañeros y compañeras del club que con un goteo continuo van llegando al polideportivo. Cambiamos impresiones con ellos, y hablamos sobre todo del esfuerzo que realizó ayer mi cuñado Alejandro en esos 50 Km. de media-montaña, en los que por cierto le estuvo acompañando la lluvia, y todos coincidimos en que cualquiera de nosotros no seríamos capaces hoy, no ya de colocarnos nuevamente un dorsal y tomar la salida de una Media Maratón, sino simplemente de pensar en esa posibilidad. Poco a poco nos juntamos un nutrido grupo de corredores del club y vamos dando un color naranja a esta bonita mañana deportiva. El día hoy ha amanecido sin rastro de lluvia o viento, no hace ni frío ni calor, y por tanto el clima es perfecto para competir.

La intención del club ha sido juntarnos en esta carrera en Coslada cuantos mas corredores mejor, y el motivo es porque Coslada precisamente es la sede de nuestro patrocinador www.roisolma.es a cuyo frente se encuentra el entrañable Juan Ruiz y con quien tenemos ocasión de hacernos alguna fotografía antes del inicio de la carrera.
Parte del Club Atletismo Velilla de San Antonio.
Ya en los primeros instantes del calentamiento noto claramente que no está mi cuerpo para correr, siento escalofríos intermitentes y tengo la sensación de estar como “flotando” con la cabeza embotada y la respiración muy alterada, está muy claro que hoy no va a ser mi mejor día para correr. Con esta premisa decido al menos salir e intentar completar la primera de las dos vueltas con las que cuenta el circuito, y a partir de ahí decidiré si continúo o me retiro directamente al coche que está a apenas dos minutos del polideportivo.

Sin mas, nos colocamos poco a poco entremezclados con los muchos corredores que paulatinamente van ocupando los escasos huecos que van quedando tras el arco de salida. Me doy cuenta  que entre el mal cuerpo y el embotamiento de cabeza, me he olvidado de ponerme el chip, y lo dejé en el coche, es la primera vez en mi vida que me ocurre ésto, lamentablemente ya no tiene remedio ya que en apenas un minuto y a las diez en punto de la mañana da comienzo la carrera.

Instantes antes de la salida, los naranjitos a la izquierda de la foto.
No me hacen falta ni tan siquiera diez metros para apartarme al lado derecho de la calzada y dejar paso a los corredores que salen por detrás de mi, las sensaciones son malísimas. Por delante se van Pedro y Carlos y no hago ni intención de ir con ellos. Choco las manos con los peques que junto a Juan nos animan desde la acera derecha y me pasa por la mente la idea de pararme, pero no sé si por vergüenza o por cabezonería no lo hago y sigo trotando hacia delante. Pasamos la primera rotonda por la avenida de José Gárate y veo como me adelanta Antonio Rus, un gran corredor en continua progresión y compañero también del club. Giramos a la derecha para iniciar la calle Venezuela y enseguida un nuevo giro a la derecha para pasar por la puerta del polideportivo en continuo ascenso por la calle Perú. Pasamos el primer kilómetro y me están entrando náuseas, esto no va nada bien.

Voy penando por el lado derecho de la calzada intentando no estorbar demasiado a la riada de atletas que me van superando constantemente, en algún punto entre la calle Argentina y la calle México me alcanza también, Juan Antonio,  el presidente del club. Hablo con él durante algunos cientos de metros y le animo que siga hacia delante, ya que yo cada vez voy peor y con el único objetivo de intentar completar los primeros diez kilómetros de ésta vuelta inicial y retirarme en cuanto llegue nuevamente al polideportivo. Si no lo he hecho ya, ha sido simplemente por cuestión de orgullo deportivo.

El perfil es en continua subida, lo que tampoco me ayuda mucho, sigo trotando durante cientos de metros y rebaso el cartel que marca el segundo kilómetro, que está situado en mitad de la cuesta del Centro Comercial Uruguay. Seguimos subiendo, esta vez por la calle Jorge Guillén, y atravesando toda la zona de chaléts conocida como “Las Conejeras”. Mas zona de subida, salpicada con alguna bajadita, y nos ponemos a los pies del tercer kilómetro, donde tras rebasarlo llegamos hasta el “Zocoslada” que nos sitúa en la amplia Avenida de España y con ella una corta pero durilla cuesta sobre las vías del tren.

Después de estos tres mil primeros metros parece que voy respirando con menos dificultad, nada para tirar cohetes, pero al menos las náuseas han desaparecido y puedo correr con algo mas de soltura. Esto me permite ir remontando algunas posiciones, adelanto a bastante corredores, entre ellos a mi amigo Luis Canfrac, (a la postre ganador en su categoría). Poco a poco me voy encontrando ligeramente mejor, lo que se traduce en un ritmo mas vivo que conlleva seguir adelantando posiciones. Por primera vez, empiezo a pensar en no retirarme si continúo con la mejoría, y con estos pensamientos voy cuando rebaso el cuarto kilómetro antes de iniciar una nueva cuesta con dirección a los dominios del Estadio del Olivo.

