martes, 13 de mayo de 2014

VI VUELTA A LA CASA DE CAMPO



El domingo pasado día 11 de mayo de 2014, se celebraba la que sería la sexta edición de la vuelta a la Casa de Campo de Madrid. Sin embargo, y a pesar de haber corrido en innumerables competiciones en este pulmón verde de nuestro foro, ninguna vez lo había hecho tomando parte en alguna de las cinco ediciones anteriores de esta carrera. Era, por tanto, mi primera experiencia en completar una vuelta completa a todo el perímetro de este privilegiado enclave natural, y lo que en el argot de los incontables corredores populares que entrenan en él se conoce como “La vuelta a La Tapia”.

Para ser sincero, lo cierto es que me apunté a instancias de mi cuñado Alejandro, que fue quien realmente, y como se suele decir, puso toda la carne en el asador para que asistiésemos a ella. Así, y escasos dos días del cierre de las inscripciones, realizamos por Internet los trámites necesarios para quedar oficialmente apuntados a la carrera, y él mismo se acercó el sábado por la mañana a la sede de Corricolari a recoger los dorsales-chips. Aprovecho para hacer un inciso y dejar mi opinión sobre esta incómoda costumbre que se está poniendo de moda de no facilitar el dorsal a los corredores el día de la carrera, teniendo que perder el tiempo en otro desplazamiento para poder retirarlo con anterioridad, que si ya es un fastidio de por sí para los que vivimos mas o menos cerca, para el caso de los corredores que quieran competir y vengan desde otros puntos geográficos pueda resultar clave para decidir no hacerlo.

El domingo, en lo que a climatología se refiere y como continuación a la espléndida semana que le precedió, amaneció un día radiante. Sin desayunar salí al encuentro de mi cuñado, que puntualmente llegó a recogerme a la hora convenida. Por una M-30 despejada de coches debido los albores de un día festivo en Madrid, en pocos minutos llegamos a la Casa de Campo y estacionamos el coche sin ninguna dificultad. Como todavía teníamos tiempo de sobra hasta que se iniciase la competición, dimos un breve paseo por la orilla del lago y nos sentamos a desayunar en una terraza con vistas a éste y bajo unos árboles centenarios. De este modo, amparados por la compañía de sendos cafés y unas generosas tostadas bañadas con aceite y tomate, entablamos una animada charla mientras gastábamos el tiempo esperando a que se acercase la hora de vestirnos de corto.

Con el regustillo en la boca que nos dejó el último sorbo del café, desandamos nuestros pasos nuevamente por el margen del lago, ahora ya mas poblado de nutridos grupos de corredores que comenzaban a calentar, y nos encaminamos de vuelta al coche para vestirnos de corto y realizar el gesto, tantas y tantas veces repetido, de sujetarnos el dorsal al pecho con unos imperdibles. De camino nos cruzamos con Isra, un compañero del club de Atletismo Velilla de San Antonio y con quien estuvimos hablando un rato. Una vez enfundados en el “traje de faena” y  tras una fotito de recuerdo, nos mezclamos entre los mas de mil corredores que tomaríamos parte en la prueba y bajo el arco hinchable que delimitaba la salida junto al lago en el Paseo de la Torrecilla, esperaríamos la señal que nos puso en movimiento.

Preparados para la competición



Por delante mas de dieciséis kilómetros de puro parque, rodeados de árboles, arbustos y abundante vegetación, un cuadro basado en el verde y salpicado por pequeñas notas de los mas variopintos colores en formas de camisetas y equipaciones deportivas.


Los primeros cientos de metros los hice muy tranquilo, corriendo en el seno de un grandísimo pelotón de atletas y pateando el Paseo de los Piñoneros rasgando el silencio con una cascada interminable de sonoras pisadas. Ya desde los primeros metros pudimos comprobar que el grupo de los “élites” rápidamente puso los pies en polvorosa abriendo una brecha insalvable con el resto de los mortales. Los dos primeros kilómetros se hacen por asfalto y resultan prácticamente llanos, lo que permite correr  plácidamente y a la vez que cada uno vaya cogiendo su propio ritmo, abriéndose huecos por donde poder ir progresando zancada a zancada. En lo personal me encontré bien en esos primeros dos mil metros, aunque bien es cierto que el ritmo por kilómetro superaba los cuatro minutos por lo que no era ni mucho menos exigente. Desde hace ya mucho tiempo realizo las competiciones con una mentalidad totalmente distinta a la que tenía hace unos años, ahora busco sobre todo el seguir disfrutando de este deporte y me guío solamente por mis sensaciones, para ello dejo que sea mi cuerpo, y no mi cabeza, el que decida el nivel de esfuerzo en cada momento, y en concreto y en esta carrera, en ese momento mi cuerpo pedía calma e ir adaptándose despacio, por lo que no lo iba a contradecir.

Llegamos hasta el puente del tren, donde pasado éste tomamos un camino de tierra a la izquierda, llevando la vía del tren a esa misma mano y apenas unos metros después de pasar junto al almacén de Canteros, superaríamos una de las primeras cuestas de las muchas que tiene el perfil de esta carrera. La cuesta la tomé con la misma calma con la que había iniciado la carrera, de hecho fueron unos cuantos corredores los que me rebasaron en ese punto.

Al completar el tercer kilómetros el recorrido giraba a la derecha buscando un camino flanqueado por grandes pinos y paralelo a la carretera de Castilla, un buen tramo donde correr con velocidad y donde me puse en cabeza de un pequeño grupito y comencé a correr un poco mas rápido. Así pasaríamos el cuarto kilómetro, donde progresivamente continuaba adelantando a mas corredores hasta llegar al kilómetro cinco, y con él al puente sobre el Arroyo Antequina, donde giramos a la izquierda abordando otra exigente cuesta para seguir el camino que sube por detrás de la Fuente de Casa Vacas.

Entre el quinto y sexto kilómetro ya los grupos desaparecieron y pasamos a ser corredores aislados separados por escasos metros donde, haciendo la goma, cada uno imponía su ley en el terreno donde mejor se defendía. Así en las cuestas arriba por mi parte conseguía dar caza a alguno de los que me precedían, para luego en las bajadas volver a ser alcanzado por alguno de ellos nuevamente. De esta forma, entre un “ahora te doy caza” y un “ahora me descuelgas tú”, atravesamos un puente cruzando por encima de la carretera del Pino Piñonero y llegando hasta La Tapia, propiamente dicha, donde giraríamos a la izquierda continuando por un camino a nuestra total disposición que nos llevaría paralelos a las vías del tren.

En las cercanías del séptimo kilómetro dimos cuenta de una nueva cuesta, esta vez la nombrada como de “La Covatilla”, algo mas larga que las precedentes y donde me lo volví a tomar con mucha calma hasta que conseguí coronarla y fruto de ello fue el verme superado por un par de corredores. Una vez arriba iniciamos la bajada por el Camino de La Ronda pasando los kilómetros octavo y noveno, donde conseguí adelantar a algunos de los atletas que me habían superado anteriormente, así como también a algún otro que venía descolgado de los puestos cabeceros.

Pese a tomármelo con mucha calma en los tramos de subidas, lo cierto es que con el paso de los kilómetros me voy encontrando cada vez mejor, me noto mas suelto en los tramos llanos y disfruto mucho de las bajadas, aunque con bastante precaución y mirando bien donde pongo los pies. Con éstas llegamos al kilómetro nueve y también al diez donde está situado el único avituallamiento de la carrera y donde aprovecho para recoger un botellín de agua que me ofrece un voluntario y vaciar su preciado contenido a partes iguales entre mi nuca y mi estómago.

Trazado de la carrera

Cruzando la carretera de Somosaguas continuamos hasta cruzar la carretera de Prado del Rey, y coger el camino de Prado de los Rodajos, adelanto a un corredor mas, esta vez del Club de Atletismo Suances a quien le envío algunas palabras de ánimo ya que parece ir un poco justo y algunos cientos de metros mas adelante rebaso también a un excepcional corredor como es Arturo Pardo, a quien no reconocí en un primer instante, pero al quedarme pensando en que su cara me era conocida luego me vino a la mente de quien se trataba. Así, corriendo por este magnífico enclave madrileño iban pasando los kilómetros, y con el paso de los mismos mis sensaciones eran cada vez mejores. Dejamos atrás el kilómetro once y yo me encontraba con fuerzas y ánimos para completar otros once si hiciese falta, pero en esta carrera el arco de meta nos estaría esperando quinientos metros después del paso por kilómetro dieciséis. Al correr por sensaciones, lo bueno es que no llegas a sufrir en ningún momento, ya que cuando éstas son malas basta con ponerse al trote cochinero y esperar a que la cosa mejore, sin hacer caso a cronos, relojes, marcas ni zarandajas. Por el contrario cuando el cuerpo envía señales inequívocas de querer ir mas rápido,  es cuando llega el momento de pasar a la acción y darle lo que pide, y el domingo a partir del kilómetro doce fue cuando descaradamente el cuerpo me pidió “leña”.


