lunes, 22 de diciembre de 2008

10 km. ARANJUEZ 2008


Hemos quedado a las diez de la mañana en la puerta de mi casa, donde con puntualidad británica me pasa a recoger mi cuñado Alejandro, para luego desplazarnos hasta Velilla de San Antonio donde recogeremos a Javi, que hoy vendrá con nosotros. Desde Velilla y por carreteras secundarias nos dirigimos hasta Aranjuez, donde justo en su entrada nos encontramos con un fenomenal atasco, del que afortunadamente podemos escapar gracias a la pericia y las habilidades de mi cuñado, que hace valer sus conocimientos del oficio de camionero para, en un par de minutos, aparcar el coche muy cerca de la zona de la salida de la competición.

Esta vez Aranjuez no nos ha recibido con el frío intenso al que nos ha tenido acostumbrados en años precedentes, aunque ha decir verdad, y a pesar del radiante sol que cuelga en un cielo totalmente despoblado de nubes, la temperatura es bastante fresquita, de echo no sobrepasa en ningún momento los cinco grados centígrados.

Flanqueados por todos lados por multitud de corredores y corredoras, en los que se nota la ilusión previa a una cita deportiva, nos encaminamos hacia la zona de recogida de los chips y dorsales, donde gracias a una impecable organización nos bastan unos segundos para conseguirlos. Ahora toca localizar a David, quien nos ha indicado que estará en la zona de las carreras infantiles, al tomar parte su hijo Adrián en una de estas pruebas.
Apenas tardamos unos minutos en localizarle junto a su hijo muy emocionado con una bolsa llena de refrescos y chucherías. Ahora, a escasos veinte minutos del comienzo de la prueba, no nos queda más que ir de nuevo al coche para despojarnos de los chándals y empezar a calentar. Así lo hacemos y en pocos minutos estamos de nuevo de vuelta, tomando ya posiciones en la parte delantera del grueso del pelotón que formamos los miles de corredores que nos hemos dado cita en la preciosa mañana de éste veintiuno de diciembre.

Las pretensiones deportivas en esta ocasión no son otras que las de terminar como pueda los diez kilómetros de Aranjuez, intentando disfrutar de ellos y su recorrido, no en vano llevo toda la semana con una otitis en el oído izquierdo que me ha tenido prácticamente parado y medio drogado a base de antibióticos y anti-inflamatorios.

A las doce en punto de la mañana da comienzo la competición, esta vez estoy bastante mas retrasado en la salida de lo que acostumbro normalmente, por lo que en los dos primeros kilómetros apenas puedo correr con normalidad debido a la gran cantidad de corredores que me preceden, no me importa, de echo casi lo agradezco para ir poco a poco cogiendo ritmo. El asfalto en algunos tramos está completamente helado y noto como la pisada es un tanto insegura, por lo que intento afianzar bien los pies para evitar posibles caídas. Pasado el segundo kilómetro empiezo a coger un ritmo mas alegre y así voy adelantando a grupos de corredores con bastante facilidad. Estamos corriendo por una amplia carretera en cuyos laterales se alzan imponentes unos enormes árboles desprovistos, en esta época del año, de todas sus hojas, por lo que se me antojan gigantes cuyas ramas a modo de manos quisieran acompañar con palmas nuestro devenir por delante de ellos. Antes de tomar el giro a la derecha de entrada a los jardines de Aranjuez, ya si llevo un buen ritmo de carrera, asombrosamente para mí que no esperaba ir tan rápido en esta ocasión.

Entramos de lleno en el corazón de los jardines, que nos reciben con una inmensidad de especies arbóreas en sus entrañas. Es el primer día del invierno, por lo que el pasado otoño ha dejado impresa su huella en cada rincón de estos vergeles a modo de infinitas hojas de todos los tipos, colores y tamaños que esparcidas por doquier dan un toque especial al parque.

Ahora si noto que mantengo ya un ritmo de carrera que me resulta mas familiar, por lo que supongo que debo ir sobre los tres minutos veinte segundos por kilómetro, a ciencia cierta no podría asegurarlo, ya que hoy corro sin cronómetro y simplemente por las sensaciones que mi cuerpo me pueda ir haciendo llegar.

Después de corretear algún kilómetro junto a uno de los muros exteriores que delimitan los jardines, abandonamos éstos por la misma puerta por la que dimos acceso, ahora ya bastante mas concurrida de un público formado por multitud de adultos y unos niños que extendiendo sus pequeñas manos, esperan que algún corredor les corresponda chocando a su vez la suya contra ellas. A mí personalmente me gusta sentir ese calor del público y si puedo, intento notar esos ánimos en forma de contacto físico con sus manos, no me importa lo mas mínimo desplazarme algún metro hacia su lado para corresponder al cruce de palmadas.

Los jardines nos han devuelto nuevamente a la amplia carretera en donde los imponentes árboles, como si de los guardianes del asfalto se tratase, esperan calmados en su silencio a que los miles de atletas volvamos nuevamente a despertarles de su letargo con el sonido de nuestras pisadas sobre el pavimento. Hemos dejado atrás el kilómetro siete y un globo de color naranja nos anuncia la llegada del octavo, entre éste y el penúltimo se encuentra el tramo, de apenas unas decenas de metros, mas complicado de todo el recorrido. Es una pequeña pendiente ascendente, de la que una vez vencida nos traslada a una glorieta con un giro de noventa grados a la derecha que nos sitúa en el comienzo de la última recta de todo el recorrido. Hasta aquí he venido ya algo forzado intentando no descolgarme de un pequeño grupo de corredores al que conseguí unirme a la salida del parque, pero ahora, y a la vista del último kilómetro, a todos les da por esprintar e intento no quedarme atrás. Noto, y mucho, la falta de forma física por lo que he debido de quedarme el último del grupo, aún así consigo llegar “decentemente” a meta y parar el crono en unos discretos treinta y cuatro minutos y cuarenta segundos, una vez mas, muy lejos de mis mejores marcas, pero una vez mas, muy contento por poder seguir corriendo y disfrutando de carreras como ésta.

Analizando fríamente el resultado, me doy cuenta que después de una semana repleta de problemas físicos, puesto que además de la otitis ya mencionada he tenido también problemas en el pubis y algunos algo mas leves en una rodilla, creo que debo estar mas que contento con el resultado, aunque de reojo y con cierta envidia esté mirando resultados de corredores con los que suelo disputar otras pruebas y la mayoría hayan rondado los treinta y dos minutos y pico. Una cosa está clara, es una carrera con un perfil muy favorable para conseguir buenas marcas y si consigo algún año llegar en buena forma intentaré bajar aquí mi mejor marca personal, de momento el bajar la marca de este año dos mil ocho no va a ser nada complicado.

Una vez terminada la prueba recojo una magnífica mochila que me ofrece la organización y compruebo como dentro hay también una fantástica camiseta “técnica” de manga larga, así como algunos refrescos y bollos, a decir verdad la organización cuida muy bien este tipo de detalles, a ver si aprenden otras.

