lunes, 20 de febrero de 2012

DUCROSS DUATLON DE CAMARMA
























Fantástica mañana de deporte la vivida ayer en Camarma de Esteruelas. El tiempo no pudo ser mejor en cuanto a lo climatológico.

Una vez mas, acompañado por mi cuñaíto, he tomado parte en un duatlón de montaña, le estoy cogiendo el gustillo a este tipo de competiciones. Lo cierto es que son mucho mas divertidas que las carreras de fondo en asfalto, sobre todo por el tema de las transiciones y porque se combinan dos deportes en una misma carrera.

A eso de las nueve y media de la mañana recojo a mi cuñado en su casa y tras montar las dos bicis en el coche nos dirigimos a la localidad madrileña de Camarma de Esteruelas, lugar donde tiene lugar la competición. En poco mas de veinte minutos ya estamos aparcando allí el coche. La temperatura que nos revelaba el termómetro del coche al arrancarlo por la manaña era de -1ºC, y ahora al aparcarlo cerca de las 10 de la mañana marca ya 4º C, que con el sol que luce espléndido en lo alto y el paso de los minutos a buen seguro seguirá en constante progresión haciendo la mañana mas agradable.

Hemos llegado pronto y cuando vamos a recoger los dorsales todavía la organización no los está entregando, por lo que esperamos unos minutillos sobre el césped artificial del polideportivo y pasados escasos diez minutos ya recogemos los dorsales y una bolsa del corredor bastante famélica, mucho papel y escasos obsequios realmente prácticos.

Una vez recogidos los dorsales, y tras una pequeña visita al exterior de la iglesia de esta localidad nos dirigimos al coche para, una vez colocados dorsales en pecho y montura, como también el chip en el tobillo, volver de nuevo al polideportivo para dejar las bicis aparcadas en la zona de boxes.

Esta vez seremos cerca de quinientos participantes por lo que la zona de boxes está muy concurrida y lo que mas me asombra es la gran cantidad de buenas y buenísimas bicicletas que podemos ver por allí. En mi caso participo, como siempre, con una bicicleta con muchos años y kilómetros ya sobre sus ruedas que hace ya mucho tiempo pasó a estar ya anticuada, de echo es la que utilizo para ir todos los días al trabajo y se pasa todo el día en la calle sin llamar la atención, pero yo estoy hecho a ella, y aunque tiene muchas carencias, sobre todo de frenos y de cambio, yo de momento seguiré participando con ella ya que nunca me dio ningún problema.

Poco antes de la salida calentamos dando vueltas a la pista de atletismo y allí podemos encontrarnos y saludar a nuestros amigos Juan Agus y Alejandro (otro tocayo), dos estupendos corredores y mejores personas de Pedrezuela (pertencientes al club de montaña con ese mismo nombre http://www.cmpedrezuela.com/ ) y que libran su lucha particular entre ellos para ver quien consigue batir a quien, una rivalidad sana y bien entendida que hace que para ellos las carreras tengan un aliciente mas.

Pasados un par de minutos de las once y media de la mañana da comienzo la carrera, ésta está compuesta por 5 kilómetros de cross, 18 kilómetros en bici de montaña para terminar con otros 3 kilómetros de cross. Así pues empiezo este primer sector buscando sensaciones y con el objetivo de testear mi nivel de forma actual, ya que últimamente no estoy entrenando casi nada debido a mis inseparables molestias en la zona de la espalda y cadera. La salida se hace por un amplio camino de tierra, desde el que constantemente tengo referencias de la cabeza de la prueba, pero imposible de seguirles, yo me mantengo en un segundo gran grupo con un ritmo vivo y mirando bien donde pongo los pies ya que el camino está repleto de baches y rodadas. No tarda mucho en aparecer antes nosotros una dura cuesta que aunque no muy larga ya consigue el objetivo de hacer una primera selección, como siempre la gente que sale muy fuerte luego suele pagarlo a las primeras de cambio. Yo sigo a mi ritmo y consigo adelantar a unos cuantos corredores. Tras coronar la cuesta y tras un breves metros de llano ahora toca hacer una bajada pronunciada y algo técnica, donde procuro controlar las zancadas porque es este tipo de situaciones de las que luego me resiento una vez en frío. Intento bajar con precaución y me pasa algún atleta en esta zona, pero pronto volvemos a tomar un camino llano que nos lleva otra vez a los dominios de Camarma y donde una vez tomamos contacto con un paseo carril-bici junto a la rivera de un arroyo empiezo a adelantar a unos cuantos corredores al sentirme mucho mas cómodo en este tipo de firme.

Los cinco kilómetros pasan rápidos y tras poco mas de veinte minutos ya estoy realizando la primera de las transiciones, tardo muy poco en coger la bici y en ponerme el casco, y como utilizo unas mismas zapatillas (unas kalenji del Decartón) para toda la prueba, pues no tengo necesidad de perder mas que algunos pocos segundos en estar encima de la bici dando pedales. Por delante me esperan dieciocho kilómetros de caminos de todo tipo y totalmente desconocidos para mí, y de los que tendré que ir descubriendo a medida que los vaya afrontando. La salida del Polideportivo es por la misma pista que hemos pateado minutos atrás. Los primeros kilómetros son llanos y con la única dificultad de los baches y pequeñas trampas que nos reserva el amplio camino, pero poco tarda en aparecer la primera cuesta que reclama un inminente cambio al plato pequeño y al piñón con mas dientes de todos, y aún así al toparme en mitad del cuestón y casi parado a uno de los corredores que me preceden no me queda mas remedio que echar pie a tierra, con la mala fortuna que el competidor que va justo a mi rueda por detrás no consigue sacar los pies de las calas de los pedales y se va al suelo. No he podido evitarlo y me sabe mal por el chaval, así que dejo mi bici a un lado para dejar paso a todos los que nos persiguen y ayudo al chaval a levantarse, al ser una caída casi en parado no tiene mayores consecuencias que un par de rasguños y poco mas, pero ya el resto de la cuesta tenemos ambos que hacerla andando ya que es imposible arrancar de parado en mitad de ella. Una vez superada esta adversidad, y tras haber sido adelantado por decenas de corredores vuelvo a montarme en la bici y continúo superando kilómetros, en algunas de las largas rectas meto plato grande y piñón pequeño y consigo ir dando caza a algunos “bikers” y en las zonas mas “técnicas” sobre todo en bajadas son otros los que me dan alcance a mí, no obstante, creo que son mas a los que adelanto que los que consigue rebasarme.

Llegamos hasta las inmediaciones de Meco para volver de nuevo a encarar rumbo hacia Camarma en un recorrido sin muchas complicaciones y bastante favorable para los buenos rodadores, los kilómetros pasan rápido y salvo algunos tramos con alguna cuesta y aire de cara, el resto lo completamos sin muchas exigencias, salvo una última cuesta en bajada a través de un pinar que afronto con bastante cautela ya que el terreno está bastante quebrado y donde me adelantan un par de corredores mucho mas hábiles y osados que yo, corredores a los que una vez superada la bajada vuelvo a adelantar cuando afrontamos los últimos tramos de asfalto por las calles de Camarma que nos dan paso de nuevo a la pista del Polideportivo.