Llegué a buen ritmo al conocido como “Puente de la Culebra”, dando alcance a otro corredor mas, y continué por el camino hacia la izquierda dirección al Zoológico de Madrid. Con una muy buena zancada y sin apenas esfuerzo, o a mí eso me parecía, seguí corriendo hasta llegar al cruce del camino del Zarzón con el Paseo Puerta del Batán, donde tras girar a la izquierda comenzaba la última de las fuertes rampas de la carrera. Se trataba de una corta, pero muy empinada, cuesta que bordeando el Zoo por su parte izquierda, donde a través de las vallas pude observar a un nutrido grupo de monos, terminaba en un amplio camino, dirección al lago, donde conseguí dar alcance a un atleta mas. El perfil pasó a ser favorable de nuevo y después de tomarme unos instantes de calma para recobrar el aliento tras la dura rampa, comencé paulatinamente a incrementar de nuevo el ritmo. Así dejé atrás el kilómetro catorce para comenzar una nueva transición de tierra a asfalto, al abordar el interminable Paseo de los Castaños donde con unas sensaciones fantásticas pude correr a ritmos por debajo de los tres minutos y medio por kilómetro que hacía mucho tiempo no disfrutaba. En el citado paseo comencé a recibir multitud de gritos de ánimo de los muchos ciclistas que disfrutaban también de la magnífica mañana dominical.

A lo lejos, pero muy lejos, me pareció reconocer a un par de corredores mezclados entre las numerosas bicicletas que circulaban por todas partes, y fui consciente que no iba a poder adelantar a nadie mas debido a la proximidad del fin de la carrera, no obstante estaba dejando atrás el cartel que marcaba el kilómetro quince. Consciente de que mi puesto en la carrera no iba a verse alterado, y sabedor que esta carrera no ofrece trofeos por categorías, sino únicamente a los tres primeros clasificados, había llegado la hora de relajarme y disfrutar en todo su esplendor del entorno por el que estaba corriendo, de los aplausos de los innumerables desconocidos que lo hacían a mi paso, de los gestos de ánimo que me devolvían la mayoría de las personas con los que cruzaba la mirada, del intercambio de palmadas con algunos niños que extendían su mano a mi paso, y sobre todo de disfrutar de este bonito deporte. Fueron unos últimos metros muy placenteros, sin ninguna presión ni pretensión, corriendo solamente por el placer de hacerlo y llegando al final de la carrera, bastante fresco para lo que suele ser habitual y habiendo conseguido disfrutar cada metro de la competición logrando además colarme en el Top Ten.



Crucé la línea de meta y tras un breve cruce de impresiones con el gran Jose Félix Ortiz (alias El Somalí), recogí algo de bebida, también un plátano para reponer fuerzas y me dediqué a animar a todos los corredores que llegaban a meta hasta que lo hicieron mi cuñado Alejandro y a renglón seguido Isra, completando ambos una excelente carrera.



Y así, con una nueva muesca en el haber de las carreras completadas nos volvimos a casa para recoger al resto de nuestras familias y disfrutar de un merecido aperitivo.

Unas cervecitas para celebrarlo.

Reponiendo fuerzas.

Salud para tod@s.

lunes, 7 de abril de 2014

XXXVI MEDIA MARATON COSLADA 2014




El pasado 30 de marzo se celebrada en la localidad madrileña de Coslada la 36 edición de su Media Maratón, este año además Campeonato de Madrid de Media Maratón Absoluto de Clubes y Campeonato de Madrid de Media Maratón de Veteranos

Se trata de una competición en la que he participado en numerosas ocasiones, pero siempre sobre un trazado distinto al que me enfrentaba en esta ocasión. Ya en su pasada edición del año 2013 se estrenaba el nuevo itinerario homologado por la Federación Española de Atletismo, pero no tuve ocasión de probarlo al no haber asistido ese año a esta cita.

         Sobre el papel, y aunque no dejan de ser veintiún kilómetros y pico por las calles de Coslada, lo cierto es que parece algo mas asequible que el perfil anterior, y comentándolo con algunos compañeros de mi club (http://clubatletismovelilla.blogspot.com.es/) que si compitieron en el nuevo circuito, parece que ellos también así lo creen.

Me levanto con la sensación de no haber dormido, no obstante mi hijo lleva unos días enfermo y hubo que llevarle en la noche de ayer a Urgencias ya que no le bajaba la fiebre. Parece que ser que la produce una "otitis serosa" que se le ha juntado con la gripe que viene arrastrando desde hace unos días. Creo que me ha debido contagiar algo ya que me levanto bastante destemplado, sin fuerzas y con algunos escalofríos, sin ninguna gana de correr. Apenas desayuno, ya que no me entra nada, y me marcho a recoger a mi cuñado Alejandro a la puerta de su casa. Siendo sincero, pensaba que hoy no me acompañaría ya que en el día de ayer compitió, nada mas y nada menos, que en un Trail de 50 kilómetros que partiendo desde el pueblo de El Berrueco, en la Comunidad de Madrid, daba la vuelta completa al embalse de El Atazar, recorriendo sendas, pistas forestales y caminos que unen en un circuito circular los pueblos del citado El Berrueco, pasando por Patones de Arriba, El Atazar, Robledillo de la Jara, para volver nuevamente al punto de salida. Una carrera, de nombre Trail del Genaro,  muy exigente que le llevó mas de cinco horas completar. Pero mi cuñado es un corredor aguerrido y chapado a la antigua, de esos que no se amilanan ante nada y con la capacidad de terminar una gesta como la mencionada y levantarse al día siguiente con el propósito de, al menos, colocarse en la salida de una media maratón. Me comenta que tiene la idea de salir a trotar un par de kilómetros y a partir de ahí, según como se encuentre seguirá o se retirará. Conociéndole como le conozco, estoy convencido que una vez que empiece a correr no parará hasta completar la Media Maratón entera.

Sea como fuere nos dirigimos a Coslada, aparcando el coche rápidamente en las proximidades del polideportivo Valleaguado, lugar donde está situada la meta, y del que separan apenas unos cientos de metros el arco de la salida de este nuevo circuito. Esperamos menos de diez minutos para poder recoger los dorsales, ya que llegamos justo cuando la organización está empezando a coordinar su entrega y aprovechamos que hay una cafetería justo en frente para tomarnos, tranquila y relajadamente, unos cafés calentitos. Tras los cafés ya podemos saludar a compañeros y compañeras del club que con un goteo continuo van llegando al polideportivo. Cambiamos impresiones con ellos, y hablamos sobre todo del esfuerzo que realizó ayer mi cuñado Alejandro en esos 50 Km. de media-montaña, en los que por cierto le estuvo acompañando la lluvia, y todos coincidimos en que cualquiera de nosotros no seríamos capaces hoy, no ya de colocarnos nuevamente un dorsal y tomar la salida de una Media Maratón, sino simplemente de pensar en esa posibilidad. Poco a poco nos juntamos un nutrido grupo de corredores del club y vamos dando un color naranja a esta bonita mañana deportiva. El día hoy ha amanecido sin rastro de lluvia o viento, no hace ni frío ni calor, y por tanto el clima es perfecto para competir.

La intención del club ha sido juntarnos en esta carrera en Coslada cuantos mas corredores mejor, y el motivo es porque Coslada precisamente es la sede de nuestro patrocinador www.roisolma.es a cuyo frente se encuentra el entrañable Juan Ruiz y con quien tenemos ocasión de hacernos alguna fotografía antes del inicio de la carrera.
Parte del Club Atletismo Velilla de San Antonio.
Ya en los primeros instantes del calentamiento noto claramente que no está mi cuerpo para correr, siento escalofríos intermitentes y tengo la sensación de estar como “flotando” con la cabeza embotada y la respiración muy alterada, está muy claro que hoy no va a ser mi mejor día para correr. Con esta premisa decido al menos salir e intentar completar la primera de las dos vueltas con las que cuenta el circuito, y a partir de ahí decidiré si continúo o me retiro directamente al coche que está a apenas dos minutos del polideportivo.