En este último kilómetro me he acercado bastante hasta Antonio y Juan que van corriendo juntos, y a los que llevo viendo delante desde hace rato, pienso que si llego hasta ellos podría aprovechar su compañía para hacer mas llevadera la carrera. En vista que el peor rato ha pasado incremento un poco el ritmo y en unos minutos, cuando vamos pateando la calle Océano Pacífico,  me sitúo ya a su estela. Enseguida Juan se interesa por mí y me pregunta que tal voy, a lo que respondo que algo mejor que en la salida, y Antonio se sorprende bastante al verme ya que él pensaba que iría a por delante. Corro junto a ellos unos cientos de metros y en lugar de lo que tenía en principio previsto de mantenerme a su lado, y en vista de la pequeña mejoría que experimento, decido no bajar mi ritmo y seguir hasta donde este me lleve. Por tanto Antonio y Juan se quedan por detrás y continúo adelantando posiciones corriendo por las calles Puerto de Barcelona, donde bebo un par de sorbos de agua en el avituallamiento del quinto kilómetro, así como la Avenida de la Constitución. En las largas rectas de ésta última puedo ver a lo lejos dos puntos naranjas que bien pudieran ser mis compis Pedro y Carlos, pero están lejísimos y estos dos, son corredores de mucho nivel que a buen seguro llevan un ritmo endiablado, por lo que enseguida abandono la idea de intentar ir a su encuentro. 

Ahora ya, y con la idea del abandono descartada, me limito a correr por sensaciones, sin ninguna otra pretensión y con el único objetivo de terminar una Media Maratón mas que engorde la larga lista de las ya conquistadas. Con estos pensamientos rebaso el sexto kilómetro justo sobre las instalaciones de la Policía Local de Coslada y sigo avanzando y adelantando a mas atletas. Callejeamos negociando unos cuantos giros a izquierda y derecha para después del kilómetro siete desembocar en la calle Virgen de la Cabeza. Ahora el perfil es favorable y, el que pueda, puede correr rápido, por mi parte veo cada vez mas cerca de Pedro y Carlos y ahora no me parece tan descabellado el poder llegar hasta ellos. Poco a poco me voy encontrando mas cómodo, y en vista del tramo favorable que estamos atravesando, incremento un pelín en ritmo con la esperanza de recortar metros con mis compañeros. Después de girar en una gran rotonda a la derecha comienza una corta pero dura cuesta que salva las vías del tren y donde aprovecho para subirla a buen ritmo y recortar muchos metros. De hecho, pasado el octavo kilómetro, y ya  en mitad de la Avenida de Fuentemar, consigo enlazar con Carlos y Pedro. Ellos van muy bien de ritmo y se les ve muy enteros, les digo que he pasado un auténtico calvario durante el inicio de la carrera y que a punto estuve de pararme, ellos me dicen que al no verme pensaron que me había parado en el coche a recoger el chip.

Ahora sí, la idea ya es continuar con ellos hasta el final de la carrera, y aunque por sensaciones creo que podría seguir progresando hacia delante, ya que es verdad que me encuentro mucho mejor, prefiero ser prudente y asegurarme el llegar a meta, de todas formas al haberme olvidado el chip no apareceré en la clasificación, por lo que no tiene mucho sentido el pegarme un calentón para nada.

Decido ayudar a mis compañeros en su carrera y hacerles de liebre lo que queda de prueba, por ello me pongo en cabeza a marcarles un ritmo constante y sostenido que estoy seguro pueden aguantar ambos. Pasamos el kilómetro nueve y encaramos la larga Avenida de la Industria por un feo polígono industrial. El perfil es llano y se puede correr si mayores complicaciones, por lo que vamos los tres devorando metros con un buen ritmo de competición. He de decir que Pedro y Carlos son cuñados y excelentes corredores, si bien Carlos compite carreras a ritmos que muchos ni sueñan, lo cierto es que siento una admiración especial por Pedro, quien a sus cincuenta y pico años, es capaz de seguir manteniéndose en las posiciones delanteras en aquellas pruebas en las que participa, siendo mejor no solamente que aquellos corredores de su categoría, sino también, y lo que es mas sorprendente, que muchos atletas bastante mas jóvenes que él. Sin duda estamos ante un excelente corredor que únicamente es superado por su calidad humana.

Pasamos el décimo kilómetro donde recojo avituallamiento para los tres, e incluso para algún atleta mas al que hemos dado caza y que ahora corre junto a nosotros. Estamos a punto de completar la primera vuelta al circuito y el panorama ha cambiado radicalmente de cómo lo veía al principio cuando solo tenía pensamientos negativos en mi cabeza. Ahora con la idea de ayudar a mis compañeros parece que me han vuelto las fuerzas y ya tengo un objetivo claro por el que luchar.

Pasamos por delante del Polideportivo, que por cierto es el único lugar donde hay algo de animación de público, e iniciamos el ascenso por todo el tramo durante los kilómetros once, doce y trece. Sigo marcando el ritmo disminuyéndolo en las ocasiones que de reojo veo a mis compis que les cuesta seguirlo y acrecentándolo cuando les noto ya recuperados. Ambos están corriendo con gran soltura y saben sufrir cuando toca y apretar los dientes llegado el momento.