Es hora de hacer la última transición, así que una vez mas, en breves segundos dejo colocados la bici y el casco en la zona de boxes y comienzo a correr nuevamente para afrontar los últimos tres kilómetros de la prueba. El cambio de la bici a la carrera a pie no lo llevo bien, los primeros metros me cuesta un mundo mover las piernas que bien parecen piedras, pero después de unos cientos de metros ya empiezo a correr con cierta soltura y así consigo adelantar a algún corredor. La mayoría de estos tres últimos kilómetros son por el mismo carril-bici que ya completamos en la primera ronda y que con buen firme es perfecto para mi forma de correr, así que en esos tres mil metros no me adelanta absolutamente nadie y por el contrario incluso consigo dar caza a algún atleta mas a escasos metros de la línea de llegada, línea que cruzo en un tiempo total de 1h:16m:37sg. Muy, muy contento porque con muy poco entrenamiento, o casi nulo, he conseguido estar mas o menos cerca de los mejores, incluso a escasos segundos del podium de veteranos, pero ese por el momento no es mi objetivo, sino el recuperarme de la maldita lesión de espalda que desde el verano me trae por la calle de la amargura, de echo este miércoles tengo cita nuevamente con el médico para realizarme mas pruebas y a ver si dan por fin con un diagnóstico fiable.

Una vez completada la carrera espero en la zona de meta la llegada de mi cuñado y mis amigos, y quien primero se presenta sorprendentemente es Juan Agus que lo hace escasamente un minuto por delante de Alejandro y éste a su vez también un minuto escaso por delante de mi cuñado. Una vez todos juntos, y mientras reponemos fuerzas con el avituallamiento para “golosos” que nos ha dispuesto la organización, comentamos entre risas y pequeños piques, los pormenores de la carrera.

Una vez recogidas las bicis, cuando ha llegado el último corredor, nos volvemos para casa con la satisfacción de una mañana mas bien aprovechada aunando dos grandes pasiones como son la naturaleza y el deporte, y si a esto le sumamos la compañía de grandes personas, el resultado como no puede ser de otra manera es excelente.

Salud para todos/as.

martes, 24 de enero de 2012

I DUATHLON PUERTA DE LA SIERRA




















El título de esta entrada bien podría haber sido "Duathlón con hostión" y me explico...


Esta vez voy a dejar mis impresiones sobre un tipo de competición como es un duatlón, en la que nunca había tomado parte de una forma individual, sí lo había hecho en el modo de competición por parejas participando en algunas de las carreras denominadas “Combis” que suele organizar por Madrid el club “Ñ Ultrafondo”.

En esta ocasión, e invitado por el Club de Montaña Pedrezuela y, defendiendo sus colores, he tomado parte en la primera edición del Duatlhón Cross Puerta de la Sierra que saliendo desde la localidad madrileña de Cotos de Monterrey, discurre por los pueblos de Venturada y Cabanillas de la Sierra. El Duathlón se reparte en los siguientes segmentos, primero se sale de Cotos de Monterrey desde donde hay que completar una vuelta corriendo a un circuito de cross de cinco kilómetros de longitud con un perfil exigente y algunos tramos técnicos, seguidamente se da paso a veinte kilómetros de caminos, alguna trialera, tramos de asfalto y otros de tierra a completar sobre bicicleta de montaña, en donde se pasa por los pueblos de Venturada y Cabanillas de la Sierra, tocando también en algún punto el término del municipio de Redueña, para finalmente y una vez de vuelta a Cotos terminar completando un circuito mixto de asfalto y caminos de tierra de dos kilómetros y medio de recorrido.

Como no podía ser de otro modo hasta allí me desplacé acompañado de mi inseparable cuñado Alejandro (con quien he tenido la gran suerte de completar recientemente el Camino de Santiago, pero esa es otra historia que cuando tenga un poco de tiempo contaré también por aquí). Quedamos en la puerta de mi casa a las ocho de la mañana y con el coche cargado con las dos bicis partimos rumbo a Cotos de Monterrey. El no ser asiduos en este tipo de eventos hace que pequemos de novatos en algunas cuestiones, además de no contar con unas bicicletas de “última generación” y preparadas para la competición, siendo dueños únicamente de unas simples bicicletas de montaña bastante normalitas para lo que se ve por ahí. Valga como ejemplo que la de mi cuñado tiene ya cerca de 10 años y con holguras por doquier, y la mía es una bicicleta marin que pasa también de la decena de años y que aunque bien conservada, lo cierto es que siempre tuvo problemas en el freno trasero, por lo que hay que saber llevarla…

El caso es que nos presentamos en el Polideportivo de Cotos de Monterrey bastante tempranito, lo que nos permitió recoger los dorsales sin aglomeraciones, aunque creo que en pruebas de este tipo no suele haberlas al estar limitadas a unos cientos de corredores. Una vez recogidos los dorsales damos una vuelta por la zona de salida donde comprobamos los preparativos de la misma, mención a parte merece en gran montón de leña de encina que se apila a escasos metros de la salida-meta, y que será el combustible para una estupenda caldereta con la que la organización, a través de la Asociación de Mujeres, nos obsequiará al final de la competición.

Una vez colocados los dorsales, tanto en la ropa como en las bicicletas, y una vez montadas éstas, nos dirigimos a la zona de boxes, donde pasado el control de los jueces las dejamos en la ubicación del número que se corresponde con el del dorsal.

Saludamos a Juan Agus, el presidente del Club de Montaña Pedrezuela y a otro tocayo también llamado Alejandro y que forma igualmente parte del mismo club. Juan Agus nos comenta que tiene problemas con el neumático de la rueda delantera, ya que ha montado un tube-less que no termina de ajustar bien con la llanta y se ha dado cuenta que tiene una pequeña fuga de aire, confía en que la misma sea lo suficientemente pequeña como para permitirle realizar la prueba sin muchas complicaciones.

El ambiente es magnífico, además de que la climatología no puede ser mejor para hacer deporte, el fresquito justo para comenzar la mañana, un sol radiante en el horizonte y ni un solo atisbo de viento o aire que pudiese empañar el día. Podemos observar a los numerosos participantes en la prueba en los momentos antes de la misma, como se afanan en montar las bicis, atletas de todo tipo, sexo y edades, maillots de infinidad de colores y representaciones, (me llamó mucho la atención por lo gracioso del nombre un club llamado “Masfinosqueunpepino” así como también pude ver otros con nombres como “Berrakodelosmontes” o nombres igual de singulares).

Tras una breve charla de la organización, y con una puntualidad británica, a las diez en punto comienza la prueba, y ya desde el primer metro se ve claro quienes van a disputar la misma ya que se forma un quinteto en cabeza que claramente se despega del resto. En mi caso, al no ser un corredor explosivo necesito de algún kilómetro para ir poco a poco entrando en carrera, y así me mantengo dentro de un grupito perseguidor corriendo a ritmo de crucero e intentando poco a poco ir entrando en carrera. No he comentado que llevaba desde el mismo día de Reyes sin calzarme unas zapatillas de deporte ya que tras la vuelta del Camino de Santiago he estado con muchos dolores que se me han reproducido de la lesión que llevo arrastrando en la parte baja de la espalda y que se me refleja en la cadera y pierna derecha, así que el estado de forma en esta prueba era pésimo, unido a la sensación de cansancio que arrastro desde hace ya varios meses.