Sin mas, nos colocamos poco a poco entremezclados con los muchos corredores que paulatinamente van ocupando los escasos huecos que van quedando tras el arco de salida. Me doy cuenta  que entre el mal cuerpo y el embotamiento de cabeza, me he olvidado de ponerme el chip, y lo dejé en el coche, es la primera vez en mi vida que me ocurre ésto, lamentablemente ya no tiene remedio ya que en apenas un minuto y a las diez en punto de la mañana da comienzo la carrera.

Instantes antes de la salida, los naranjitos a la izquierda de la foto.
No me hacen falta ni tan siquiera diez metros para apartarme al lado derecho de la calzada y dejar paso a los corredores que salen por detrás de mi, las sensaciones son malísimas. Por delante se van Pedro y Carlos y no hago ni intención de ir con ellos. Choco las manos con los peques que junto a Juan nos animan desde la acera derecha y me pasa por la mente la idea de pararme, pero no sé si por vergüenza o por cabezonería no lo hago y sigo trotando hacia delante. Pasamos la primera rotonda por la avenida de José Gárate y veo como me adelanta Antonio Rus, un gran corredor en continua progresión y compañero también del club. Giramos a la derecha para iniciar la calle Venezuela y enseguida un nuevo giro a la derecha para pasar por la puerta del polideportivo en continuo ascenso por la calle Perú. Pasamos el primer kilómetro y me están entrando náuseas, esto no va nada bien.

Voy penando por el lado derecho de la calzada intentando no estorbar demasiado a la riada de atletas que me van superando constantemente, en algún punto entre la calle Argentina y la calle México me alcanza también, Juan Antonio,  el presidente del club. Hablo con él durante algunos cientos de metros y le animo que siga hacia delante, ya que yo cada vez voy peor y con el único objetivo de intentar completar los primeros diez kilómetros de ésta vuelta inicial y retirarme en cuanto llegue nuevamente al polideportivo. Si no lo he hecho ya, ha sido simplemente por cuestión de orgullo deportivo.

El perfil es en continua subida, lo que tampoco me ayuda mucho, sigo trotando durante cientos de metros y rebaso el cartel que marca el segundo kilómetro, que está situado en mitad de la cuesta del Centro Comercial Uruguay. Seguimos subiendo, esta vez por la calle Jorge Guillén, y atravesando toda la zona de chaléts conocida como “Las Conejeras”. Mas zona de subida, salpicada con alguna bajadita, y nos ponemos a los pies del tercer kilómetro, donde tras rebasarlo llegamos hasta el “Zocoslada” que nos sitúa en la amplia Avenida de España y con ella una corta pero durilla cuesta sobre las vías del tren.

Después de estos tres mil primeros metros parece que voy respirando con menos dificultad, nada para tirar cohetes, pero al menos las náuseas han desaparecido y puedo correr con algo mas de soltura. Esto me permite ir remontando algunas posiciones, adelanto a bastante corredores, entre ellos a mi amigo Luis Canfrac, (a la postre ganador en su categoría). Poco a poco me voy encontrando ligeramente mejor, lo que se traduce en un ritmo mas vivo que conlleva seguir adelantando posiciones. Por primera vez, empiezo a pensar en no retirarme si continúo con la mejoría, y con estos pensamientos voy cuando rebaso el cuarto kilómetro antes de iniciar una nueva cuesta con dirección a los dominios del Estadio del Olivo.

En este último kilómetro me he acercado bastante hasta Antonio y Juan que van corriendo juntos, y a los que llevo viendo delante desde hace rato, pienso que si llego hasta ellos podría aprovechar su compañía para hacer mas llevadera la carrera. En vista que el peor rato ha pasado incremento un poco el ritmo y en unos minutos, cuando vamos pateando la calle Océano Pacífico,  me sitúo ya a su estela. Enseguida Juan se interesa por mí y me pregunta que tal voy, a lo que respondo que algo mejor que en la salida, y Antonio se sorprende bastante al verme ya que él pensaba que iría a por delante. Corro junto a ellos unos cientos de metros y en lugar de lo que tenía en principio previsto de mantenerme a su lado, y en vista de la pequeña mejoría que experimento, decido no bajar mi ritmo y seguir hasta donde este me lleve. Por tanto Antonio y Juan se quedan por detrás y continúo adelantando posiciones corriendo por las calles Puerto de Barcelona, donde bebo un par de sorbos de agua en el avituallamiento del quinto kilómetro, así como la Avenida de la Constitución. En las largas rectas de ésta última puedo ver a lo lejos dos puntos naranjas que bien pudieran ser mis compis Pedro y Carlos, pero están lejísimos y estos dos, son corredores de mucho nivel que a buen seguro llevan un ritmo endiablado, por lo que enseguida abandono la idea de intentar ir a su encuentro. 

Ahora ya, y con la idea del abandono descartada, me limito a correr por sensaciones, sin ninguna otra pretensión y con el único objetivo de terminar una Media Maratón mas que engorde la larga lista de las ya conquistadas. Con estos pensamientos rebaso el sexto kilómetro justo sobre las instalaciones de la Policía Local de Coslada y sigo avanzando y adelantando a mas atletas. Callejeamos negociando unos cuantos giros a izquierda y derecha para después del kilómetro siete desembocar en la calle Virgen de la Cabeza. Ahora el perfil es favorable y, el que pueda, puede correr rápido, por mi parte veo cada vez mas cerca de Pedro y Carlos y ahora no me parece tan descabellado el poder llegar hasta ellos. Poco a poco me voy encontrando mas cómodo, y en vista del tramo favorable que estamos atravesando, incremento un pelín en ritmo con la esperanza de recortar metros con mis compañeros. Después de girar en una gran rotonda a la derecha comienza una corta pero dura cuesta que salva las vías del tren y donde aprovecho para subirla a buen ritmo y recortar muchos metros. De hecho, pasado el octavo kilómetro, y ya  en mitad de la Avenida de Fuentemar, consigo enlazar con Carlos y Pedro. Ellos van muy bien de ritmo y se les ve muy enteros, les digo que he pasado un auténtico calvario durante el inicio de la carrera y que a punto estuve de pararme, ellos me dicen que al no verme pensaron que me había parado en el coche a recoger el chip.

Ahora sí, la idea ya es continuar con ellos hasta el final de la carrera, y aunque por sensaciones creo que podría seguir progresando hacia delante, ya que es verdad que me encuentro mucho mejor, prefiero ser prudente y asegurarme el llegar a meta, de todas formas al haberme olvidado el chip no apareceré en la clasificación, por lo que no tiene mucho sentido el pegarme un calentón para nada.

Decido ayudar a mis compañeros en su carrera y hacerles de liebre lo que queda de prueba, por ello me pongo en cabeza a marcarles un ritmo constante y sostenido que estoy seguro pueden aguantar ambos. Pasamos el kilómetro nueve y encaramos la larga Avenida de la Industria por un feo polígono industrial. El perfil es llano y se puede correr si mayores complicaciones, por lo que vamos los tres devorando metros con un buen ritmo de competición. He de decir que Pedro y Carlos son cuñados y excelentes corredores, si bien Carlos compite carreras a ritmos que muchos ni sueñan, lo cierto es que siento una admiración especial por Pedro, quien a sus cincuenta y pico años, es capaz de seguir manteniéndose en las posiciones delanteras en aquellas pruebas en las que participa, siendo mejor no solamente que aquellos corredores de su categoría, sino también, y lo que es mas sorprendente, que muchos atletas bastante mas jóvenes que él. Sin duda estamos ante un excelente corredor que únicamente es superado por su calidad humana.

Pasamos el décimo kilómetro donde recojo avituallamiento para los tres, e incluso para algún atleta mas al que hemos dado caza y que ahora corre junto a nosotros. Estamos a punto de completar la primera vuelta al circuito y el panorama ha cambiado radicalmente de cómo lo veía al principio cuando solo tenía pensamientos negativos en mi cabeza. Ahora con la idea de ayudar a mis compañeros parece que me han vuelto las fuerzas y ya tengo un objetivo claro por el que luchar.

Pasamos por delante del Polideportivo, que por cierto es el único lugar donde hay algo de animación de público, e iniciamos el ascenso por todo el tramo durante los kilómetros once, doce y trece. Sigo marcando el ritmo disminuyéndolo en las ocasiones que de reojo veo a mis compis que les cuesta seguirlo y acrecentándolo cuando les noto ya recuperados. Ambos están corriendo con gran soltura y saben sufrir cuando toca y apretar los dientes llegado el momento.