Cuando ya nos reunimos todos los amigos en la zona de llegada, comentamos someramente nuestras impresiones de la prueba y nos despedimos hasta la siguiente con la sonrisa en la cara que casi siempre nos queda grabada después de la satisfacción de haber completado una prueba mas.

Salud.

martes, 25 de noviembre de 2008

COMBI 2 - TORREJON DE ARDOZ. NOVIEMBRE'08




Comienza un nuevo día y este domingo del mes de noviembre nos recibe con un amanecer ventoso y fresco en cuanto a temperatura se refiere. Hoy va a ser la segunda prueba combinada que vamos a disputar en Torrejón de Ardoz en este año 2008, ya que allá por el lejano mes de Febrero tuvimos la oportunidad de participar en la última edición que se disputó en esta localidad madrileña, en otra mañana incluso mas fría que la que nos ofrece el día de hoy.

A eso de las nueve de la mañana pasa a recogerme mi cuñado Alejandro y una vez acoplada la bici en su coche, dirigimos rumbo hacia Torrejón donde arribamos en apenas diez minutitos. Debemos ser de los primeros en aparecer por la plaza de toros, epicentro de la Combinada y zona de relevos y transiciones de la misma, ya que hay poca gente todavía pululando por sus inmediaciones. Así recogemos nuestros dorsales, como también los de alguna de las parejas de amigos que nos van a acompañar en la prueba, y tras charlar unos minutos con Paco Rico, uno de los organizadores de estas pruebas combinadas, poco a poco y en escasos minutos comienzan a llegar el resto de nuestros amigos.

Deben ser cerca de las nueve y media y tras algunas coñas y chascarrillos entre colegas, nos vamos todos a por las bicis para pasar los controles oportunos a los que obliga la organización.

En esta ocasión, tanto mi cuñado como yo hemos decidido “uniformarnos” con la equipación naranja publicitaria de la empresa de camiones que regenta Alejandro, es seguro que no va a haber ninguna otra pareja que coincida con nuestro atuendo, como también es seguro que nos vamos a pasmar de frío al ser de tirantes la citada vestimenta.

Pasamos sin problemas el control de bici y casco y buscamos la ubicación del número setenta que es el que corresponde a nuestros dorsales. Nuestro sitio coincide con el tendido siete, así como también coincide con la zona de sombra del coso taurino, por lo que dejamos colocada la “burra” en el sitio correspondiente y nos situamos justo al otro extremo del albero, en una zona mas soleada desde donde aproximadamente sobre las diez de la mañana podemos escuchar la ya típica charla técnica que precede al inicio de la competición. Es allí donde se acerca para saludarme un amiguete habitual del foro de http://www.elatleta.com/ y que responde al nick de “Landes”, una gran persona y otro “loco” enganchado a este bello deporte, aprovecho para presentarle a mi cuñado y mas tarde él nos presentaría también a otros amigos habituales igualmente del foro y que escriben bajo los nicks names de “Duquito” y “Culebra”, buena gente, si señor...

Una vez ya en las afueras de la plaza de toros e instantes antes de la salida, dedicamos unos breves minutos a calentar los músculos con pequeños trotes. Las sensaciones son de estar bastante “rígidos”, supongo que debido al viento reinante y a la frescura de la mañana. Sin mas dilación, a las diez y media en punto, nos situamos bajo el arco hinchable de “Powerade” que delimita la zona de salida y tras el bocinazo que emerge de entre las manos de Paco Rico da comienzo la competición.

La primera vuelta la hemos de hacer “a pie” los dos integrantes del equipo, por lo que el ritmo que ha de llevarse en ella debe acoplarse al que marque el mas pausado de los dos participantes. Así, comenzamos a ritmos tranquilos y situados hacia la parte media-trasera del gran pelotón que formamos las ciento cincuenta parejas que en el día de hoy tomamos parte en la prueba. Desde esta posición podemos observar los movimientos de los corredores que nos preceden, por lo que vemos como poco a poco hay una pareja de amiguetes, la que forman Pedro y Carlos, que se nos van alejando y toman una posición de privilegio en las primeras unidades de cabeza. En los primeros metros mi compañero a punto está de tropezar con un bolardo que se encuentra literalmente en medio del camino de arena, teniendo la suerte de poder esquivarlo en el último instante. La primera vuelta discurre tranquila, y durante ella podemos observar como hay partes del circuito donde el aire sopla a favor y otras en las que entra de cara y con bastante virulencia, lo que nos demuestra que no va a ser una prueba sencilla.

Concluimos la primera de las cinco vueltas y hemos decidido que Alejandro continúe también corriendo durante la segunda por lo que me pongo el casco y me encaramo a la bici para acompañarle durante los próximos cinco mil trescientos metros. Ahora mi “compi” ya sabe lo que le espera por delante, así que ajusta su ritmo de crucero y con sus piernas y mis ánimos intentamos ir manteniendo la posición que ocupamos, que según mis cálculos debe rondar sobre el puesto treinta o cuarenta mas o menos. Durante esta vuelta voy “achuchando” a mi compañero en las zonas donde el viento sopla a favor y donde entiendo que no le va a costar tanto sufrimiento el mantener el ritmo, así tras atravesar pie a tierra el único túnel de recorrido sigo intentando inyectarle ánimos para que mantenga el ritmo. Mi cuñado no me habla, y esto viniendo de él significa que lo va dando todo. Entramos en la zona donde el aire vuelve a entrar de cara y ahora opto por animar en vez de “achuchar”, así que intento situarme con la bici en las zonas donde creo que protejo mas del viento a mi compañero y poco a poco vamos completando esta segunda vuelta. Tras el paso por la única zona algo mas técnica de la prueba donde está situado un pequeño mirador, damos alcance a “Duquito” y “Culebra” quienes nos precedían desde el inicio, y tras unas breves palabras de ánimo nos dirigimos a la plaza de toros donde podemos comprobar que ya han llegado nuestras familias y desde las gradas nos hacen llegar sus palmas y gritos de apoyo, tanto nuestras mujeres como nuestros hijos y sobrinos.

Comienza la tercera vuelta y ahora es a mí al que le toca correr, así que después de unos primeros metros buscando sensaciones, empiezo a correr de verdad a partir del primer kilómetro. Mi cuñado no para de darme ánimos, ahora no calla el jodío, y poco a poco vamos dando alcance a bastantes parejas de corredores. Continuamente corremos en progresión, y así adelantamos tras un par de kilómetros a Pedro y a Carlos que desde la salida nos aventajaban en unos cuantos cientos de metros. En la zona donde el aire deja correr a gusto hemos adelantado a mucha gente, así como a alguna pareja mas en la zona mas complicada, por lo que al llegar de nuevo al coso taurino yo creo que ya debemos estar dentro del grupo de los diez primeros.