El caso es que en los primeros kilómetros el ritmo de cabeza no es muy alto, pero yo lo acuso bastante y en las cuestas arribas incluso llego a respirar con dificultad, cuando a mí precisamente las cuestas han sido siempre lo que mas me han gustado de las carreras. Llegamos a una bajada muy pedregosa y pronunciada donde hay que andarse con mucho ojo de donde se pone el pie, a riesgo de pegarse un buen costalazo. En las zonas técnicas se me acercan y me rebasan algunos corredores, pero cuando el camino se abre soy yo quien da caza y adelanta a varios de ellos. Los primeros clasificados los llevo a escasos cincuenta metros por delante y con la sensación de que la distancia no aumenta.
Llegamos aun punto en el que el camino pasa a ser senda, y donde el perfil de la carrera se pone serio en una empinada cuesta arriba, desde abajo ya la voy acusando por lo que poco a poco voy bajando el ritmo y acortando el paso, intentado acompasar la respiración. Me cuesta bastante el superarla, pero extrañamente solo me han rebasado un par de corredores. Poco después llegamos nuevamente a la zona de boxes y una vez completados los cinco primeros kilómetros de carrera a pie, llega la hora de la primera transición, así que me coloco el casco, y rápidamente descuelgo la bici de su ubicación y saldo de la zona de mutación en un muy digno sexto puesto.

El pasar de correr a dar pedales no me supone ningún esfuerzo físico, ya que las piernas me responden bien a este tipo de cambios, otra cosa será luego pasar de la bici a la carrera, ya que en ese cambio si suele ser mas traumático. Sea como fuere el caso es que a estas alturas de carrera los corredores de cabeza siguen yendo unos cincuenta metros delante de mí, en la zona de boxes he adelantado a un par de corredores que han perdido algo mas de tiempo al cambiar las zapas de correr por las de la bici, yo tengo previsto hacer toda la carrera con las mismas.

Salimos de Cotos de Monterrey por una carretera de buen firme que una vez pasado el puente sobre la carretera de Burgos abandonamos por su lado derecho para tomar un camino pedregoso que desemboca en una bajada trialera y peligrosa, donde en las zonas de umbría permanece la tierra helada y patina bastante. La bajo con mucha precaución haciendo uso del único freno del que dispongo que es el delantero, intentando compensar esta situación desplazando todo el peso por detrás del sillin y adoptando algunas posturas un tanto circenses. Superado este punto ya veo mas lejos a los tres primeros clasificados, pero casi no levanto la vista del camino ya que sigue siendo bastante pedregoso y con algunas trampas de arena. Tras cruzar la carretera M-608, he perdido de vista a los tres primeros y sigo la estela del cuarto y el quinto, y así detrás e ellos nos dirigimos hacia Venturada que nos recibe con una buena cuesta. Es en este punto cuando se produce la “gran cagada” del día, y que a la postre me costaría el pódium en la categoría de Veteranos. Resulta que al llegar a la entrada del pueblo no está muy claro por donde debe seguir la carrera ya que no hay nadie indicándolo, así un agente de la Guardia Civil que está unos metros mas abajo nos hace señas con el brazo de que vayamos por la calle que está mas a nuestra derecha y así lo hacemos. Vamos por las calles de Venturada a buen ritmo, incluso hay gente que habiendo salido de sus casas nos está animando, seguimos las cintas que hay enganchadas en árboles, farolas, etc.. hasta que llegados a la iglesia del pueblo nos encontramos de morros con una de las motos de la organización que nos dice que vamos en sentido contrario, que hemos de dar la vuelta. ¿¿¿????. En ese momento no entiendo nada, solo sé que estamos parados delante de la iglesia, cada vez van llegando mas corredores detrás mía e incluso dos de los que iban por delante de mí aparecen de frente deshaciendo el camino que hasta hace unos segundos traíamos. Vistos en semejante embudo no queda mas remedio que dar media vuelta y volver sobre nuestros pasos. Volvemos sobre las calles de Venturada y ahora voy con un inmenso pelotón de bicicletas delante de mí, los últimos serán los primeros dice el refrán. Llegamos nuevamente al cruce origen del conflicto y nos sumamos a un interminable grupo de corredores que habiendo llegado hasta él y avisados ya de la encerrona de la que hemos sido objeto, han tomado el buen camino y lo ocupan literalmente de lado a lado. Por delante puedo comprobar una interminable fila de bicicletas de la que no veo la cabeza por lo que toca ponerse a remontar cuanto antes.

En el despiste organizativo estimo que he debido hacer en total unos dos kilómetros mas de los previstos, así que lejos de poder disputar la clasificación de veteranos en la que a buen seguro hubiese dado guerra, ahora mi único objetivo es remontar cuantos mas puestos mejor. En las zonas en las que se puede voy constantemente adelantando a bikers uno tras otro, pero cuando el camino se estrecha y no hay por donde pasar no me queda otra que “chupar rueda”. Esta será una constante durante toda la prueba en bicicleta, con algunos tramos duros, otros mas suaves y alguna cuesta que pierde su nombre por el de rampa.

La competición en bicicleta todavía me tendría reservada una sorpresa mas, ya que en mi afán por seguir avanzando posiciones y, un poco encabronado a decir verdad por el fallo organizativo, voy pedaleando con rabia y arriesgando mas de lo que suelo hacer, y mas de lo que debería, y es por ello por lo que en un tramo de carreterín con mucha grava suelta y repleto de curvas con algún paso para el ganado de los llamados “canadienses”, apuro demasiado la frenada en una curva y me pego el guantazo del día, saliendo despedido por encima del manillar de la bici, rodando algún metro por el suelo y yendo a parar sobre unas piedras donde hice tope con el casco. El susto ha sido morrocotudo, me levanto rápidamente y enseguida paran algunos corredores que me iban a la zaga, preocupados por la caída me preguntan si me encuentro bien, y a decir verdad lo cierto es que sí, a parte de una herida superficial en el codo, de haber roto el maillot , algunos rasguños y arañazos (alguno profundo) en la espalda, milagrosamente estoy bien, al igual que mi montura, así que una vez enderezados tanto el manillar como el desviador, engranada la cadena y sacudido el polvo, vuelvo de nuevo a montarme en la bici, ahora ya con mucha mas cautela y siendo consciente de que esto es simplemente un deporte y no me juego nada aquí, he estado a punto de romperme cuanto menos un brazo, o quien sabe si algo mas…

El resto del recorrido en bici lo hago ya sin esforzarme, únicamente manteniendo un ritmo uniforme pero sin arriesgar en absoluto. Llegamos al punto de la trialera que tuvimos que bajar helada y ahora la subo andando y comprobando como el paso de tantas bicicletas a dado paso a la transformación de la escarcha en barro. De aquí a la zona de boxes solo quedaba un tramo de camino pedregoso y la carretera de acceso a Cotos de Monterrey.

El paso de la bicicleta a correr, tal y como me temía me resulta incómodo, recojo un plátano en la zona de transición y poquito a poquito encaro el primer kilómetro, ascendente y por asfalto, de este último segmento de carrera a ritmo lento y masticando bien el plátano, todavía tendría tiempo de adelantar a algún corredor mas en este tramo antes de finalizar la misma en un tiempo de una hora y treinta y seis minutos, llegando en el puesto décimoséptimo y habiendo sido al final el sexto en completarla dentro de la categoría de veteranos.

Recojo una buena bolsa del corredor y tomándome una cervecita que con tan buen criterio nos obsequia la organización espero la llegada de mi cuñado, así como de mi otro tocayo y de Juan Agus.