Cerca del kilómetro catorce superamos una nueva cuesta donde aminoro un poco la zancada para no sacarles de punto y una vez arriba, tras una decena de metros donde les dejo tomar un poco de aire, empiezo a incrementar paulatinamente un ritmo al que consiguen ir adaptándose ambos. Sorprendentemente llegamos hasta Jose Félix (El Somalí) uno de los mejores corredores populares de toda la Comunidad de Madrid y ganador de infinidad de pruebas del calendario, nos comenta que va “pinchado” ya que tiene muchas molestias en las zonas de bajadas, se une a nosotros y yo sigo tirando de ellos. Llegamos al avituallamiento del kiómetro quince donde recojo agua para todos y algunos trozos de naranja, que nadie prueba salvo yo.

Nuevo paso por toda la Avenida de la Constitución y sigo muy pendiente de no sacar de punto a mis compañeros, ahora ya les noto un poco mas fatigados, pero creo que con fuerzas suficientes para seguir corriendo defendiendo un buen crono hasta la meta. El “Somalí” se queda descolgado mientras nosotros progresamos buscando la parte final de la carrera. Giros a derecha y a izquierdas callejeando por las entrañas de esta localidad madrileña y volvemos a plantarnos en el tramo favorable de la calle Virgen de la Cabeza. Les indico que es un buen tramo para intentar ganar segundos al crono e intensifico el ritmo de zancada, al que ambos responden inmediatamente, estos dos son unos fantásticos corredores, con ellos da gusto compartir kilómetros.

En la última subida el puente aminoro la marcha intentando dejarles relajarse un poco, y,que se den un pequeño descanso, porque quedan apenas cuatro kilómetros para la meta y en cuanto bajemos el puente voy a incrementar el ritmo y ya no voy a pararlo, exigiéndoles un esfuerzo extra.

Terminado el paso por el puente y justo al paso de la pancarta que marca el kilómetro décimo octavo, voy casi imperceptiblemente aumentando el ritmo, muy pendiente de la reacción de ambos, y en vista que, salvo momentos puntuales, los dos lo defienden bastante bien, voy tensando y tensando hasta ver donde está el límite. Inmersos ya en la fea Avenida de la Industria, les voy animando constantemente indicándoles que quedan apenas dos kilómetros, desde encima del puente vemos el paso de Juan que nos dedica un saludo que devolvemos inmediatamente. Ahora ya, noto que a Pedro le va costando el mantener el ritmo y parece empezar a descolgarse, así que en algunos momentos aflojo para no perder contacto y así pasamos los kilómetros diecinueve y apenas cuatro minutos después también el veinte. Ya no queda nada para llegar, se puede oler la meta, les pido un último esfuerzo y enseguida nos plantamos en la entrada al polideportivo, al que todavía hemos de dar una vuelta por la pista de atletismo. A Carlos todavía le noto con fuerzas y de reojo veo que Pedro se empieza a quedar un par de metros, en vista que estamos ya a escasos metros de la meta, sigo para adelante con Carlos, con quien llego codo a codo a la línea de meta y apenas cinco segundos después lo hace Pedro en un fantástico tiempo de una hora y veintiún minutos, que de haber estado federado le hubiese supuesto ser el Primer Clasificado de la Comunidad de Madrid en su categoría, para nosotros que sepas que lo eres.

Llegada a meta de Carlos y Alex, Pedro al fondo.


Pedro en Meta.

Saludamos a nuestros familiares y amigos que están en la grada, recogemos algo de bebida, y un vaso de cerveza fresquita (Detallazo de la organización) y esperamos la llegada del resto de compañeros del club, que lo irán haciendo escalonadamente.. 

Tras cruzar la meta
Mientras esperábamos la llegada de los compañeros, la organización fue colgando la clasificación de la prueba, y cual no fue mi sorpresa al verme en ella, incluso habiendo corrido sin el chip, (lo cierto es que hubo jueces en bastantes puntos del recorrido) y mas sorpresa todavía fue comprobar que hice el 4º puesto en mi categoría a escasos segundos del 3º, de haberlo sabido hubiese luchado sin duda por él, en fin, cosas que pasan...

Pensé que no aparecería, de haberlo sabido hubiese ido a por el 3º.

Mención especial para Olga que pisó pódium siendo segunda de su categoría, y también para Marga que completó la que ha sido su segunda Media Maratón.

Olga en el pódium.... CAMPEONAAA!!!
Tras las obligadas conversaciones post-carrera, y con la sensación de haber salvado un día complicado, me marcho para casa con la compañía de mi cuñado, quien al final, y como pensaba, se ha metido entre pecho y espalda la Media Maratón completa, me quito el sombrero.

Como conclusión decir que este circuito me parece bastante mas rápido y que estando en buena forma se puede hacer una buena marca, y sobre la organización, salvo pequeñas excepciones, comentar que ha estado a un gran nivel, con una gran coordinación y atención al corredor.

Bolsa del Corredor


Salud para tod@s

martes, 25 de febrero de 2014

COMBI II TORREJON DE ARDOZ 23/02/2014



Un año mas realizamos la inscripción con suficiente antelación para tomar parte en esta divertida prueba. Para quien no la conozca, se trata de un duathlón por parejas en el que hay que recorrer un total de veinticinco kilómetros, dando cinco vueltas a un circuito prácticamente llano, salvo una imperceptible y corta subida y algún pequeño tramo que pica hacia arriba, todo ello con buenos caminos para correr sin mayores dificultades.

La prueba discurre íntegra por las inmediaciones de la plaza de toros de Torrejón de Ardoz, de ahí el pseudónimo con el que todos conocemos a esta carrera “La Taurina”.

A las ocho y cuarto de la mañana pasa a recogerme mi cuñado, quien ya viene con su bicicleta desmontada y acoplada en el maletero del pequeño citroen C3 con el que hoy nos desplazaremos hasta Torrejón. Por una autovía A2 despoblada de coches, llegamos en apenas quince minutos al aparcamiento de la plaza de toros y visto que todavía es pronto nos vamos en busca de una cafetería para tomarnos un buen desayuno. Lo primero que encontramos es una churrería, pero ambos decidimos que preferimos una tostada mejor que unos ricos churritos o porras, que pueden “repetirnos” durante la carrera.

Después de diez minutos callejeando por Torrejón y descubrir que las pocas cafeterías que hemos visto están todavía cerradas, volvemos sobre nuestros pasos y no nos queda mas remedio que entrar en la churrería si queremos desayunar algo. Afortunadamente conseguimos que nos hagan una tostada con aceite y tomate, que compartimos junto con algún churrito calentito y un par de cafés.

Una vez desayunados, nos vamos hacia la plaza de toros, donde ya vamos coincidiendo con amigos de nuestro club http://clubatletismovelilla.blogspot.com.es/ que empiezan a llegar también. Concretamente hoy nos hemos juntado diez corredores del club, formando las siguientes parejas:


Juan y Pedro


Jordi y Angel

Fernando y Javi
 

David y Olga

Alex Pérez y Ale Mesto

 
Representación del C.A. Velilla de San Antonio en la Combi de Torrejón
Recogemos los dorsales e introducimos la bici en el albero de la plaza de toros una vez pasado el control de los jueces. La dejamos bien colocadita sobre una valla amarilla, justo en el extremo opuesto de la puerta que da acceso al coso.

Todavía es pronto para quitarnos la ropa de abrigo, y aunque la mañana ha amanecido con un sol radiante y sin nubes, todavía a estas horas hace cierto fresquito. Durante un rato continuamos conversando con los amigos del club, van llegando algunos mas y así se va acercando la hora de la salida.

Una vez cambiados y puesto el “traje de luces”, tras una breve charla técnica de la organización y unos cientos de metros de calentamiento por los aledaños, llega la hora de empezar la carrera. Nos situamos cerca del arco de salida, apenas un par de metros por detrás de él y observamos como en las primeras líneas ya se posicionan atletas con muy buena planta de corredores. Se pueden ver todo tipo de indumentarias, abundan los trajes de triathlón, algunos de ellos bastante llamativos, y todos con el denominador común, que es el verlos por duplicado, ya que cada una de las parejas deportivas ha de ir equipada con la misma indumentaria para facilitar la labor de los jueces.