Cerca del kilómetro catorce superamos una nueva cuesta donde aminoro un poco la zancada para no sacarles de punto y una vez arriba, tras una decena de metros donde les dejo tomar un poco de aire, empiezo a incrementar paulatinamente un ritmo al que consiguen ir adaptándose ambos. Sorprendentemente llegamos hasta Jose Félix (El Somalí) uno de los mejores corredores populares de toda la Comunidad de Madrid y ganador de infinidad de pruebas del calendario, nos comenta que va “pinchado” ya que tiene muchas molestias en las zonas de bajadas, se une a nosotros y yo sigo tirando de ellos. Llegamos al avituallamiento del kiómetro quince donde recojo agua para todos y algunos trozos de naranja, que nadie prueba salvo yo.

Nuevo paso por toda la Avenida de la Constitución y sigo muy pendiente de no sacar de punto a mis compañeros, ahora ya les noto un poco mas fatigados, pero creo que con fuerzas suficientes para seguir corriendo defendiendo un buen crono hasta la meta. El “Somalí” se queda descolgado mientras nosotros progresamos buscando la parte final de la carrera. Giros a derecha y a izquierdas callejeando por las entrañas de esta localidad madrileña y volvemos a plantarnos en el tramo favorable de la calle Virgen de la Cabeza. Les indico que es un buen tramo para intentar ganar segundos al crono e intensifico el ritmo de zancada, al que ambos responden inmediatamente, estos dos son unos fantásticos corredores, con ellos da gusto compartir kilómetros.

En la última subida el puente aminoro la marcha intentando dejarles relajarse un poco, y,que se den un pequeño descanso, porque quedan apenas cuatro kilómetros para la meta y en cuanto bajemos el puente voy a incrementar el ritmo y ya no voy a pararlo, exigiéndoles un esfuerzo extra.

Terminado el paso por el puente y justo al paso de la pancarta que marca el kilómetro décimo octavo, voy casi imperceptiblemente aumentando el ritmo, muy pendiente de la reacción de ambos, y en vista que, salvo momentos puntuales, los dos lo defienden bastante bien, voy tensando y tensando hasta ver donde está el límite. Inmersos ya en la fea Avenida de la Industria, les voy animando constantemente indicándoles que quedan apenas dos kilómetros, desde encima del puente vemos el paso de Juan que nos dedica un saludo que devolvemos inmediatamente. Ahora ya, noto que a Pedro le va costando el mantener el ritmo y parece empezar a descolgarse, así que en algunos momentos aflojo para no perder contacto y así pasamos los kilómetros diecinueve y apenas cuatro minutos después también el veinte. Ya no queda nada para llegar, se puede oler la meta, les pido un último esfuerzo y enseguida nos plantamos en la entrada al polideportivo, al que todavía hemos de dar una vuelta por la pista de atletismo. A Carlos todavía le noto con fuerzas y de reojo veo que Pedro se empieza a quedar un par de metros, en vista que estamos ya a escasos metros de la meta, sigo para adelante con Carlos, con quien llego codo a codo a la línea de meta y apenas cinco segundos después lo hace Pedro en un fantástico tiempo de una hora y veintiún minutos, que de haber estado federado le hubiese supuesto ser el Primer Clasificado de la Comunidad de Madrid en su categoría, para nosotros que sepas que lo eres.

Llegada a meta de Carlos y Alex, Pedro al fondo.


Pedro en Meta.

Saludamos a nuestros familiares y amigos que están en la grada, recogemos algo de bebida, y un vaso de cerveza fresquita (Detallazo de la organización) y esperamos la llegada del resto de compañeros del club, que lo irán haciendo escalonadamente.. 

Tras cruzar la meta
Mientras esperábamos la llegada de los compañeros, la organización fue colgando la clasificación de la prueba, y cual no fue mi sorpresa al verme en ella, incluso habiendo corrido sin el chip, (lo cierto es que hubo jueces en bastantes puntos del recorrido) y mas sorpresa todavía fue comprobar que hice el 4º puesto en mi categoría a escasos segundos del 3º, de haberlo sabido hubiese luchado sin duda por él, en fin, cosas que pasan...

Pensé que no aparecería, de haberlo sabido hubiese ido a por el 3º.

Mención especial para Olga que pisó pódium siendo segunda de su categoría, y también para Marga que completó la que ha sido su segunda Media Maratón.

Olga en el pódium.... CAMPEONAAA!!!
Tras las obligadas conversaciones post-carrera, y con la sensación de haber salvado un día complicado, me marcho para casa con la compañía de mi cuñado, quien al final, y como pensaba, se ha metido entre pecho y espalda la Media Maratón completa, me quito el sombrero.

Como conclusión decir que este circuito me parece bastante mas rápido y que estando en buena forma se puede hacer una buena marca, y sobre la organización, salvo pequeñas excepciones, comentar que ha estado a un gran nivel, con una gran coordinación y atención al corredor.

Bolsa del Corredor


Salud para tod@s