Una vez todos juntos comentamos la carrera y comprobamos que ha habido mas gente que se ha perdido en diferentes puntos, al final esto quedará como una anécdota y prefiero quedarme solamente con lo bueno. Una organización con ganas de agradar (solo por esto se le perdona el fallo), con muchos servicios para los atletas, refrescos, fruta, chuches para los niños, cervecita fresca toda la que quisieras, dulces, queso, vino, y como colofón a tan estupendo día una gran caldereta.

Ha sido un día estupendo de deporte, y aunque lo he terminado dolorido y con alguna pequeña herida, lo cierto es que me ha gustado este tipo de competición y a buen seguro repetiré.

Salud para todos/as.

miércoles, 4 de enero de 2012

SAN SILVESTRE VICALVAREÑA 31/12/2011


















Un año mas he tomado parte en esta San Silvestre Vicalvareña, últimamente intento apartarme de carreras masificadas y, sobre todo, de aquellas en las que después del fiasco que ha supuesto el intento de instauración del carnet del corredor, los vampiros de la federación de atletismo se hallan sacado de la manga el "peaje" en forma de 3 euros a abonar en todas las carreras que forman parte de su calendario.


Por la mañana me acerqué hasta la localidad madrileña de Vicálvaro acompañado de mis hijos, mi mujer, hermana, cuñados y sobrinos. En la carrera participaré junto con mis dos cuñados y nos hemos rodeado de buenos animadores, quien mejor que la propia familia.

Antes de la carrera principal, la organización ha previsto la celebración de otras pruebas infantiles por lo que disfrutamos de ellas, e incluso alguno de los mas pequeños se anima a tomar parte en alguna. La mañana, aunque fresquita, es muy soleada y sin nada de viento, por lo que anima a correr. Muchas caras conocidas, así saludo a corredores a los que hacía tiempo que no veía (Landes, Duquito, Carlos, Vicalvarock, etc..) y hace especial ilusión encontrar de nuevo en una prueba deportiva.

Caliento con mis dos cuñados durante algunos minutos antes de la salida y rápidamente tomamos posiciones dentro del grupo de corredores que disputaremos la prueba, que dá comienzo con bastante puntualidad cuando faltan quince minutos para el medio día.



En los primeros metros mi cuñado Alejandro se pega a mi estela y riéndose (como suele ser costumbre en él) me indica que va a ir conmigo durante la carrera, yo sé que es una de sus bromas ya que enseguida baja el ritmo y se va quedando poco a poco mas atrás. He salido casi en la primera fila de corredores, por lo que mi posición es privilegiada en los primeros metros y puedo correr muy a gusto y salvo algún pequeño roce por los nervios de la salida, podría decirse que sin complicaciones, esto hace que el primer kilómetro lo pase en tres minutos, quince segundos, me encuentro cómodo y mantendré este ritmo todo lo que pueda. Voy en un pequeño grupito de unos cinco o seis corredores y por delante no mas de otros cinco. El segundo kilómetro lo hago también a ritmo sostenido de unos tres quince, pero enseguida y, tal y como me temía, mi pésimo estado de forma actual me hace volver a la realidad en forma de bajón repentino. Esto hace que apenas llegados al tercer kilómetro ya respire con dificultad y baje notablemente el ritmo, por lo que empiezan los adelantamientos en los que desafortunadamente el adelantado soy yo.



El perfil de la prueba es bastante llano si exceptuamos una pequeña cuesta que debemos subir en dos ocasiones, antes de llegar a ella ya he bajado notablemente el ritmo y aún así noto que me fatigo demasiado, llevo altas las pulsaciones y muy forzada la respiración. Con todo y con ello tampoco son tantos los corredores que me adelantan, pero soy incapaz de seguir a ninguno de ellos. En la cuesta consigo recuperarme un poco y doy alcance a un par de corredores que han sido los últimos en adelantarme, pero se trata de un mero espejismo ya que cuando el perfil vuelve a ser llano soy incapaz de mantener un ritmo vivo y soy de nuevo rebasado.



Recibos los ánimos de mi familia y choco la palma de las manos con los mas pequeños, ya he completado la primera vuelta y ahora queda toda la segunda. Debo andar sobre el puesto décimo quinto, mas o menos, por lo que me canta algún aficionado a pie de carretera.



La segunda vuelta es una copia de la primera, sin fuerzas, fatigado, con la respiración acelerada y las pulsaciones muy altas. Soy consciente de mis limitaciones actuales así que no me queda otra que bajar otra marcha e intentar llegar a meta lo mas entero posible y sin esfuerzos inútiles que me puedan pasar factura. Así paso los kilómetros cinco y seis, siendo todavía adelantado por algún corredor mas y en la segunda subida de la cuesta empiezo a encontrarme a los últimos corredores de la carrera, yendo doblándolos progresivamente. Superada la cuesta queda poco mas de un kilómetro para meta, y donde en otras ocasiones cambiaría el ritmo para darlo todo hasta la linea de llegada, ahora toca simplemente mantener el tipo y llegar.



Entro en las pistas deportivas del polideportivo vicalvareño arropado por los ánimos y aplausos que me dedica la familia desde las gradas y completo los ocho kilómetros y medio en un tiempo de veintiocho minutos y veinticinco segundos, siendo el décimo octavo clasificado en la general y el octavo en la categoría de veteranos, dándome con un canto en los dientes con este resultado.



Recojo la bolsa del corredor y me dirijo a las gradas donde recibo el calor de los míos y donde espero la llegada del primero de mis cuñados que completa la prueba en unos excelentes treinta y dos minutos, un fenomenal resultado que demuestra su magnífico estado de forma actual. Poco después llegaría Pablo, el segundo de mis cuñados que con una mano agarrándose un costado denota un molesto flato que no le ha dejado correr como hubiese querido.



Una vez todos juntos dedicaríamos el resto de la mañana a tomar buenas y abundantes cervezas y tapas de todos los gustos y sabores, situación en la que animados por las cervecitas se nos fué un poco de las manos ya que no abandonamos Vicálvaro hasta casi las seis de la tarde, y eso porque teníamos que ir a casa a preparar la cena de Nochevieja porque todavía se podría haber alargado mas el último aperitivo del año.



Mucha salud para todos y Feliz año 2012


Alex.

lunes, 2 de enero de 2012

CROSS DE PATONES 17/12/11






El pasado 17 de Diciembre del ya pasado año 2011, e invitado por el club de montaña Pedrezuela, asistí por primera vez a la IV edición del Cross del pueblo madrileño de Patones, cross que se compone de casi trece kiómetros bastante favorables en su conjunto a excepción de una larga cuesta que discurre entre los kilómetros cuarto y sexto, y en la que no existe ni un solo metro de descanso.

Antes de comenzar la carrera estuve charlando durante un rato con Juan Agus, presidente del citado club a quien conocí en la pasada Carrera Cerro de la Marmota, y quien muy amablemente me ha equipado con ropa deportiva del club, así que correré con ella en las distintas pruebas en las que participe, así como también con otro componente del club que resultó ser tocayo mío y a quien conocí en ese momento, muy buena gente ambos.

La mañana se presentó bastante fresquita aunque no fría, y aunque actualmente estoy bastante lejos de mi mejor estado de forma debido sobre todo a que según el resultado de una última analítica tengo muy bajo el nivel de hematocritos, así como la hemoglobina, decidí colocarme en las primeras posiciones en la zona de salida.

Por allí pude saludar a algunas caras conocidas y amigos, y también conocer gente nueva.