Un nuevo cambio dentro del albero que supone para Alejandro el inicio de su última vuelta corriendo, por lo que desde el principio le voy fustigando con la intención de que no pierda mucho contacto con los corredores que nos preceden, así como también para mantener a raya a los que llevamos detrás. Yo sé que va a tope dentro de sus posibilidades, por lo que procuro no pasarme mucho arreándole pero tampoco le permito relajarse, ya tendrá tiempo de descansar en la última vuelta. Alejandro está hecho un toro y ha conseguido que al final de la vuelta solo nos hayan vuelto a pasar unas cuatro parejas. Constantemente saludamos a los amigos con los que nos vamos cruzando, Javi y David, Enrique y Eugenio, Alfonso y Eduardo, etc.... así como también nos llegan ánimos por parte de Landes, al que pude ver en mas de una ocasión.

Cuando llegamos nuevamente a la plaza de toros, Alejandro ya lo ha dado todo y está literalmente agotado, cambiamos nuevamente los papeles y vuelve a ser mi turno para correr. Me he quedado frío encima de la bici por lo que los primeros metros vuelven a ser de transición hasta que consigo entrar en calor. Vuelvo a aprovechar la zona de viento favorable para acelerar el ritmo y consigo rebasar a varias parejas en ella, así como también a alguna mas en el resto del circuito, por lo que al final llegamos a meta y nuestras familias desde las gradas nos cantan un quinto puesto en la clasificación general, que a la postre resultaría también primer puesto en categoría de veteranos.

Me abrazo con mi cuñado y damos por finalizada la prueba, subimos a las gradas y esperamos la llegada del resto de amigos, tras lo cual recogemos nuestros trofeos que nos acreditan como vencedores en la categoría de veteranos, en un podium al que Alejandro y yo subimos escoltados con, nada mas y nada menos, que seis de los ocho niños que nos acompañan en el día de hoy.

Una buena mañana para correr, disfrutar de los amigos y saludar a gente conocida, tras la cual nos marchamos todos juntos a comer .


Mucha salud para todos.

martes, 18 de noviembre de 2008

TROFEO JOSE CANO 2008


Comienza un nuevo día y me levanto tras una noche donde he podido dormir algo mas de lo que vengo haciéndolo últimamente. Me levanto a eso de las ocho de la mañana con la intención de desayunar tranquilamente y marcharme andando hacia Canillejas de donde me separa media hora dando un tranquilo paseo. Como casi siempre los planes habiendo niños en casa no sirven para nada, lo digo porque nada prepararme el desayuno y tras calentarme una taza de leche calentita con miel, aparece por el salón mi hijo mayor, dando buena cuenta de mi desayuno. Vuelvo a la cocina a preparármelo de nuevo y a continuación aparece mi hija la pequeña , quien también da buena cuenta de esta segunda taza de leche. Al final, al tercer intento consigo desayunar y ya salgo de casa con el paso algo mas ligero del previsto.

La mañana comienza con las carreras infantiles, donde participa uno de mis sobrinos. Junto con mi hermana, otro de mis sobrinos y mi cuñado vemos la prueba infantil para luego dirigirnos andando hacia la salida. Cerca de la Avda. de Guadalajara nos despojamos de los chandals y se lo entregamos a mi hermana quien vuelve sobre sus pasos para ver la llegada a meta.

Llegamos a la zona de la salida donde ya se respira un ambiente pre-carrera con bastantes corredores pululando por la zona. Nos dirigimos a una pequeña carpa situada cerca de los camiones del ejército que ejercen funciones de guardarropa, y uno de los organizadores de la prueba me entrega el dorsal y el chip que me tenían reservado y que con una numeración comprendida entre los 100 primeros me permite salir bastante bien situado.

Antes de calentar nos reunimos con varios amigos con los que generalmente entrenamos los sábados por Velilla de San Antonio y tras algunas bromas nos vamos situando y tomando ya posiciones. Me despido de ellos y me dirijo hacia el arco de salida donde me encuentro con bastantes corredores conocidos a los que saludo. Después de calentar algunos minutillos nos vamos situando ya en el corralito donde la organización debería tener reservado el espacio para los 100 primeros dorsales, y donde al no haber hecho bien su trabajo se les han colado corredores de todos los niveles, no quedando espacio físico para los corredores a los que está reservado el sitio. Así a la hora en la que debería dar comienzo la prueba todavía estamos situados por delante de las alfombrillas que controlan el cronometraje y los organizadores intentando por la megafonía que mas de 5.000 tíos retrocedan sobre sus pasos para dejar hueco adelante.

Pasan algunos minutos hasta que por fin conseguimos colocarnos bajo el arco de salida, a mi lado, codo con codo, se encuentra Aurora Pérez, estupenda atleta ya veterana, así como otros muchos atletas de reconocido prestigio.

Comienza la prueba y la salida, como ya es costumbre, se hace vertiginosa. Algunos empujones y codazos en los primeros metros, y un recorrido en el que el giro de noventa grados nada mas salir no ayuda en absoluto. A partir de ahí una larga recta donde poco a poco cada uno va buscando su sitio, y algún zig-zag antes de embocar la ligera subida por la Av. de Guadalajara. Hasta el momento hemos salido con un ritmo muy vivo, me encuentro justo detrás de Emiliano Roncero, concretamente en un grupito que encabeza J.L. Capitán y donde algunos corredores nos agrupamos al rededor de la atleta española Dolores Checa, quien a la postre sería la tercera clasificada en categoría femenina.

Una vez mas mi cronómetro me abandona en las citas importantes y ya en la salida se le volvieron a llenar la pantalla de ochos quedando inservible para usarlo como referencia en los tiempos de paso. Empiezo a pensar que tantos pulsómetros, Gps, Fores y demás cacharros a su alrededor no le sientan bien, en fin, el caso es que no funcionó y he ido toda la carrera sin referencias, le pediré uno nuevo a los Reyes Magos.

Me da la sensación de hacer los primeros kilómetros a un ritmo de en torno a 3:15 el kilómetro, pero como no funciona el crono no puedo certificarlo. Sea como fuere el caso es que abandonamos la Av. de Guadalajara y enfilamos Hnos. García Noblejas, incrementamos algo el ritmo, se nota que ahora es cuesta abajo y con esa misma cadencia abordamos los comienzos del Parque Paraíso. Sigo corriendo junto a Capitán y a Dolores Checa hasta que a mitad del Parque, cuando comienza la ligera subida que desemboca en la Ctra. De Vicálvaro, no puedo seguir su ritmo y me descuelgo ligeramente. Antes de hacer el giro de ciento ochenta grados y volver nuevamente hacia la calle Hnos. Garcia Noblejas, nos cruzamos con los corredores y corredoras que encabezan la prueba, así vemos a un Ricardo Serrano que mantiene el tipo junto a los Africanos, como también a las dos primeras keniatas a las que en el día de hoy no hay quien las tosa, van destacadas y con una buena ventaja sobre el resto.