Zona de salida, todavía quedan algunos minutos para el inicio
  Nos deseamos suerte y a las diez y media en punto empieza la competición. La primera de las cinco vueltas de la que consta la carrera debemos hacerla los dos componentes del equipo corriendo según marca el reglamento, con ello se pretenden evitar caídas y aglomeraciones que a buen seguro las habría si, con tantos atletas apelotonados estuviesen las bicicletas por medio en los primeros compases de la prueba.

Los primeros corredores salen disparados, en nuestro caso preferimos empezar mas conservadores con un ritmo mas “diesel”, e ir cogiendo el pulso a la prueba poco a poco. Nuestra táctica consiste en que mi compañero (y cuñado) marque el ritmo que mejor considere, por lo que yo me limito a ir a su lado e incluso detrás de él para no “sacarle de punto”.

Salida tranquila y de charleta...
La salida es por asfalto y no tiene ninguna complicación, salvo la multitud de corredores que nos envuelven por todos lados, y consecuentemente la precaución que debemos tener para no tropezar con la maraña de piernas que nos rodean. Enseguida negociamos un giro de noventa grados a la izquierda para apenas cien metros después girar a la derecha y empezar a correr sobre tierra. Por delante podemos ver como dos compañeros y excelentes corredores ambos (Juan y Pedro) poco a poco se van yendo hacia delante y nos van poniendo tierra de por medio. Giramos ciento ochenta grados para enfilar una larga recta, paralela a las vías del tren, y donde superamos el primer kilómetro de la carrera en un tiempo de tres minutos cincuenta segundos. Mi compañero ve como miro el reloj y me dice que no quiere saber nada de ritmos ni tiempos, así que el dato me lo guardo para mí, que no es que me sirva de mucho ya que no volveré a consultar el crono en toda la carrera.

Durante estos primeros minutos, vamos codo con codo con otra de las parejas deportivas de nuestro club, la formada por Angel y Jordi, otros dos grandes corredores que a muy buen ritmo no se despegan ni un metro de nosotros.

Llegamos a una de las pocas zonas técnicas del recorrido, y es el acceso con un par de escalones al túnel que salva por debajo la carretera M-206. Al ir corriendo, y llevando algo de cuidado, no supone ningún riesgo, pero es un punto a tener en cuenta cuando pasemos con la bici, ya que los escalones podrían jugarnos una mala pasada si no se abordan con la suficiente técnica y pericia.

El túnel nos deja a los pies de un extenso campo, que tenemos que bordear por unos caminos con un firme bastante aceptable. Así llegamos al segundo kilómetro y Alejandro continúa marcando el ritmo, lo cierto es que está corriendo estupendamente, y aunque es cierto que por delante nos preceden muchos corredores, tampoco son tantos los que nos adelantan. Por mi parte intento animarle cuanto puedo, tampoco quiero que se fuerce mas de lo que debe, aquí hemos venido a disfrutar del deporte, y aunque siempre está la honrilla y el orgullo de hacerlo lo mejor posible, no se nos puede olvidar que el objetivo principal es pasarlo bien y divertirnos.

Al ser la primera vuelta todavía los corredores vamos bastante agrupados, y tras un par de giros a la izquierda volvemos a tomar la dirección a la plaza de toros. Ahora el terreno pica un pelín hacia arriba y entra un poco de aire de frente, pero apenas perceptible. Pasamos el tercer kilómetro y continuamos a buen ritmo antes de negociar una pequeña subida y un corto tramo cuesta arriba, justo antes de abordar el paso por un segundo túnel que nos conduce a una gran explanada en la que se encuentra instalado un pequeño circo. La explanada es completamente llana y de asfalto, lo que facilita el correr, pero dura poco ya que enseguida hay que superar una pequeña cuesta a los pies de un mirador, que solventamos sin ningún inconveniente. Tras unos giros continuados, y habiendo recibido, justo en el cuarto kilómetro, los ánimos de la mujer e hija de Pedro, salvamos por un pintoresco puente de madera el pequeño estanque que se abre bajo nuestros pies.

Bajando la zona del mirador, seguimos de charleta....
Queda muy poco ya para completar el primero de los cinco giros al circuito y le indico a Alejandro que regule, que no se vacíe y guarde fuerzas, ya que según hemos pactado tendrá que continuar una vuelta mas corriendo. El reglamento marca que la primera de las vueltas deben hacerla los dos atletas corriendo, pero luego ya los relevos son libres, quedando a decisión de los corredores la manera de completarlos. En nuestro caso hemos acordado que Alejandro hará corriendo las vueltas uno, dos y cuatro, y seré yo quien corra esta primera, la tercera y la quinta (y última). Con ello conseguimos equilibrar toda la carrera puesto que cada uno correremos en total quince kilómetros e iremos en bici otros diez, exactamente los mismos kilómetros.

Estamos corriendo muy cerca ya de la plaza de toros y volvemos a pisar un suelo de asfalto totalmente llano que permite levantar la mirada sin tener que preocuparnos de donde ponemos los pies. Unos cientos metros mas y pisamos nuevamente la amarillenta tierra que cubre el coso taurino, donde ahora ya toca coger la bici, ponerse el casco, terminar de completar la “vuelta al ruedo” y salir nuevamente al exterior para afrontar el segundo de los giros.

Transición en el coso taurino
 
Siguiendo el plan previsto comienzo a dar pedales, tomo un vaso de bebida isotónica y se lo paso a mi compañero que encara el inicio de estos otros cinco mil metros manteniendo un muy buen ritmo de carrera.

Por delante a nuestros compañeros Juan y Pedro ya ni les vemos, van como galgos, y por detrás Ángel con Jordi ahora tirando con fuerza nos van recortando metros. Pasamos el sexto kilómetro y empiezo a notar como hay algo en el pedal derecho de la bicicleta que no va bien, noto sensaciones raras en el pie, miro para abajo y me parece ver que una parte del eje que rosca en la biela está fuera de su sitio, no es momento para pararse así que intento no hacer mucha fuerza con la pierna derecha e ir cargando mas el pedal izquierdo para evitar problemas.

Antes del séptimo kilómetro nos pasa Jordi corriendo como una bala acompañado por Angel encima de la bici, le indico a Alejandro que no intente seguirle, puesto que de hacerlo a buen seguro le sacará de punto, pero mi cuñado es un corredor duro y todavía estaremos unos cientos de metros tras la estela de ellos hasta que poco a poco se nos van escapando.  Constantemente voy dando ánimos a mi compi, sé que va dándolo todo, y lo sé porque no habla, lo que es muy raro en él ya que generalmente no calla ni debajo del agua. Tomo con calma la bajada al túnel intentando no caer sobre el pedal derecho y sin mas problemas afrontamos el siguiente tramo de carrera.

Damos la vuelta completa al campo donde se disputa parte de la prueba, para volver a enfilar dirección a la civilización. Sigo animando a Alejandro, sabedor que en poco menos de dos kilómetros podrá tomarse un respiro ya que pasará a coger el relevo de la bici. Constantemente le lanzo palabras de aliento, así como también le voy indicando por donde creo que debe tomar mejor las curvas, y que recorrido puede ser el ideal para evitar charcos y algunos pequeños tramos de barro y piedra.

De nuevo en la zona del circo me adelanto apenas cuatro metros para no juntarnos en el inicio de la subida al mirador y que podamos hacerlo ambos sin estorbarnos. Meto plato pequeño, piñón grande y para arriba intentando hacer toda la fuerza con el pie izquierdo y no tentar la suerte con el maltrecho pedal derecho que cada vez lo noto peor.

Recibimos los ánimos de la familia de Pedro, de paso también alguna foto, y buscamos completar el último kilómetro de esta segunda vuelta. Pasamos por el antes citado puente de madera, un poco mas de camino de tierra y otra vez el asfalto de la zona anexa a la zona de las transiciones. Cuando estamos a punto de llegar nuevamente a la plaza de toros, me llevo la mejor sorpresa de la mañana, y es ver animándonos tanto a mi mujer como a mis dos hijos, no esperaba para nada verlos aquí, puesto que esta mañana los dejé durmiendo en casa y no me dijeron nada sobre venir a la carrera, y como es lógico me llevo una tremenda alegría. Choco las palmas de las manos con ellos y con un buen subidón de adrenalina hacemos el siguiente relevo.