La salida fue bastante puntual, y desde el primer metro ya se destacó un fenomenal corredor como es Cuadrillero, que a la postre sería el ganador con un margen holgado sobre el segundo clasificado. Todavía durante el primer kilómetro le aguantaríamos un poco el tirón, y así lo completamos en un tiempo de tres minutos y once segundos, a partir de aquí ya Cuadrillero se marchó en solitario, así como poco después lo hizo igualmente el segundo atleta en llegar a la linea de meta.

Durante el segundo y tercer kilómetro ocupé la tercera plaza, completando estos kilómetros a ritmo de tres minutos veinte segundos, tercera plaza que cedería nada mas comenzar el cuarto kilómetro y con él la que se me hizo interminable subida hasta el sexto. SE nota que no estoy acostumbrado a los crosses y mis entrenamientos nunca han ido encauzados en ese sentido, es por ello por lo que creo se debió el tremendo bajón que sufrí durante esos dos kilómetros y en los que llegué a ocupar hasta la octava posición al ser rebasado por varios corredores. Ultimamente me canso mas de lo habitual, y cuando llevo algunos kilómetros recorridos noto una falta de rendimiento considerable, hasta ahora no sabía el motivo, pero después de haber recibido la analítica que antes cité y comprobar los niveles tan ínfimos de hematocritos ya me resulta mas comprensible, espero ahora que ya conozco la causa del problema que éste dure poco y pueda pronto volver a correr con normalidad y sin cansarme tanto.

El caso es que superado el sexto kilómetro el perfil del cross se torna mucho mas favorable y discurre por buenas pistas donde hago valer mi ventaja en ese terreno y empiezo a acercarme a los corredores que me adelantaron en la subida.

Entre los kilómetros séptimo y octavo doy caza a alguno de estos corredores y llego a colocarme en sexta posición y muy cerca de otros dos atletas a los que no veo complicado el llegar a superar. Sigo avanzando con buena zancada y recortando metro a metro a los que me preceden. Se hace muy agradable correr rodeado de naturaleza y aunque se trata de un cross y siempre hay que estar muy atento de donde se ponen los pies, éste en concreto no resulta muy técnico ni complicado, ya que la mayoría del recorrid, si exeptuamos alguna pedregosa bajada, discurre por buenas pistas de tierra.

Cerca del décimo kilómetro ya he dado alcance a los dos corredores que me preceden y tras algunos metros a su regazo decido que ha llegado el momento de atacar e intentar llegar hasta el corredor que ocupa el tercer lugar y al que puedo ver a lo lejos cuando el camino se abre. Así, rebaso a los dos corredores para ocupar la cuarta posición y con el ánimo de llegar hasta el tercero, aunque lo veo bastante difícil ya que la distancia que nos separa, aunque no es insalvable, si es cierto que es bastante grande.

Pasado el kilómetro once decido que voy a cambiar el ritmo para intentar irme hacia adelante, pero una cosa es lo que yo pienso y otra cosa es lo que mi cuerpo en este momento responde, y lo que responde sencillamente es que no me lo va a permitir. Noto que me llega otro bajón, respiro muy aceleradamente y me cuesta mucho simplemente mantener el ritmo que ya traigo, por lo que me tengo que conformar con llegar a meta defendiendo ese cuarto puesto, y así lo hago. Llego a meta totalmente fundido, y demasiado cansado para haber completado tan solo casi trece kilómetros, además sudando mucho, cuando yo soy un corredor que precisamente no suelo sudar demasiado, pero cuando el cuerpo no responde hay que saber aceptarlo.

Espero la llegada de Juan Agus, y del recién conocido Alejandro y juntos comentamos durante algunos minutos la carrera y esperamos a que de comienzo la barbacoa con la que nos obsequia la organización, barbacoa a la que al final no me quedé ya que se me hacía tarde para poder cumplir con otros compromisos familiares.

Al final una carrera mas completada, y con unas sensaciones agridulces, contento por haberla terminado pero un poco decepcionado al comprobar que en otro estado de forma a buen seguro hubiera podido luchar por la tercera posición y quien sabe si haberla conseguido, yo creo que sí.

Salud para todos/as.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

CARRERA MONTAÑA CERRO MARMOTA 25 K.






Después de varios meses sin competir y de hacer un pelín el vago este fin de semana he vuelto a colocarme un dorsal en el pecho. Ha sido con motivo de la celebración de la primera edición de la Carrera Cerro de la Marmota, en el pueblo de Colmenar Viejo en Madrid. Se trata de una carrera de montaña de una longitud de 25 kilómetros y con un perfil bastante exigente al estar repleta de continuas subidas y bajadas, así como también atravesando hasta en ocho ocasiones el arroyo de la Tejada, por lo que no hay mas remedio que remojarse bien los pies.

Llegamos pronto a Colmenar y aparcamos el coche en un parking habilitado por la organización justo al lado del Camino de Santiago en su versión Madrileña y mas concretamente a los pies de una ermita frente a cuya entrada se sitúa el mojón que señala la distancia que resta hasta la Catedral de Santiago, 692 km. sitio de especial recuerdo ya que, hace no muchos años, recorrí ese camino en bicicleta en compañía de unos amigos por lo que conservo alguna fotografía realizada precisamente en ese punto exacto.

La prueba comenzaba a las diez de la mañana por lo que a eso de las ocho y media ya estaba, acompañado como casi siempre por mi cuñado, en el polideportivo Lorenzo Rico recogiendo dorsal y chip. Enseguida recogemos los dorsales, junto con una bolsa con fruta, galletas, bebidas y una camiseta bastante chula, y nos vamos a ver la salida de la marcha que se celebra conjuntamente con la carrera y cuya salida se da una hora antes, a las nueve.

Observamos la gran cantidad de gente que toma parte en la marcha, que recorre idéntico recorrido que la carrera y para la que la organización otorga un tiempo de cinco horas para su realización, siendo la salida a las nueve de la mañana y el cierre de control a las dos de la tarde. Nos llama la atención la gran acogida que ha tenido esta iniciativa, a tenor de los numerosos participantes en esta caminata y de las mas dispares edades, está claro que la gente está cada vez mas concienciada que el deporte es salud y responden fantásticamente a este tipo de eventos.

Después de animar a los participantes en la marcha nos vamos nuevamente hacia el lugar donde hemos dejado aparcado el coche para dejar las bolsas, colocarnos los dorsales y calentar un poco antes de la salida. El chip que nos ha proporcionado la organización es distinto al que normalmente estamos acostumbrados, lleva una goma a su alrededor y nos cuesta algo de trabajo el acoplarlo a nuestras zapatillas, de hecho yo directamente le quito la goma. Después de calentar un poquito, ya que la mañana está realmente fresca, nos vamos para la zona de salida donde en ese momento y por los altavoces están indicando precisamente que el chip debe colocarse en la muñeca para poder hacer rápidos los distintos controles de paso además de por que la carrera atraviesa en siete ocasiones el arroyo de la Tejeda y no es recomendable llevarlo en los pies. Ahora nos explicamos el porqué de la gomita del chip y la dificultad que nos ha supuesto acoplarlo, pues nada, nos los quitamos de los pies y en mi caso al haberle quitado la goma a modo de pulsera que servía para sujetarlo a la muñeca no me queda mas remedio que llevarlo en la mano.