Volvemos a cruzar el Parque y la salida del mismo se hace larga hasta rebasar una gasolinera y girar a la derecha para pisar nuevamente terreno favorable. Desde aquí en adelante el desnivel va a jugar definitivamente a nuestro favor, por lo que me relajo unos metros, tomo aire y me lanzo ya en busca del último tercio de la prueba. He perdido mucho tiempo en los dos últimos kilómetros, pero al tratarse de una carrera rápida voy siempre acompañado, ya que corredores que venían por detrás me dan rápidamente alcance. Giramos nuevamente noventa grados a la derecha y encauzamos la calle Emilio Muñoz, ahora ya el tramo será totalmente recto y en bajada hasta llegar a la meta. No voy a gusto, noto que salí demasiado rápido y ahora lo estoy pagando, aún así, voy haciendo constantemente “la goma” con algunos corredores, me acerco, se alejan, les paso, me pasan, así hasta unos cien metros antes del arco de llegada donde no puedo dejar de saludar a mis hijos y mi mujer que junto con mi hermana y sobrinos me aplauden desde un lateral. Me aparto un poco hacia la izquierda y cocho las manos de los mas pequeños, solo me queda pasar por debajo del arco de meta en unos discretos 33 minutos y 11 segundos.

He echo peor tiempo que el año pasado por unos veinte segundos, pero también soy un año mas mayor ya cuarentón, así que he de estar contento.

Me reúno con mi familia y espero la llegada de mi cuñado y el resto de amigos, con quienes después nos iríamos a comer. Abandonamos Canillejas observando unas aglomeraciones terribles, tanto en el final de la prueba para recoger el trofeo y la pobre camiseta, como también en los guardarropas, se nota cierto caos en ambos casos.

Un día perfecto para correr, una carrera mas para la historia y una carrera mas sin lesiones graves.

Salud.

lunes, 27 de octubre de 2008

COMBI 2 SAN SEBASTIAN DE LOS REYES




Hoy no me toca pasar a recoger a mi cuñado a Canillejas como suele ser habitual, ya que ha cambiado su residencia familiar y ahora somos “casi vecinos”. Así paso a recogerle a las 08:30 de la mañana y aparece con cara de haberse pegado como suele decirse “una buena sobada”, se nota que en su nueva casa duerme mas a gusto, a parte, también es verdad que esta noche hemos podido dormir una hora mas debido al cambio horario.

Nos vamos hacia San Sebastián de los Reyes, donde llegamos en un periquete atajando por la carretera que da acceso a la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas. Así a las 09:00 de la mañana ya llegamos al aparcamiento del Polideportivo Municipal de la “Dehesa Boyal” donde se va llevar a cabo una nueva edición de la Combi-2. En el aparcamiento podemos comprobar como ya han llegado algunos de nuestros amigos que nos van a acompañar en la competición del día de hoy. Esta competición está muy bien organizada por los componentes del club Ñ ultrafondo (http://www.ultrafondo.com/) y se trata de un duatlón por parejas, donde hay que completar 24 kilómetros por el bello paraje de la dehesa boyal repleto de encinas y naturaleza viva, y donde se habilita una zona de relevos en las pistas de atletismo del Polideportivo Municipal. Es una bonita prueba, donde por un día se deja de lado la soledad del corredor de fondo, para ir en todo momento acompañado o acompañando a un compañero del que recibimos ánimos o al que nos toca apoyar en sus momentos de sufrimiento.

En la mañana de hoy me he encontrado con Santi, un amigo de mi barrio, buen corredor de maratones y al que hacía tiempo que no veía, sabía que había tenido una caída con la bicicleta y que había sufrido una lesión en una pierna, pero ahora al escucharlo de su boca me doy cuenta de que ni por asomo me había hecho a la idea de que la lesión hubiera sido tan grave. Resulta que se cayó de la bicicleta bajando el puerto de Navacerrada, allá por el mes de Julio y salió disparado por encima del guardarrail. Según me comenta iría a unos 70 km/h. mas o menos y perdió el conocimiento durante unos segundos,. El caso es que se partió la tibia y el fémur por no se cuantos sitios, lleva ya 3 operaciones con una infección por medio que casi le cuesta la amputación de la pierna, no sé cuantos tornillos y placas además de unas marcas en la cara y algunos problemas en la boca. Ahora va con muletas y si vierais el optimismo que derrocha es para aplaudirle. Desde aquí quiero enviarle todo mi ánimo y desearle una pronta recuperación, y espero que pueda volver pronto a hacer lo que mas le gusta... correr. ÁNIMO SANTI ¡!!.

Vamos al grano: En el mismo aparcamiento ya comienzan las bromas entre compañeros y poco a poco nos vamos reuniendo las seis parejas que vamos a tomar parte en la prueba. Recogemos los dorsales, pasamos el reglamentario control de bicicletas y cascos y a eso de las 10 de la mañana escuchamos la charla técnica a cargo de Paco Rico, uno de los organizadores que con tan buen criterio colabora en esta carrera.

Una vez asignados los dorsales, y llegados al acuerdo de quien correrá la primera vuelta y por tanto el orden de los cambios sucesivos entre bicicleta y corredor, a las 10:30 de la espléndida mañana que nos regala hoy el día, da comienzo la carrera.

En nuestro caso ha sido mi cuñado quien ha preferido correr la primera vuelta, por lo que me tocará esperar en el “corralito” su llegada para darle el relevo, ya que en la primera vuelta por motivos de seguridad no está permitido el acompañarle subido en la bicicleta. Mientras espero vuelvo a conversar con mi amigo Santi, que apoyado en sus muletas no quiere perderse ni un detalle de la prueba de hoy, y así me dice que intentará hacernos fotos en algún tramo del circuito.

Después de veintipocos minutos empiezan a llegar al tartán los primeros corredores, y poco después también lo hacen los primeros de nuestros amigos. Así Pedro es el primero en llegar, seguido a poca distancia por Eduardo y un poco mas retrasado mi cuñao Alejandro.

Hacemos el primer relevo y mi cuñado se monta en la bici para yo salir corriendo, en un par de kilómetros damos alcance a la pareja formada por Pedro y Carlos y justo cuando les rebasamos tenemos un problema “técnico” con la cadena de la bici que obliga a Alejandro a poner pie a tierra y solucionarlo, yo no me he enterado y me tienen que gritar que me pare las parejas a las que acabo de adelantar, entre ellos Pedro y Carlos. Vamos continuamente adelantando a parejas en las zonas donde ello es posible, porque existen otras en las que el paso es angosto debido a que a ambos lados del camino las encinas bloquean la marcha y es prácticamente imposible adelantar. Después de fuertes subidas y complicadas bajadas trialeras, donde en mas de una mi “compi” tiene que bajarse de la bici, llegamos a las inmediaciones de las pistas de atletismo, donde podemos ver a Santi que aprovecha para hacernos una foto. Llegamos a la zona de relevos y completamos la segunda vuelta, ahora me toca descansar encima de la bici y a Alejandro volver a correr.

Llevamos un ritmo bueno y continuamente voy animando a mi compañero que se está esforzando bastante para que los que nos persiguen no nos den alcance, aún así no puede evitar que un par de “máquinas” nos sobrepasen, aunque le indico que no intente seguirles porque llevan un ritmo demasiado alto y podrían fundirle, que se limite a mantener su ritmito que ya intentaré yo luego darles alcance si se puede. Por detrás se nos une otra pareja que intenta también adelantarnos pero Alejandro no lo permite y vamos constantemente haciendo “la goma” con ellos, a veces se nos juntan y otras conseguimos despegarles algunos metros. En éstas llegamos nuevamente al Polideportivo y hacemos el que será el último relevo, me toca de nuevo correr.