Antes de entrar en la plaza y rebasar la línea de inicio de la transición, me bajo de la bici y empiezo a correr al lado de Alejandro. Sin parar de correr para no perder ni un solo segundo le paso la bici, me quito el casco, me pasa la bici, le paso el casco, se pone el casco, le paso la bici, rematamos una nueva vuelta al ruedo completa, salimos al exterior y cuando mi compi se sube a la bici volvemos a recibir de nuevo los aplausos de mi mujer y mis hijos que me hacen salir espoleado en los primeros metros de mi relevo en carrera.

Esperando, vaso en mano, a que mi compi suba a la montura
 
Antes de los primeros mil metros de esta vuelta ya he adelantado a unas cuantas parejas, entre ellas a Angel y Jordi que no nos sacaban mucha distancia. Alejandro está ya advertido del problema que tenemos con el pedal, por lo que también va a intentar mimarlo todo lo que le sea posible. Pasamos el kilómetro once a buen ritmo, por delante veo muchas parejas a las que estoy convencido que puedo alcanzar, así que aprovecho toda esta larga recta que discurre pegada a las vías del tren para acelerar el ritmo e ir rebasando competidores, de entre los que me llama la atención la gran cantidad de ellos que han optado por participar con monos de triathlón. Nuevo paso por debajo del primer túnel, y a su salida, tras remontar un pequeño repecho, distingo a lo lejos las camisetas naranjas de mis otros compañeros de club que van por delante. Yo sigo a lo mío, sin forzar demasiado para no cargar mi maltrecha cadera, pero manteniendo un ritmo bastante vivo que me permite seguir progresando constantemente.
Adelantando a bastantes corredores. (Foto robada por la que no voy a pagar los 7 € que piden por ella)
Vuelta completa por el campo en la zona mas despoblada de todo el circuito y nuevo paso por la zona del circo y el mirador. El ritmo vivo que traemos nos ha permitido llegar hasta Juan y Pedro, con quienes cruzamos ánimos y de los que poco a poco nos distanciamos, llegando por tercera vez a la zona de relevos espoleados por la familia que nos canta que hemos adelantado a mucha gente y vamos entre los quince primeros, estupendo.

Nueva rápida transición y salimos escopetados para afrontar otra vuelta, la que para Alejandro será su última corriendo. Me subo a la bici, recojo un vaso de bebida isotónica, que bebo de un trago, y rápidamente compruebo que el pedal está en las últimas. Ya a simple vista se ve que casi la totalidad del eje está fuera de su sitio y en cualquier momento puede desprenderse, no se puede hacer ni un gramo de fuerza sobre él, por lo que toca pedalear únicamente con la pierna izquierda y utilizar el perjudicado pedal derecho simplemente para apoyar el pie.

Alejandro comienza su última vuelta intentando buscar sensaciones, ya que no se hace fácil bajarse de la bici y empezar a correr de nuevo. Echo un vistazo hacia atrás y compruebo como empiezan a salir de la plaza de toros muchas de las últimas parejas a las que hemos rebasado al final de la vuelta anterior, entre ellas Juan y Pedro.

Animo todo lo que puedo a mi compi, quien poco a poco va incrementando su ritmo y a quien se le puede leer en su rostro el esfuerzo que está haciendo para conseguir llevar una buena cadencia de zancada. Irremediablemente, y como era de esperar, poco a poco nuestros perseguidores nos van dando alcance y primero un par de parejas, entre ellas Juan y Pedro, nos rebasan antes de la llegada al túnel. Al bajar los escalones del acceso al pasadizo el pedal derecho parece decir basta, pero afortunadamente todavía aguanta en su sitio.

Salimos de la oscura galería y se hace de nuevo la luz, me giro para ver la distancia que sacamos al resto de parejas y compruebo como los tenemos pegados a nuestro rebufo. En vista de ello le digo a Alejandro que se haga a un lado y que van a empezar a pasarle por todas partes, pero que no se desmoralice y que siga corriendo a su ritmo, sobre todo que no se desfonde ya que todavía le quedan por delante mas de tres kilómetros, él asiente con la cabeza.

Como cabía esperar, nos empiezan a pasar unas cuantas parejas, pero Alejandro está hecho de una pasta especial, sabe apretar los dientes y sufrir cuando hace falta, y ahora lo está demostrando. Aunque bien es cierto que nos han adelantado bastantes atletas, realmente tampoco consiguen abrir demasiado hueco con nosotros, y así seguimos teniéndoles a la vista en cada uno de los giros del recorrido. Antes de llegar al último de los relevos todavía nos rebasará alguna pareja de competidores mas, aunque ya éstos no conseguirán clavarnos muchos metros de separación debido a la proximidad de la plaza.
Entrando de nuevo en la plaza para el siguiente relevo
Rápidamente hacemos la vuelta al ruedo en el que será el último de nuestros relevos y una vez en el exterior le paso un vaso de isotónico a Alejandro, que se lo ha ganado a pulso, y empiezo a correr. El cambio de dar pedales a dar zancadas se hace extraño en los primeros metros, pero enseguida empiezo a coger ritmo de competición. Le vuelvo a advertir a mi compañero que tenga muchísimo cuidado con el pedal, ya que pienso que es un milagro que no haya partido todavía.

En los primeros cien metros de mi última vuelta corriendo, empiezo a notar como las dichosas molestias en mi cadera derecha me envían algún pinchazo amenazante, por lo que inmediatamente tomo la decisión de no incrementar mucho el ritmo para no tentar la suerte. Así voy corriendo a un ritmo vivo pero no agónico, aunque lo suficientemente alto como para ir dando alcance ya a algunos corredores. Alejandro, una vez recuperado el resuello, no para de animarme, así da gusto. Nuevo paso por el túnel y otra vez en el descampado, e igual que sucediera en mi relevo anterior vuelvo a ver delante a mis compañeros de club a los que poco a poco voy recortando distancia. Cuando llego hasta ellos nos cruzamos palabras de ánimo y sigo avanzando espoleado por los ánimos de mi compi. Los kilómetros pasan volando y cerca del que será el número veintitrés, hago un esfuerzo extra para llegar hasta un pequeño grupito formado por tres o cuatro parejas y donde es posible se estén jugando las medallas en categoría de veteranos, a tenor de la edad que parecen tener los participantes. Una vez que consigo llegar hasta ellos me mantengo en su estela durante una decena de metros, pero me encuentro bien de fuerzas y decido tirar para adelante y antes de llegar al segundo de los túneles ya les hemos dejado atrás.

Último paso por la zona del circo y la subida al mirador, bordeamos éste por un estrecho camino y nos dirigimos en busca del puente de madera que atravesamos en un periquete. Ya queda menos de un kilómetro para la finalización de la carrera cuando en la zona asfaltada, y jaleado por los ánimos de Alejandro, lanzamos un esprint para intentar llegar hasta otra pareja que nos precede a una decena de metros.
Empezando a lanzar el esprint final, y continuamos con el buen rollo...

Poco a poco nos vamos acercando a ellos y les vamos recortando distancia, hasta el punto de darles alcance justo antes del último giro que conduce a las entrañas de la plaza de toros, y con ello a la meta. Con un último esfuerzo pasamos por debajo del arco de meta donde nos llegan los aplausos de nuestros familiares que se encuentran apostados en las gradas.
Por fin en meta, parte de la familia apostados a la entrada de la plaza.

Alejandro y yo nos abrazamos dándonos felicitaciones mutuas y tras recoger una bolsa del corredor un tanto famélica, en comparación con lo que nos tiene acostumbrados los organizadores de estas combis, nos encaminamos hacia las gradas en busca de nuestra familia.
Triste bolsa del corredor, faltan chucherías que dieron buena cuenta los peques y el trofeo había que ganárselo..

Después de los esperados besos y abrazos de mujer e hijos, desde los escalones de la grada y disfrutando del solecito tan agradable que baña en coso taurino esperamos las progresivas llegadas del resto de miembros del club. Una vez que han entrado todos en meta abandonamos ya las gradas y en la clasificación compruebo que hemos quedado en el puesto primero de la categoría de corredores veteranos, por lo que nos toca esperar un poco para recoger los trofeos.
Los Alejandros, mas la burra.

No tardarían mucho en organizar el acto de entrega de premios, así que la espera no se hizo larga. De la mano de Paco Rico recibimos los trofeos que nos acreditan como vencedores en categoría veteranos de la Combi II – Torrejón año 2014  (La Taurina), y con la satisfacción de haber completado una mañana deportiva mas en compañía de amigos y familiares, nos despedimos y dimos por concluida la edición de esta divertida prueba.