Instantes antes de la salida nos encontramos con dos compañeros de trabajo de mi cuñado Alejandro y conversamos durante los minutos previos a la salida, hasta que a las diez en punto comenzamos la prueba desde las entrañas del polideportivo, e iniciando las primeras zancadas sobre el césped artificial de su campo de fútbol. Hace una mañana estupenda para correr, aunque la temperatura es fría (apenas 2º centígrados) hace solecito y seguramente la temperatura irá subiendo en breve, temo haberme abrigado en exceso ya que he optado por unas mallas en lugar del tradicional pantalón corto, así como pañuelo al cuello y guantes.

La gente ha salido disparada y noto la falta de competición en estos meses, ya que tenía olvidada la sensación de estar rodeado por todas partes por corredores intentando hacerse un hueco a toda costa. Salimos del polideportivo tras dar una vuelta completa al campo de fútbol y, después de aproximadamente un kilómetro pateando un carril bici, dejamos atrás Colmenar Viejo para empezar a tomar contacto con los caminos que serán una constante durante toda la prueba. Ha sido un primer kilómetro, yo diría continuamente picando hacia arriba, suavemente pero hacia arriba, durante el mismo he intentado ir calentando poco a poco y he ido progresivamente adelantando a muchos corredores que salieron por delante de mi, el crono me marca un tiempo para estos primeros mil metros de cuatro minutos y veinte segundos.

Pasado el primer kilómetro adelanto a la fenomenal corredora de montaña y corredora de pruebas de ultra-fondo, Nerea Martínez (1ª Cavalls del vent , 1ª Transvulcania, 1ª Cruza Tenerife,1ª Ehun milak, 2ª UTMB, 2ª Transgrancanaria), y sigo progresando dentro del pelotón y adelantando a mas corredores. El segundo kilómetro ya lo consigo completar mas rápidamente y esto, unido a que cada vez se abren mas huecos entre los atletas para poder correr, hace que siga remontando muchos puestos. A partir del segundo kilómetro el perfil se vuelve descaradamente favorable, ya que tenemos por delante prácticamente ocho kilómetros en constante bajada. Aunque lejos de parecer que fuese un tramo fácil, nada mas lejos de la realidad, puesto que si bien el desnivel favorece el correr rápido, no es menos cierto que el estado del terreno, en algunos lugares repleto de surcos por los que recientemente ha discurrido el agua de las últimas lluvias, y sobre todo el paso hasta en ocho ocasiones del arroyo de la Tejada hacen que este tramo resulte ciertamente “entretenido”.
Del kilómetro segundo al tercero avanzo muchas posiciones, voy corriendo a gusto y con unas sensaciones que hacía tiempo no tenía, adelanto a grupos enteros de corredores y voy realmente rápido consiguiendo salvar este kilómetro en un crono de tres minutos y apenas cinco segundos. Tengo que tener mucho cuidado de donde poso los pies, ya que en algunos tramos hay surcos que atraviesan el camino, así como ondulaciones y baches que salpican el recorrido, además, y al llevar por delante a todos los participantes de la marcha, quienes en algunos casos ocupan todo el ancho del camino, tengo que tener especial cuidado al adelantarlos para no provocar ningún “percance”, no obstante se agradecen mucho los ánimos que recibo de muchos de ellos.
En el primer encuentro con el arroyo de la Tejada, y al no estar acostumbrado a carreras de montaña, me freno prácticamente en seco y lo cruzo por encima de unos postes que lo atraviesan de lado a lado, he perdido escasos segundos en la maniobra pero sigo manteniendo así secos mis pies. Van pasando los kilómetros y voy adelantando a corredores que compiten ya en solitario, ya no adelanto a grupos sino a atletas sueltos y en alguna recta todavía veo a los corredores de cabeza, sin saber a ciencia cierta el puesto que ocupo en este momento ya que al ir los participantes de la marcha por delante es imposible distinguir entre tantas cabezas quienes corren, y quienes andan, de todos modos creo que debo estar y dentro de los diez primeros.
La segunda vez que tengo que atravesar el arroyo me encuentro un poco de atasco formado por los “marchadores” y, como no me apetece nada mojarme los pies (el cauce del arroyo debe cubrir algo mas arriba de los tobillos y tiene cerca de tres o cuatro metros de ancho) espero unos segunditos a que me toque el turno de cruzarlo por encima de los postes de hormigón. Mientras espero me adelantan un par de corredores que atraviesan en arroyo corriendo por su cauce, deben terminar con los pies empapados porque por mucho que se alargue la zancada nadie les libra de tener que introducirlos al menos un par de veces. Una vez cruzado el arroyo vuelvo a correr rápido y en seguida doy alcance a los corredores que me adelantaron mientras esperaba turno para cruzar. Los kilómetros pasan rápido ya que voy muy entretenido recibiendo ánimos, mirando donde piso, absorto en el paisaje que nos rodea y disfrutando de la naturaleza, así llego nuevamente al encuentro del arroyo que una vez mas pone agua de por medio en la ruta. Ésta vez el atasco de gente para poder cruzarlo sin mojarme es considerable y según me acerco pienso que, si quiero mantener mi posición en carrera y no ser adelantado de nuevo, no me queda mas remedio que mojarme los pies. Así lo hago y atravieso el cauce con dos o tres zancadas largas, intentando que el contacto con el agua sea el menor posible, aunque es inevitable salir con los pies calados hasta mas arriba del tobillo, mi sorpresa llega al comprobar que la sensación de los pies mojados no me molesta demasiado, ya que temía que con los kilómetros que quedan por delante, unido al frío de la mañana, el agua me pudiese pasar factura, pero lejos de la impresión inicial de sentir el agua helada, bien es verdad que sigo corriendo igual que antes sin ningún tipo de molestia. De aquí en adelante todos los cruces que restan por atravesar los haré ya chapoteando por encima del arroyo.
Tras unos kilómetros rapidillos me planto en el décimo con un crono de algo mas de treinta y cinco minutos, me paro unos segundos para beber tranquilamente un vaso de agua que me ofrece la organización y sigo hacia delante, ahora ya con un tramo mucho mas duro que nos recibe con una buena cuesta en medio de la cual tengo que “literalmente” atravesar un rebaño de ovejas. A partir de aquí y durante unos tres o cuatro kilómetros el ritmo cae en picado y se nota que no soy un habitual de las carreras de montaña, ya que sufro bastante en las cuestas arriba y noto como se me dispara la frecuencia cardiaca y la respiración, aún así poco a poco me voy acercando a un corredor que me precede y al que progresivamente le voy recortando terreno. Las subidas no es que sean muy técnicas, salvo algunas roderas y surcos el terreno está bastante bien, mi problema es la pendiente y lo continuado de las mismas ya que hay veces que se me hacen interminables al levantar la vista y no ser capaz de conseguir adivinar ni tan siguiera donde acaban las cuestas. En algún punto del circuito un par de voluntarias de la organización están situadas estratégicamente para hacer un control de paso a los corredores, y es por ello por lo que me solicitan el chip (que llevo en la mano por dentro del guante) para poder pasarlo por un aparatito en donde queda registrado.
Al cruce con un ciclista que viene en sentido contrario al nuestro me canta que voy en el sexto puesto, cosa que le agradezco porque no sabía exactamente cual era mi lugar. Debemos andar ya por el kilómetro catorce mas o menos y uno después la organización ha dispuesto, con muy buen criterio, otro punto de avituallamiento compuesto por agua, bebida isotónica, trozos de plátano y barritas energéticas. Al llegar a él ya prácticamente he dado alcance al corredor que me precede, pero decido, al igual que en el avituallamiento anterior, pararme unos segundos y beber tranquilo, así lo hago y enseguida vuelvo nuevamente a correr con un trozo de plátano en la mano del que en seguida doy buena cuenta y que me va a sentar estupendamente. El quinto corredor me vuelve a sacar unos cuantos metros, y ahora de nuevo el perfil es favorable, incluso demasiado favorable, en algunos tramos donde el camino desciende vertiginosamente y tengo que extremar la precaución y fijarme muy bien donde piso ya que vuelve a estar repleto de surcos, ahora con la valla del pardo a la izquierda y un montón de encinas a la derecha, una caída aquí podría resultar fatal. En esta bajada voy demasiado rápido y noto que mi cadera se va a descuajeringar ya que no llevo control sobre ella y únicamente me concentro en no caerme. Al final de la bajada he vuelto a enganchar al atleta que va por delante.