Comenzamos la última vuelta y no tenemos a nadie a la vista, ni por delante, ni tampoco por detrás, así que la hacemos sin exprimirnos al máximo, hasta que divisamos la posibilidad de adelantar a un par de parejas, que por los colores que podemos apreciar debe tratarse de la pareja de “máquinas” que nos rebasaron en la vuelta anterior. Nos ponemos manos a la obra y después de coronar la cuesta, que supone la máxima dificultad de la prueba, les damos alcance y les rebasamos a los cuatro de un tirón, a partir de ahí nos bastaría con mantener el ritmo para llegar “cómodamente” a la meta.

Cruzamos el arco de llegada con la sensación de haber completado una carrera mas en una mañana fantástica para la práctica de cualquier deporte. Desde las gradas familiares y amigos nos reciben con ánimos y aplausos y en pocos minutos nos reunimos con ellos para poder disfrutar de las llegadas de todos nuestros amigos.

Antes de marcharnos para casa decidimos echar un ojo a la clasificación que acaban de pinchar en un cartel, y ¡oh sorpresa!, hemos quedado 8 de la clasificación general y 2º en la categoría de veteranos, esto no lo esperábamos, así que decidimos quedarnos a la entrega de trofeos que según nos dicen será en poco mas de media hora. Efectivamente a las 13:30 en punto subimos al podium y recogemos el trofeo que nos acredita como segundos de la clasificación de veteranos, trofeo que por cierto nos entrega el Concejal de Deportes del Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes que para nuestra sorpresa se trata del gran ciclista Miguel Angel Martín Perdiguero.. un broche de oro para esta estupenda mañana de domingo...

Salud.

martes, 21 de octubre de 2008

CARRERA DEL CSIC 19/10/2008


Me he levantado sin ningunas ganas de correr, es mas, a no ser porque he quedado con mi cuñado para que venga a recogerme, creo que hoy sería la primera vez en mi vida que horas antes de una carrera me daría la vuelta en la cama y me quedaría tan pancho durmiendo.

Son las 07:00 de la mañana y me cuesta horrores el levantarme, voy directamente al baño ya que ando con la “tripa” algo suelta. Desayuno algo ligerito, cojo el dorsal y me bajo a la calle donde ya me está esperando Alejandro. A las 08:00 ya estamos en la zona de recogida de chips donde esperamos a nuestros amigos de Velilla de San Antonio y alguno más.

El suelo está mojado y con bastantes charcos, ya que ha estado lloviendo durante la noche y el cielo no se sabe muy bien como está en estos momentos, ya que todavía no hay la suficiente claridad como para poder comprobarlo, aunque parece estar encapotado, ojala que no llueva porque generalmente no me gusta mojarme, pero hoy especialmente menos que nunca.

Por la zona de la recogida de los chips podemos ver a Martin Fiz charlando con algunas personas y también vemos pasar a la triatleta Ana Burgos, hay muchos corredores del Club Clínicas Menorca, a los que se les identifica fácilmente por sus ropas de color amarillo.

Enseguida van llegando nuestros amigos y cuando ya estamos todos nos encaminamos hacia la zona de la salida.

A las nueve en punto comienza la prueba, esta vez me he situado algo relegado de los puestos cabeceros y aun así la salida es como siempre “vertiginosa”, y mas teniendo en cuenta que en esta ocasión es en clara bajada por la calle Serrano. En los primeros metros tomo el lateral derecho de la calle apartándome hacia un lado y dejando paso a los corredores que inician la prueba con mas ímpetu que el que yo tengo en la mañana de hoy. Así me pide paso Roberto, un amigo con el que hay veces que coincido en algunas carreras y que mucho mas joven que yo se impone un ritmo de salida mas vivo, nos saludamos brevemente y se pierde entre la maraña de corredores que me preceden.

Al paso por el primer kilómetro la cosa ya se tranquiliza un poco, y así yo también empiezo a ajustar mi ritmo de carrera hasta que consigo llegar hasta un pequeño grupito donde en el centro muy bien escoltada viaja Ana Burgos, nuestra representante olímpica en Pekín en la prueba de triatlón.

Antes de llegar a la Plaza de la Independencia (Puerta de Alcalá para entendernos), giramos noventa grados a la derecha buscando los Paseos de Recoletos y de la Castellana. En este punto abandono el grupito de Ana e intento progresar hasta otro pequeño grupo donde compite la clasificada como tercera chica según marca el cartel de la bicicleta que la acompaña, al llegar hasta ella compruebo que se trata de otra gran atleta como es Isabel Checa. Durante un rato me mantengo en ese grupo, hasta el momento en el que un par de atletas saltan de él y decido unirme a ellos. Así conseguimos enlazar con el siguiente cuarteto que nos precede y del que va tirando mi anterior citado amiguete Roberto.

Estamos iniciando la interminable subida por el Paseo de la Castellana y mis sensaciones son de ir como se suele decir con el “gancho puesto", no voy cómodo en este grupo, llevan un ritmo que me parece alto y me mantengo en todo momento a la cola y procurando no perder el contacto. Constantemente tiran de él Roberto y otro corredor del Clínicas Menorca, en otra situación procuraría yo también entrar a los relevos pero no tengo yo hoy mi día y voy sufriendo, así que bastante tengo con aguantar el ritmo que marcan. De vez en cuando mi estómago me manda algún “retortijón” para recordarme que hoy “el horno no está para bollos”.

Hacia la mitad de la subida por la Castellana, de uno de sus laterales ha surgido Jose Félix, mas conocido como “El Somalí”, un gran atleta y ganador de bastantes pruebas populares, quien nos acompaña algunos metros y nos da ánimos para seguir adelante.

Poco a poco el grupito se va desmembrando y de los seis u ocho que comenzamos allá por las cercanías de los dominios de la Diosa Cibeles, ahora quedamos cuatro.

Antes de llegar a la plaza de Cuzco, adelantamos a la segunda chica, una Keniata que está empezando a acusar el esfuerzo de haber salido a un ritmo muy vivo, a nada que se despiste y afloje podría perder ese segundo puesto a favor de Isabel Checa que algo mas retrasada nos sigue a buen paso.

Volvemos a girar otros noventa grados en la Plaza de Cuzco para enfilar la calle Alberto Alcocer que nos da un pequeño respiro, aunque enseguida el perfil se vuelve a tornar desfavorable hasta coronar el paso por la Plaza de la República Dominicana. En este punto ya hay un corredor que aumentando el ritmo se nos ha escapado del cuarteto, a ese cambio intenta responder Roberto, pero no termina de llegar hasta el escapado, por lo que se abre una brecha que a la postre resultaría insalvable. Por mi parte no tengo fuerzas para dar una respuesta y me tengo que conformar con mantener el ritmo que traigo, que no es poco, conmigo se queda el chaval del Clínicas Menorca.