Campeones Veteranos Combi II Torrejón 2014
Solo queda agradecer a la organización el esfuerzo que hacen para que los participantes podamos disfrutar de competiciones como ésta, y esperar que el cuerpo y las lesiones nos permitan seguir tomando parte en ellas.

Clasificacion Veteranos


Salud para tod@s.

PIRAÑA.

domingo, 26 de enero de 2014

XV MEDIA MARATON DE GETAFE


Una de las muchas carreras donde se agotan los dorsales


   Después del duro II Trail del Serrucho del pasado domingo, y tras recuperar las piernas durante la toda la semana, hoy tocaba participar en una Media Maratón sobre asfalto. La última vez que completé una prueba de esta distancia sobre superficie totalmente pavimentada fue hace ya muchos meses, concretamente en la Media de Madrid allá por el 7 de abril del pasado año. Hoy por tanto, era un test serio para comprobar mi estado de forma actual en esta distancia sobre un perfil donde no caben las excusas. La Media Maratón de Getafe es probablemente una de las Medias Maratones mas rápidas de todo el territorio nacional, y aún habiendo cambiado el recorrido con respecto a ediciones anteriores, éste sigue siendo rapidísimo y llano como la palma de la mano. El trazado discurre por calles muy amplias y largas, donde de vez en cuando se bordean fácilmente algunas anchas rotondas y donde los pocos giros que la salpican son cómodos de abordar sin que se tenga que perder ni un solo segundo en superarlos. En resumen, un recorrido perfecto para realizar la mejor marca en la distancia, donde no caben excusas, ni tan siquiera la climatológica, ya que a diferencia de ediciones anteriores, hoy el día se presentaba perfecto para correr con un temperatura fresquita pero no fría, un solecito radiante en lo alto y ni rastro de viento.

   Mi cuñado Alejandro pasaba a recogerme a la puerta de mi casa a las ocho en punto de la mañana, en un periquete, y por una carretera M-45 vacía de coches a esta hora de la mañana de un domingo, nos presentábamos en Getafe, aparcamos el coche justo al lado del Polideportivo Juan de la Cierva y recogemos ambos dorsales. Todavía es muy pronto para todo, así que buscamos un lugar donde desayunar y una vez encontrado (Bar El Rincón del Tío Eulogio), pedimos unos cafés, unas tostaditas con aceite y tomate y empezamos a llenar tranquilamente nuestros depósitos de energía. Con el estómago lleno volvemos a las instalaciones del Polideportivo donde nos reunimos con el resto de compañeros del Club de Atletismo Velilla de San Antonio ( www.clubatletismovelilla.blogspot.com ) que también van a participar en la prueba. Este club está creciendo en número de atletas a pasos agigantados, así que ya el nombrar a todos los que nos hemos juntado hoy empieza a resultar una labor delicada pues resultaría muy fácil el olvidar algún nombre y que se quedase en el tintero, mejor será citar únicamente que al final hemos pasado de la decena los que nos hemos plantado en la línea de salida.

   Después de los saludos de rigor, conocer a algún socio más, y de echar unas risas arropadas por el buen rollo que flota entre la buena gente de este Club, regresamos a los coches para quitarnos los chandals y volver al Parque de Castilla La Mancha comenzando el calentamiento.
Fuera chandals y a calentar
   Damos alguna vuelta entre mas risas y buen ambiente y dejamos testimonio fotográfico de nuestro paso por cortesía del gran fotógrafo Shinichi Sasaki.

Calentando en el parque. Foto junto a Shinichi.
  
Calentamiento previo a carrera (Foto cortesía de Shinichi)
  Tras algunos breves saludos a amiguetes que por allí calientan también, nos vamos colocando bajo el arco de salida puesto que ya queda poco para empezar la carrera. Hemos pillado un buen sitio, bastante adelantado para intentar evitar las casi seguras caídas que se producen en las salidas de carreras con tantos atletas, y tan rápidas como ésta.

   Pasados un par de minutillos de las diez y media suena la detonación que nos hace ponernos en marcha. Aunque nos hemos situado en la zona delantera, y a apenas cinco metros del arco de salida, lo cierto es que desde que suena el pistoletazo hasta que pasamos por debajo de él todavía se nos van unos cuantos segundos. Nada mas pasar la alfombrilla donde quedan registrados los tiempos de la salida, empezamos a trotar, pero inmediatamente se produce un frenazo ocasionado por una corredora que se acaba de parar al haber perdido una de sus zapatillas. Superado este primer incidente todavía tardo unos pocos metros en empezar a correr, ya que son numerosos los corredores que me rodean y el objetivo por el momento es no irse al suelo. Poco a poco y tras salirme hacia el carril bici que discurre por la derecha de la calle, comienzo ya a correr progresivamente. Parece increíble que estando situado tan cerca de la salida, al levantar la cabeza y mirar hacia adelante compruebo que la gran avenida de D. Juan de Borbón está atestada de cientos de corredores, hasta tal punto que decido continuar corriendo por el carril bici donde parece haber mas espacios para ello.

   Paso sin problemas la primera de las rotondas que configuran el recorrido y decido seguir todavía por el carril, creo que avanzo mucho mas por él que si fuera por la calzada. Voy adelantando a muchos corredores y tras el primer kilómetro, que ha sido muy lento, empiezo a correr mas rápido a ritmos de alrededor de tres minutos y medio el kilómetro. Paso la segunda de las amplias rotondas y al comprobar que se empieza a abrir numerosos huecos, decido pasar de correr por el carril bici a hacerlo por la calzada. Sigo adelantando a muchos atletas y me encuentro bien de respiración y de piernas por lo que decido incrementar unos segundos el ritmo por kilómetro y con ello consigo progresar aún mas.

   En la siguiente rotonda nos toca hacer el giro completo y volver sobre nuestros pasos, para una vez llegados a la plaza de toros girar a la derecha. Ahora encaramos la avenida Martín Gato, buscando el adentrarnos por toda la zona nueva del recorrido, a partir de aquí todo está por descubrir, esta Media Maratón es la primera vez que estrena este recorrido, por lo que con cierta cautela y tras atravesar un túnel que nos presenta ante la primera de las infinitas calles que tenemos que patear, decido relajar un poco el ritmo buscando momentáneamente refugio en algunos de los numerosos grupos de corredores que me preceden.

   El perfil es completamente llano, pero se hace un poco aburrido el comprobar como por delante las calles son tremendamente largas e infinitas, rota su monotonía únicamente por el giro en algunas de las rotondas que las dividen. A ello se suma que no hay apenas público animando en esta zona nueva residencial recién estrenada.

   Paso el cuarto kilómetro a buen ritmo, y decido seguir adelantando a corredores, saludo a un excelente corredor del Club Manchatón que me ha reconocido y llamado por mi nombre, y en vista de que las sensaciones parecen ser buenas sigo progresando y rebasando a pequeños grupos de participantes. En los giros vamos constantemente cruzándonos con los primeros clasificados de la carrera que parecen no pisar el suelo, van volando llevando un ritmo infernal y ello hace que el resto de los mortales les observemos con cierta envidia desde la distancia.

Remontando grupitos
    Manteniendo un buen ritmo paso el kilómetro cinco, me encuentro pletórico de fuerzas y en vista de las buenas sensaciones decido arriesgar un poco mas y meter un puntito extra de velocidad.  Ahora toca correr en la infinita calle del Caballero de la Triste Figura quien reposa en la calle paralela. Hacia mitad de la calle se encuentra el gran Ramiro Matamoros quien acompañado de varios corredores del Club Menorca está dando ánimos a sus pupilos, uno de ellos está justo delante de mi, y desde la acera le claman que relaje los brazos y busque divertirse con la carrera. Eso precisamente es lo que estoy haciendo yo, divertirme en carrera, y es que cuando uno se encuentra fuerte se hace muy placentero disfrutar de cada zancada, los pensamientos se vuelven positivos y todo ello unido conforma un dulce cóctel de sensaciones que ejercen un efecto placebo muy relajante.
El Gran Ramiro Matamoros animando.

   Se acaba la larga calle y giramos noventa grados a la derecha para empezar a devorar la calle Galgo Corredor, calle con la que me identifico perfectamente ya que hoy me siento como tal, como un rápido Galgo en una gran carrera que todavía se siente tan poderoso para incrementar otro puntito el ritmo. Ahora voy disparado, creo que hoy va a ser un buen día y con ese pensamiento sigo adelantando a mas atletas y recibiendo a pulmones llenos los efectos del bálsamo de Fierabrás que da nombre a una nueva calle, bálsamo que al igual que a Don Quijote me hace separarme de la realidad, escuchando lejanos cantos de sirena y dejándome llevar por ellos.