Llegamos al kilómetro dieciséis y el perfil vuelve a empinarse, ahora ya sin prácticamente descanso hasta la meta, quedan por delante nueve kilómetros de subida constante y algunos tramos realmente duros, es en este punto donde alcanzo y rebaso al corredor que durante tantos kilómetros he llevado viendo por delante, es un chaval con muy buenas piernas y mas joven que yo. Ahora no veo a nadie por delante y me concentro en llevar mi ritmo y no salirme de “punto”. Me da la sensación que subo las cuestas muy lento, pero no lo debe ser tanto cuando por detrás nadie me da caza, eso me motiva y me hace correr sin pasarme de rosca intentando llevar un ritmo constante, exigente pero no agónico.

Los kilómetros pasan despacio las cuestas se suceden una tras otra, así alcanzo el diecisiete y dieciocho para poco a poco y dejando atrás Tres Cantos, superar el veinte e irme acercando nuevamente a los dominios de Colmenar Viejo sobre el kilómetro veintiuno. La entrada nuevamente en este municipio se hace por un polígono que me resulta bastante feo y árido, en el que la única nota positiva la pone el último punto de avituallamiento donde recibo el ánimo de unas voluntarias. Ahora los caminos de tierra han dejado paso al asfalto que nos recibe a la entrada del polígono y nos acompaña hasta pasado un puente donde pisamos tierra nuevamente sobre el camino que nos vió partir hace ya mas de una hora y media. Estoy ya a escasos dos kilómetros del final de la carrera y no hay nadie que me incomode por detrás, así como tampoco yo puedo incomodar a ninguno de los que marchan por delante, por tanto, y si la información que me dio el ciclista es buena voy a completar la carrera llegando el quinto de la general.
Llego a Colmenar y lo conquisto por el mismo carril bici que lo hicimos en la salida, poca gente animando pero con muchas ganas, incluso uno de los policías que controlan los cruces me anima a llegar. El último kilómetro lo hago rápido y entro en meta parando un crono de una hora y treinta y nueve minutos, que para ser veinticinco kilómetros salpicados de cuestas en el campo creo que no está mal. Recojo una bebida en meta y rápidamente me voy al coche a cambiarme ya que no quiero quedarme frío, y enseguida vuelvo para ver la llegada de mi cuñado quien lo hace poco después y emocionado por la llegada y por haber superado una carrera tan difícil como esta.

Poco después exponen las clasificaciones donde compruebo que he quedado primero en la categoría de Veteranos A, por lo que nos quedamos a la entrega de trofeos, entrega donde entre otras personalidades, como el Alcalde de Colmenar Viejo, Concejales, el propio padre del tristemente fallecido Pablo Ugarte, niño a cuya asociación con el mismo nombre va dedicado íntegra la recaudación de la prueba, puedo saludar a todo un atleta como lo fue Colomán Trabado.
Me consta que después de la entrega de trofeos hubo un sorteo de cuatro jamones entre los participantes, así como una gran patatada, aunque de estos acontecimientos ya no puedo dar testimonio al tener que regresar sin mas demora a Madrid capital para comer con la familia.

En resumen mi impresión ha sido la de una fantástica carrera bien organizada, por parajes naturales, durilla eso sí, pero con ganas de repetir. Lo mas positivo de todo es que he vuelto a competir después de unos cuantos meses y en algunos kilómetros incluso reviví buenas sensaciones pasadas.
Mucha salud para tod@s.
Avituallando.

sábado, 1 de octubre de 2011

KILÓMETROS A SON DE RECORD GUINESS





La entrada de hoy va dedicada a unos de los atletas populares que a día de hoy merecen mi reconocimiento. Se trata de Ricardo Abad, mas conocido como Riki. El bueno de Riki tiene como propósito completar 500 MARATONES durante 500 días seguidos, a maratón por día sin ninguno de descanso, todos seguidos.
Esta mañana me ha gustado acompañarle durante algunos kilómetros en el Parque del Retiro donde ha conseguido superar la cifra de 365 MARATONES seguidos, actual record Guiness en poder de un Belga. Hoy ha sido su MARATÓN número 366 y la cosa no para ahí, tiene en mente llegar hasta los 500 y a buen seguro que lo conseguirá. Hasta ahora ha tenido días duros y otros muy duros, pero ha logrado reponerse a ellos. Lo que me hace sentir mas admiración por la dureza de la gesta que está llevando a cabo es que no se dedica única y exclusivamente a ello, como ha sucedido en otros casos, sino que compagina su vida laboral (trabajando a turnos de mañana, tarde y noche en una fábrica)con su vida familiar (padre de una niña pequeña), lo que hace que este reto tenga todavía mas valor.
Hasta el momento todavía no ha tenido la repercusión que se merece tanto esfuerzo, sacrificio y dedicación, pero a buen seguro que poco a poco los medios de comunicación se harán eco de este record y tarde o temprano recibirá el reconocimiento que se merece.

Yo he tenido la ocasión de tratarle ya dos veces en personas y es una persona de las que merece la pena conocer, si quieres saber mas sobre él visita su blog, te sorprenderás de las muchas gestas que lleva ya superadas www.ricardoabad.com

En resumen, ha sido una mañana fantástica en el Retiro rodeado de buena gente y atletas estupendos, no todos los días tiene uno la ocasión de participar en un Record Guiness en directo. Por allí se han dejado caer también gente del foro de carreras populares que visito esporádicamente (www.carreraspopulares.com) como Lazarillo y Miobrigas a los que me ha hecho mucha ilusión conocer en persona.

RECORD DEL MUNDO DE MARATONES CONSECUTIVAS CONSEGUIDO: 366 ( Y Riki no para ahí... va a por las 500 sin descanso).

Salud para todos/as.
PIRAÑA

martes, 16 de agosto de 2011

LUZAGA, POPULAR DE VERDAD.




Hacía bastante tiempo que no escribía en el blog, para ser exactos desde el pasado Mapoma allá por el mes de abril. La razón ha sido porque desde esa prueba no había tomado parte en ninguna otra competición. Hasta ahora he seguido corriendo y entrenando a ritmos suaves con el firme propósito de no competir en todo el periodo estival para darle al cuerpo un merecido descanso y recuperar de cara a la temporada siguiente.

Pero este firme propósito de no-competición se ha visto roto por una de las carreras del calendario merecedora de ese indulto. Fieles a su cita veraniega los amigos de Luzaga han organizado un año mas su entrañable carrera popular en la que una vez mas se pone de manifiesto el esfuerzo que realizan y la ilusión con la que se vuelcan en ella.