En el tramo de subida comprendido entre las Plazas de las Repúblicas de Ecuador y el Salvador, ya Roberto se nos ha escapado definitivamente y noto que tampoco voy a ser capaz de mantener el ritmo que progresivamente va aumentando el corredor del C.Menorca. Categóricamente puedo afirmar que hoy “no ando un carajo”, y así se me escapa también este último y me quedo mas solo que la una, al menos intento que no se me marche demasiado.

Iniciamos ya el tramo final por la calle Serrano y en bajada. Tomo como puedo un poco de aire e intento incrementar el ritmo para volver a tomar contacto con el corredor del Menorca, cosa que no consigo, pero al menos tampoco logran llegar hasta mí los que me persiguen, que no son pocos.

Últimos metros de la prueba, giramos nuevamente otros noventa grados para abandonar la calle Serrano y encauzar ya la recta de meta. Ahora ya, cabreado conmigo mismo, es cuando quemo mi último cartucho, me deben separar unos seis u ocho metros del corredor que me precede e intento a la desesperada darle alcance en el sprint final, así me lanzo definitivamente a su caza y poco a poco veo que le voy recortando algún metro, esto unido a que al público estos esprines agónicos son lo que les gusta y rompen en aplausos, me da las fuerzas que durante toda la carrera me han faltado para poder llegar hasta él y rebasarle justo debajo del arco de meta....... Estoy tocado y hundido.

Al final el crono no ha sido tan malo como las sensaciones me hacían pensar, por lo que tengo que estar contento con la marca, no así con las sensaciones que fueron pésimas durante toda la prueba. Espero la llegada de algunos de mis amigos, recogemos una buena bolsa del corredor y comentando la carrera con mi cuñado abandonamos las instalaciones del CSIC, quien un año mas nos ha obsequiado con una buena organización.


Salud

miércoles, 1 de octubre de 2008

EL "NEGOCIO" PERFECTO




Solo la pretenciosidad con la que se anuncia la carrera dice mucho de ella. A priori no estaba en mis propósitos el participar en ella, ya que los planes para el fin de semana eran el de ir al pueblo a recoger leña y echarle un vistazo a mis colmenas, pero a última hora todo cambió y en vista de que mis amiguetes tenían pensado participar en “LA CARRERA PERFECTA”, decidí unirme a ellos y en el último instante subirme al carro. Así conseguí que David me inscribiese por Internet y me recogiese el dorsal.

Sin haberlo planeado me encontraba el pasado domingo, bastante antes de las ocho de la mañana, en el Parque del Retiro retirando el chip en compañía de mi cuñado Alejandro. El recogerlo se hizo mas rápido de lo previsto a tenor de los once mil participantes que tenía anunciados la organización. A eso de las ocho de la mañana ya estábamos mi cuñado y yo en compañía de otros buenos amigos con los que habíamos quedado e íbamos a compartir los diez kilómetros por el asfalto madrileño, David, Javi, Enrique y Alfonso, éste último se está picando poco a poco con esto de las carreras populares y entre todos se lo estamos metiendo en la sangre..

A esas horas de la mañana la temperatura era fresquita, no existía ni rastro de la anunciada lluvia y el viento brillaba por su ausencia, por lo que en principio teníamos un clima PERFECTO para correr.

Calentamos unos minutos, entre alguna broma y alguna pequeña anécdota que nos hizo reír un rato, como fue el recoger David del suelo una pelota que parecía abandonada y reclamársela el dueño de un perrito cercano, por lo que las bromas no se hicieron esperar al devolver la pelota al can... “Venga David, tranquilo que luego te compramos una para ti solito, je, je...etc...” Así entre bromas y chascarrillos había llegado la hora de colocarnos entre la marea humana que poblaba ya la salida. Nos deseamos suerte y cada unos nos fuimos a los cajones que marcaban nuestros tiempos aproximados. Yo no tuve el mas mínimo problema en tomar posiciones, al hacerlo en el cajón Sub-35 que estaba ubicado en la misma línea de salida. Así pude terminar mi calentamiento junto a primeros espadas como Chema Martínez y Martín Fiz, éste último bastante fotografiado junto a Abel Antón que también formaba parte de la primera línea en la “parrilla de salida”. Me situé justo al lado de ellos a escasos minutos del inicio de la carrera, por lo que pude intercambiar una pequeña charla con Martin Fiz quien me preguntó si conocía el recorrido, indicándole “someramente” cual era el perfil de los kilómetros que nos esperaban por delante. Chema, no hacía sino saludar constantemente a todas aquellas personas que de una manera u otra reclamaban su atención, pero vamos a lo que vamos que nos estamos despistando:

La salida que estaba anunciada para las nueve de la mañana no se produciría hasta pasados unos cuantos minutos de esa hora “prevista” ya que había gente que todavía no había conseguido retirar su chip ¿Perfecta?. Cuando por fin llegó el momento, un Vicente Capitán situado a la izquierda de la salida y micrófono en mano, acercaba éste a la pistola cuya detonación anunciaba el comienzo de la prueba. Ya en los primeros metros Chema Martínez y un grupo de unos cinco o seis atletas se ponen en cabeza de la prueba imponiendo un ritmo que mas parece un esprint final que la salida de una competición. Detrás de ellos se va formando todo un ramillete de corredores y por mi parte salgo a ritmo lo suficientemente vivo como para no estorbar a los que comienzan a toda mecha por detrás de mi, pero no tan asfixiante como para que me pueda pasar posteriormente factura.

Antes de salir del Retiro rebaso a Abel Antón, muy aplaudido por el numeroso público que flanquea nuestro paso, para pocos metros después abandonar el Parque y girar a la izquierda enfilando hacia la Puerta de Alcalá. La música en este punto resuena en nuestros oídos con la canción que como no podía ser de otra manera alude a este magnífico monumento.. míralaa, míralaa, mírala.. míralaaaa........

Seguimos bajando hacia Cibeles y me pasan corredores por todos lados, o yo voy algo lento o la gente está hoy “despendolada”, sea como fuere, al paso por la “Diosa” la organización me castiga los oídos con algo parecido a un “himno futbolero”, la verdad es que hago “oídos sordos”, je, je...

Giramos nuevamente a la izquierda y enfilamos el Paseo del Prado donde compruebo al paso por el segundo kilómetro que mi ritmo no es ni mejor ni peor que en otras carreras, ya que mi crono marca 06:42, lo que me indica que voy a un ritmo controlado de tres minutos veinte por kilómetro, debe ser que todos los que me han pasado están muy fuertes hoy. Poco después giramos ciento ochenta grados en la plaza de Neptuno, ahora sí acompañados por un auténtico himno futbolístico, esto si que anima de verdad, je, je... Con un chute de moral “colchonera” continúo la carrera, eso sí, con un pequeño susto al tener que esquivar a un grupo de japoneses, o chinos, o la madre que los parió a todos, ya que en un paso de cebra se ponen a cruzar cuando ha pasado el grupo de corredores que me precede, sin darse cuenta que voy yo justo detrás de ellos. El caso es que me obligan casi a parar por lo que abro los brazos como pidiendo explicaciones y ellos con cara de chinos y muy sonrientes comienzan a aplaudirme.....me da la risa....