   He dejado atrás el sexto kilómetro corriendo con bastante fuerza, pero pronto tanto atrevimiento van a tener una dura respuesta. Superado el kilómetro siete el halo de magia que parecía envolverme desaparece como arte de "birli y birloque". Parece que el dulce cóctel de sensaciones se me ha indigestado, y lo que hasta ahora era un compendio de pensamientos positivos se está traduciendo en una sucesión de malas impresiones. Sin saber cómo ni por qué, he entrado en barrena, todavía no he llegado al octavo kilómetro y estoy sufriendo una crisis bastante seria. A buen seguro he sido demasiado ambicioso en los primeros kilómetros, y la cruda realidad me muestra de un sopapo el sitio que a día de hoy me corresponde.

   Con esta nueva situación de carrera paso a ser muchísimo mas conservador, aprieto el botón del modo económico y me limito a refugiarme en el primer grupito que encuentro con la única intención de dejarme llevar y no perder contacto. Es asombroso como en apenas un par de kilómetros he pasado del cielo al infierno, me cuesta mucho mantener un ritmo mucho mas lento y por momentos creo que voy a tener que aminorarlo todavía mas. En algún punto del trazado recibo ánimos de la hija de mi compañero Pedro, que son muy bien recibidos.

Inmerso en la crisis.
    Inmerso en este trance supero los kilómetros octavo y noveno, a ratos hago la goma con el grupo al que voy intentando seguir y con este panorama, tras volver de nuevo por el túnel que nos separa de la zona mas conocida, me planto en el avituallamiento del décimo kilómetro. Miro el crono por primera vez, éste me devuelve un tiempo de treinta y cinco minutos y cincuenta segundos, y con la sensación que todavía me queda un mundo por delante continúo con la vista fijada en los corredores que me preceden.

   Volvemos sobre nuestros pasos por el mismo recorrido que hace un rato nos ha visto desfilar y, una vez llegados nuevamente al coso taurino getafense, giramos a la izquierda para poco después, y en la siguiente rotonda, hacerlo de nuevo en ángulo de ciento ochenta grados buscando pasar por una de las zonas mas animadas del recorrido a su paso por la puerta del Polideportivo.

   En todo este tramo voy como alma en pena, sufriendo mucho y pensando constantemente que voy a tener que correr mas lento todavía y ahorrar fuerzas si quiero llegar a meta. Los kilómetros que quedan aún me parecen un muro casi impracticable para poder terminarlos en estas condiciones.

   Kilómetro doce y sigo persiguiendo al mismo grupito al que me he pegado como una lapa cuando ha comenzado mi bajón físico. En él hay buenos corredores de distintos clubs, algunos del Alcorcón, otros del Menorca, también del Maratonianos del Leganés, etc.. Aprieto los dientes y con bastante sufrimiento sigo intentando no perder comba con todos ellos, por momentos pienso que no va a ser posible.

   Kilómetros trece y catorce y la cosa no mejora, pero estoy contento porque parece que ahora puedo mantenerme en el grupo sin tanto esfuerzo. Ha llegado el momento de empezar a correr por el trazado mas conocido por todos aquellos corredores que hemos participado en ediciones anteriores en esta Media Maratón y sorprendentemente parece que poco a poco voy cogiendo otra vez ritmo sin tanto esfuerzo. Esto me anima hasta tal punto que pasado el kilómetro quince, por momentos me sitúo en cabeza del grupito y marco yo el ritmo. Poquito a poco, y sin querer lanzar las campanas al vuelo, vuelvo a correr con mas soltura y tras recibir los aplausos de la mujer de Pedro ya me olvido del grupo tiro hacia adelante y decido volver a correr por mis propias sensaciones.

   Me siguen tres o cuatro corredores, y pasados unos cuantos metros empezamos a darnos algunos relevos. A la altura de la estación de tren de Getafe-Centro damos caza a la chica que defiende su quinta posición, momento en el que acelero un poquito el ritmo y algunos competidores se quedan atrás.

   La larga calle Ferrocarril la conozco a la perfección, y con la confianza de saber que no existe ningún obstáculo por delante sigo corriendo en ella con bastante soltura ya que las fuerzas parecen haber vuelto de su letargo. El ritmo vuelve a acercarse a los tres minutos y medio por kilómetro y consigo seguir manteniéndolo durante toda adoquinada calle Toledo, buscando el corazón de esta localidad donde sus habitantes empiezan a poblar sus céntricas calles y sus comercios. Alguno un tanto despistado se cruza justo delante de mí y tengo que hacer un pequeño "recorte" para no llevármelo por delante.

   El final de la calle Toledo coincide con el principio de la de Madrid, y coincide igualmente con otro acelerón que le meto a la carrera al ser consciente que me quedan poco mas de dos kilómetros para meta y definitivamente he superado mi bache personal. Llego hasta la africana que va en cuarto lugar de la categoría femenina pero no me quedo ni un segundo con ella, sigo hacia adelante intentando recuperar lo irrecuperable del tiempo perdido.

   Paso a muy buen ritmo por delante de la Universidad Carlos III con la vista fija en el corredor que llevo delante, al que supero mas pronto que tarde. Llego al kilómetro 20 donde cámara en mano está apostado el gran Shinichi, y echando el resto negocio la última de las rotondas. Aquí el público concentrado, sabedor del esfuerzo que supone el llegar a este punto en una carrera como lo es una Media Maratón, aplaude y anima con bastante mas entusiasmo que en tramos anteriores.


Ultimo kilómetro (Foto cortesía de Shinichi)
   Ya solo queda el esfuerzo final durante unos largos metros por la gran avenida que nos vio partir, para comenzar a patear por dentro ya de las instalaciones del Polideportivo. Un último esfuerzo al pisar el tartán de su pista de atletismo y llego a meta cuando el reloj pasa diecinueve segundos de la hora dieciséis. Al final el último tramo de la competición me ha resultado más fácil de lo que me temía allá por el séptimo kilómetro. Mi objetivo para hoy era probarme en una Media Maratón rápida y ver si soy capaz de volver a estar en la hora quince. No ha podido ser, pero al menos me voy con la sensación de haberlo intentado. Me llevo un sabor agridulce ya que en los primeros kilómetros pensaba que iba a salir una carrera bastante mejor de lo que ha resultado a la postre, pero por otro lado he de estar contento porque he podido acabar entre los cincuenta primeros clasificados en una Media Maratón con tanto nivel como tiene ésta, no en vano hasta el puesto treinta y seis todos los atletas han estado por debajo de la hora quince.

Meta
    Recojo una correcta bolsa del corredor con su correspondiente camiseta e inmediatamente después llega Pedro. A continuación lo hacen Jordi y Carlos que cogidos de la mano terminan en hora veinticinco. Al poco otra ilustre pareja formada por mi cuñado Alejandro y Antonio Rus que completan la carrera en una hora y veintiocho minutos. A partir de ahí ya pierdo un poco la pista de todos los demás llegados, ya que empiezo a comentar la carrera con los que van llegando. Veo entrar a David, Ángel, Enrique, Manu, pero mención especial merece Marga, quien se ha estrenado hoy en la distancia y sabiendo sufrir hasta el último metro ya puede decir que ha finalizado una Media Maratón, enhorabuena campeona.

   Poco a poco nos vamos agrupando, haciendo corro protegidos con mas risas, mas saludos, algún comentario sobre próximas pruebas de Ultrafondo que sobrepasan los cien kilómetros y a las que, por qué negarlo, les voy echando una miradita de reojo de vez en cuando.

   A partir de aquí, mas ganas de seguir entrenando y mas ganas de seguir asistiendo a carreras arropados por la fantástica gente del club.

   Junto a mi cuñado todavía nos daría tiempo para volver al Bar del Rincón del Tio Eulogio, donde hemos dado cuenta de unas cervezas fresquitas acompañadas por una buena tapa y servidas por un camarero de lo mas profesional, de los que llaman la atención por su buen trato y saber hacer.

   Un año mas he completado los veintiún kilómetros y pico de esta competición, y si todo va bien y el físico acompaña, estaremos nuevamente en el dos mil quince bajo su arco de salida.

Salud para tod@s.

Clasificación Alex


Correcta Bolsa del Corredor.