Este año, a parte de asistir con mi cuñado quien suele también ser fiel a esta cita, nos acompañaban también con ánimo de correr dos familiares mas, a los que les picó el gusanillo de participar en la carrera. Así pues poco antes de las seis de la tarde ya estábamos por este bonito pueblo de Luzaga un nutrido grupo familiar compuesto por mi mujer, mis dos hijos, mi hermana, mi cuñado, mis dos sobrinos (el mayor de ellos participaría también en la carrera absoluta ), cuatro primos, mi madre y una tía, en resumen, catorce personas entre corredores y animadores.

Hicimos las inscripciones en un periquete y antes de la salida tuvimos tiempo de reposar un rato a la sombra en la conocida como fuente del “jacuzzi”, donde los niños disfrutaron como lo que son en un parque infantil anexo a la misma.

Ya calentando durante los minutos previos a la competición nos dimos cuenta del tremendo calor que nos iba a acompañar durante diez kilómetros, un temido compañero de viaje en pleno mes de Agosto. Después de la celebración de la prueba femenina, donde muchas valientes completaron los seis mil metros del recorrido, nos situamos en la linea de salida donde podemos comprobar que hay un puñado de muy buenos corredores, y al son del cohete que marca el inicio de la prueba comenzamos a dar las primeras zancadas por sus calles, calles llenas de historia y en otra época pertenecientes al Ducado de Medinaceli.

Ya desde los primeros metros se forma un grupito de unos diez corredores que se destaca del resto y del que nos va separando una evidente brecha. Por mi parte tomo el inicio con mucha cautela y noto la falta de competición ya que me cuesta bastante entrar en carrera. Así antes de abandonar el pueblo pasamos de nuevo por su plaza donde recibimos los ánimos de familia y público que son tan de agradecer.
Salimos del pueblo por un camino en ligera subida para poco después girar a la derecha y tomar un camino de altas hierbas que discurre por el valle que separa Luzaga de un pequeño pueblo denominado La Hortezuela de Océn. Poco a poco voy incrementando el ritmo y acoplándome algo mejor al ritmo de carrera y esto hace que pueda llegar hasta alguno de los corredores que me preceden e incluso rebasarlos, como así sucede con un amigo que veranea en Esplegares, un pueblo a escasos seis kilómetros de Sacecorbo que es en el que yo disfruto de parte de mis vacaciones.

Al paso por el tercer kilómetro y después de una excursión por su campiña cercana, nos acercamos nuevamente a las calles de Luzaga donde una vez mas recibimos otra dosis de aplausos y ánimos, y donde además la organización ha dispuesto un puesto de avituallamiento con agua. Aprovecho para recoger la energía que con sus aplausos me envían mis hijos y mi mujer, y recojo al vuelo una botellita de agua , que tras un breve sorbo utilizo para empaparme por completo cabeza, cuello y espalda, ya que voy sudando a chorros.

Ahora ya salimos del pueblo por la carretera en dirección a Cortes de Tajuña. Los espacios se abren y puedo ver con nitidez como discurre la carrera por delante. Hay un corredor que va muy destacado del resto abriendo la prueba, es uno de los gemelos Lozano, por detrás de él va su hermano junto con otros dos corredores mas, a éstos les sigue un cuarteto a poca distancia y detrás de ellos a una decena de metros me encuentro yo. Me impongo un ritmo constante de carrera, lo suficientemente exigente para poder llegar hasta el cuarteto que me precede, pero a la vez adecuadamente adaptado a forma física actual para no verme extenuado en pocos kilómetros ya que todavía queda mucho por delante.

Los kilómetros pasan lentamente y poco a poco voy recortando distancia con los corredores que llevo por delante. Compruebo que el cuarteto que me precede se ha roto por completo y ahora es una fila india a modo de trenecito de la que yo soy el último vagón. Al paso por el sexto kilómetro ya he conseguido dar alcance a un corredor del Club Maratón Guadalajara y en una decena de metros le voy dejando atrás, mi intención es aproximarme aún mas a los que tengo por delante pero una cosa es la intención y otra bien distinta es la realidad.

Abandonamos la carretera por su margen izquierdo para tomar un camino que discurre junto al río Tajuña, estamos rodeados de vegetación por todos lados y es una gozada correr en pleno contacto con la naturaleza. En cuanto a lo deportivo voy comprobando como poco a poco voy recortando algún metro con el corredor que llevo delante, aunque para ser sincero creo que mas bien vamos haciendo la goma, ya que al salir de nuevo a la carretera para volver sobre nuestros pasos la distancia vuelve a aumentar.

La vuelta hacia Luzaga, al realizarse en esta ocasión por el mismo trazado, nos permite cruzarnos con el resto de corredores e ir animándonos unos a otros. Me cruzo con mi sobrino que lleva muy buena cara a pesar de no contar casi con experiencia en pruebas de este tipo y distancia, también poco después me cruzo igualmente con mi cuñao Alejandro quien después de algún tiempo sin correr no ha querido tampoco perderse esta encantadora prueba y se lo está tomando en plan festivo como así demuestra su sonrisa cuando nos saludamos.

Ahora restan ya apenas dos kilómetros y soy consciente de que me va a ser muy difícil el poder adelantar a mas corredores, aún así hago un esfuerzo extra e incremento un poco el ritmo, pero el corredor que me precede va mirando de vez en cuando hacia atrás y al darse cuenta de ello acelera igualmente. Nos cruzamos con el corredor que cierra la prueba y al que sigue de cerca un pintoresca ambulancia con unos no menos vistosos enfermeros, lo cierto es que incluso en momentos de esfuerzo y sufrimiento en esta prueba tienen la gracia de arrancarnos una sonrisa.

Ahora ya la carrera está finalizando, nos adentramos de nuevo en las calles Luzagueñas y terminamos el esfuerzo bajo una pancarta de meta flanqueada por unos magníficos voluntarios que nos reciben con aplausos y nos hacen entrega de una bolsa con regalos y una buena camiseta técnica.

Micrófono en mano está el bueno de Adolfo ejerciendo las labores de “speaker” y animando aún mas si cabe la carrera.

Recojo la bolsa, una botellita de agua y me voy al encuentro de mi familia quienes me comentan que he llegado en octava posición, luego me enteraría que también en el puesto segundo de la clasificación de veteranos. Una vez con ellos compruebo que mis dos primos no han podido completar los diez mil metros y debido al calor han tenido que abandonar la carrera antes de tiempo. Aún así, me comentan que al año que viene repetirán y su intención será terminarla ya que se lo han pasado genial, uno de ellos incluso fue recogido por la “ambulancia” que cerraba la carrera y rehidratado a base de cervezas.

Esperamos la llegada de mi sobrino y mi cuñado tomando unas sangrías que nos ofrecen una y otra vez la juventud del pueblo y escuchando el ritmo pegadizo que marca una batukada esperamos la llegada del último corredor.

Luego llegaría la entrega de trofeos y tras recoger el obtenido como segundo veterano en la clasificación nos despedimos de Luzaga con un muy buen sabor de boca como siempre y con la intención de volver al año que viene.

Solo queda agradecer de corazón el esfuerzo de todos los organizadores y patrocinadores de la prueba que han hecho que un año mas nos hallamos sentido como en casa.

Salud para tod@s