Llegamos de nuevo a Cibeles y nos encaminamos con dirección a la Puerta del Sol, es un tramo de continua subida donde ahora me toca a mí adelantar. Así paso al grupito que llevaba delante y a algún que otro corredor que marcha en solitario. El paso por Sol lo hago entre los pocos aplausos que algunas personas nos dedican y el estruendo musical que nos regala un grupo “cañero” que se afana por hacernos mas amena la carrera. Es un poco chocante y extraño, la disparidad de personas que en este instante nos encontramos en el corazón de España, por un lado personas haciendo sus compras, otros haciendo turismo, otros trabajando, algunos simplemente paseando, unos pocos mas animando en la carrera y en medio de toda esta torre de Babel miles de infatigables corredores en calzoncillos pateando los adoquines de este histórico emplazamiento.

En los continuos toboganes que nos regala este recorrido, en un marco incomparable como es la almendra central de Madrid, ahora toca bajar por la calle Arenal, hasta el Palacio Real en Opera, donde se encuentra el kilómetro cuatro de la prueba, hay que reconocer que desde la Salida en Retiro el trazado de la prueba es para alegrarse la vista. Al llegar a la calle Bailén, giramos a la izquierda para seguir recreándonos la visión con el paso por el Palacio Real y la Catedral de la Almudena quienes parecen ser unos observadores mas de la carrera en el día de hoy.

A partir de aquí se acabaron las tonterías, llegó la hora de empezar a correr. Comenzamos la subida por la calle Mayor, donde adelanto a algún corredor más. A la altura de la Plaza Mayor, rebasamos el kilómetro cinco y el recorrido vuelve nuevamente a suavizarse. Así pasamos otra vez por la Puerta del Sol, donde la música sigue sonando estridentemente y donde por desgracia veo parado a Javi, uno de mis amigos que se ha tenido que retirar al sufrir un esguince tras meter el pie en un bache del asfalto. Recibo sus ánimos y continúo corriendo, ahora por la Carrera de San Jerónimo en suave bajada. Increíblemente en este punto vuelvo a ver al grupo de Japoneses que casi me llevo poco antes por delante, creo que me han reconocido y vuelven a aplaudirme con mucha efusividad, al final me van a caer hasta bien, je, je....

Nuevo giro a derechas esta vez y nuevo paso por el Paseo del Prado, ahora con dirección a Atocha y en una bajada progresiva, donde recibo ánimos de un autentico campeón como es Ramiro Matamoros. Llevo por delante a un grupo de tres corredores a los que voy a intentar llegar, me cuesta unos cientos de metros pero al final antes de girar en Atocha lo consigo, así como también rebaso a un corredor del “Clínicas Menorca” que marcha a pocos metros.

En Atocha hacemos un giro un tanto extraño por el Paseo del Prado que me permite ver los escasos diez metros que llevo de ventaja sobre mis inmediatos perseguidores. Hemos llegado al kilómetro siete, y ahora viene el plato fuerte de la prueba, por delante me espera la Cuesta de Moyano, la que me deja apenas sin fuelle en el momento que consigo coronarla, realmente no logro volver a coger ritmo una vez ya en la calle Alfonso XII. Vamos corriendo paralelos al Parque del Retiro, del que nos separa únicamente una valla a la que estamos rodeando por su perímetro exterior. Paso por el octavo kilómetro y un animador ya entradito en años, que está aplaudiendo con mucha euforia, me indica que voy en el puesto número 12, está bien saberlo, aunque no creo que pueda mantenerlo por mucho tiempo porque sigo sin haber vuelto a coger ritmo de carrera y creo que me van a echar el guante mis perseguidores.

Nuevo paso por la Puerta de Alcalá y comienzan a caer unas finas gotas de lluvia, la música sigue sonando sin parar de repetir la conocida estrofa que menciona su nombre. Lejos de la impresión que tenía, los “galgos” que me siguen no llegan a alcanzarme, y noto que vuelvo a estar de nuevo “operativo”, así pues al paso por el cartel que marca el último kilómetro hago un intento por cambiar el ritmo, a ver como responden las piernas. Entro ya en el Retiro y ahora el perfil es en constante bajada por lo que mantener el ritmo mas vivo que me he marcado resulta un poco mas fácil, ya veo la meta y entre los aplausos de la gente me apreto el sprint final para parar el crono en unos treinta y cuatro minutos y muchos segundos... Bueno no está mal, estoy muy contento porque por ahora la fascitis plantar que arrastro al menos me deja seguir corriendo.

Veo a Chema que está siendo entrevistado junto con Martin Fiz, entrego mi chip y espero la llegada de mis amiguetes que no tardarán en llegar. Empieza a llover con mas fuerza, por lo que me despido de mis amigos y junto con mi cuñado volvemos “corriendo” al coche que lo hemos dejado a una distancia de un kilómetro aproximadamente.

Al final no he conseguido saber el lugar en el que entré en meta, (el doce si el señor no se equivocó al contar), y es que como parte del Negocio que gira alrededor de esta carrera, si quieres saber tu clasificación tienes que comprar un periódico deportivo (1 €), si quieres conseguir una foto de la participación en la carrera tienes que enviar un SMS (1,20 €), todo ello sumado a los 10 €uretes que ya de por sí cuesta la inscripción.

Carrera bonita por el recorrido y correcta en cuanto a su organización, pero de PERFECTA, nada de nada.. Eso sí, como Negocio sí que lo es.

Salud.

lunes, 22 de septiembre de 2008

XII TROFEO EDWARDS




Bueno, pues la verdad es que ya iba tocando el desempolvar las “zapatillas” de competición tras unas largas (y merecidas, creo) vacaciones, en las que he podido patear por Vera (Almería), Daimús (Valencia), Sacecorbo (Guadalajara) y finalmente Corralejo (Fuerteventura). Han sido unas vacaciones realmente extraordinarias y si no fuese porque una jodida “fascitis plantar” ha querido hacerme compañía durante todas ellas, podría decir que el balance ha sido totalmente positivo. He disfrutado de mi mujer y de mis hijos, de la naturaleza, del campo, así como de las maravillosas playas estilo caribeñas de Fuerteventura.

Ahora de vuelta a la rutina tocaba ir tomando contacto nuevamente con el ambiente de las competiciones, que en esta época del año florecen por todas partes de nuestra geografía, y qué mejor modo de hacerlo que al lado de casa y en una de las mejores carreras populares de Madrid, tanto por la ilusión que pone la organización en ella como por el entorno del Parque Paraíso por donde discurre.

El estado físico, lejos de su mejor forma, no es tan malo como para no poder afrontarla con ciertas garantías, no obstante, durante el período vacacional he seguido moviendo músculos y tendones alternando salidas en bicicleta por las inmediaciones del Parque Natural del Alto Tajo, con muy suaves entrenamientos de carrera a pie por el resto de parajes por donde he podido completar el periodo estival.

No me enrollo más y directamente os cuento como fue el día de ayer domingo 21/09/08: A la carrera estamos apuntados, a parte del que suscribe, mis cuñados Alejandro y Pablo, así como mis amiguetes los dos Javis, Enrique y Bienvenido (una reciente incorporación gaditana al grupito que generalmente correteamos los sábados por Velilla de San Antonio en Madrid). Hemos quedado a las 9:45 en la zona de entrega de chips, y allí me presento junto mi mujer y mis dos hijos poco antes de la hora fijada donde ya encontramos a algunos de mis amigos. La mañana es perfecta para correr, nada de viento, nada de frío ni de calor, así que todo augura un tiempo perfecto. Cuando ya hemos recogido los chips nos dedicamos a calentar un poco correteando suavemente por las inmediaciones de los arcos de salida y meta, donde en esos momentos se celebran las carreras infantiles. Por allí puedo saludar a amigos como Manuel Capitán, quien me comenta que anda algo jodido con problemas de infección en la boca que le han surgido a raiz de una endodoncia mal practicada, saludo a amigos a los que hacía mucho tiempo que no veía y sin mas tiempo la organización nos indica que debemos irnos situando ya en la salida. Así lo hacemos cuando repentinamente empieza a caer un buen chaparrón de agua, como quiera que todavía faltan unos cinco minutos para las 10:30 que es la hora fijada para la salida, buscamos cobijo bajo los grandes árboles que flanquean el arco de salida. Le indico a mi mujer que se acerque al coche, donde todavía y como restos del verano queda alojada una sombrilla de la playa, que perfectamente les puede servir para guarecerse del chaparrón tanto a ella y a mis hijos, como también a mi hermana y sobrinos que se encuentran junto a ellos.

Son las 10:30 y ya estamos todos situados en la línea de salida, y es en este momento cuando la lluvia arrecia con mas fuerza, por lo que la espera de apenas dos o tres minutos de retraso, causados por el desplome del hinchable de meta, se nos hacen eternos. Por fin suena el pistoletazo de salida y nos ponemos todos a correr ya totalmente empapados y tomando muuuuuchas precauciones por el estado del piso, repleto de charcos y muy, muy resbaladizo. El recorrido se trata de dar tres vueltas a un circuito de 3 km. 300 mts. aproximadamente por vuelta, siendo la primera de ellas la mas larga de todas. Al principio voy muy tranquilo y me asombra verme en el grupo de los veinte o treinta primeros, yo creía que estaba en peor estado de forma, o es que toda la gente todavía no está fina. De repente nos topamos literalmente con el coche-reloj que abre la carrera, está totalmente parado en medio de la calzada por lo que nos toca esquivarle por todos lados, con el consiguiente peligro, después de algunas pequeñas recriminaciones a la despistada conductora, nos hacemos a un lado para dejarle paso y así volver nuevamente a abrir la competición.

Los primeros dos o tres kilómetros los hago corriendo al lado de todo un referente en el atletismo veterano, el gran Sergio Fernández Infestas, que a tenor de lo que comenta se debe estar tomando la prueba con mucha calma. Poco después progreso hacia adelante y voy poco a poco adelantando a corredores, debo ir sobre el puesto noveno o décimo. El recorrido va alternando suaves subidas y bajadas con rectas en llano, por lo que a mí personalmente no me permite llevar un ritmo constante. Por delante y en cabeza de la prueba se ha formado un trío compacto en el que cabe destacar a otra figura del atletismo popular como es Jose A. Valledor.

Comienza la segunda vuelta y me alegra ver por delante de mí a Julito un gran corredor popular con deficiencia visual y al que tuve la suerte de hacerle de liebre-lazarillo en alguna ocasión, va bien acompañado por un compañero de su club, así que simplemente le saludo, corro con él algunos cientos de metros y sigo progresando hacia delante, ya me encuentro en el séptimo lugar, yendo por delante de mí, el trío de cabeza y otro grupito de tres corredores de los que me separan apenas unos treinta metros, decido unirme a ellos por lo que incremento ya todo lo que puedo mi ritmo y compruebo que poco a poco les voy recortando distancia. La lluvia aunque bien es cierto que con menos virulencia que en los primeros instantes de la prueba, sigue cayendo sobre nuestras cabezas por lo que el sonido que nos acompaña constantemente no es otro que el “chop, chop” de nuestras zapatillas al impactar con el asfalto, unido a la respiración agitada y el ánimo del público. Veo a mi familia apostada bajo una gran sombrilla playera y aplaudiendo como jabatos, eso sí que da calor en un día tan desapacible. Justo al paso por su lado doy alcance al trío que me precede y lejos de la idea inicial que era continuar con ellos les adelanto y continúo con el ritmo que traía intentando incluso aumentarlo para evitar que alguno se “enganche”. Luego pienso que ha sido una imprudencia por mi parte, pero no me he podido resistir a la euforia de pasar al lado de mi familia y verme ya con ellos y luchando por la cuarta plaza.

Al inicio de la tercera y última vuelta ya no sé si voy a poder aguantar el ritmo que me he marcado, debo ir a unos 3:25 el kilómetro aproximadamente, no quiero mirar para atrás pero estoy escuchando muy cerca el chapotear de unas pisadas que me persiguen desde que rebasé al trío perseguidor del grupo de cabeza. Intento mantener la cuarta posición y el ir adelantando a doblados me permite ir tomando referencias visuales y marcándome pequeños objetivos a superar. Ya sobre el kilómetro ocho me encuentro inmerso en la cola de la carrera por lo que los contínuos chapoteos que escucho detrás mía ya no logro identificar si son de mis perseguidores o de los corredores doblados, hasta que después del paso por el kilómetro nueve y en el giro de la última curva puedo comprobar como un atleta del club Edward, organizador de la prueba, me pisa literalmente los talones. Buff.. creo que me va a coger, así que toca cambiar el ritmo e intentar hacer un esfuerzo extra en el sprint final, así lo hago y compruebo como no hay respuesta por parte de mi oponente, así que afronto los últimos metros con la seguridad de llegar al arco de meta en la cuarta posición, como así sería parando el crono en un discreto 34:42.

Al final mi puesto fue 4º en la clasificación general y 2º en Veteranos-A, increíble para ser la primera carrera de la temporada, y mas increíble aún teniendo en cuenta que arrastro bastantes molestias en el pie derecho desde hace ya varios meses. Todavía no me lo creo...

Luego vendrían los besos y felicitaciones de la familia, cambiarme rápidamente en el coche para no coger un resfriado y esperar la llegada de mis cuñados y amigos, de los que en cada giro en la carrera he ido recibiendo sus ánimos constantes. Tuve la ocasión de conocer a la extraordinaria familia de Carlos, un amiguete al que veo muchos días entrenándose por el Parque donde tuvo lugar la prueba y un gran corredor también.

Posteriormente recogimos el trofeo y nos fuimos para casa a ducharnos e irnos todos juntos a comer y disfrutar en un parque de la maravillosa tarde que se luego se quedó.

La próxima carrera no sé cual será, de momento me toca ir al pueblo a recoger la leña y a atender a mis colmenas de abejas, otra de mis pasiones y de la que ya os hablaré algún día....

Salud.