miércoles 13 de enero de 2010

SAN SILVESTRE VICALVAREÑA 2009


Un año mas, y ya van unos cuantos, he despedido el año corriendo, y así espero que suceda durante muchos años mas. Lo cierto es que cada vez tengo mas dudas de que esto pueda ser así, incluso no tenía pensado participar en esta edición, pero al final llevado mas que nada por la inercia de muchos años compitiendo le dije a uno de mis cuñados, que vive precisamente en Vicálvaro, que me hiciese la inscripción.

Así el día 31 de diciembre de 2009 a eso de las nueve y media de la mañana junto con mi cuñado Alejandro y un compañero del trabajo de éste, nos dirigimos hacia esta localidad madrileña donde ya nos estaba esperando mi otro cuñado Pablo. Ha debido estar toda la noche lloviendo según nos muestran los innumerables charcos que salpican la calzada, por lo que me recuerda, y mucho, a la edición del pasado año 2008 donde las condiciones climatológicas eran prácticamente idénticas. Por fortuna en este momento no llueve y así esperamos todos que continúe la mañana.

Una vez recogidos los dorsales, que son de éstos tipos que llevan el chip incorporado y se colocan encima del pecho, muy molestos para mi gusto, nos dirigimos a la casa de una familiar nuestra que dista apenas unos cientos de metros de la salida de la prueba. Allí abandonamos nuestros chandals y prendas de abrigo para dirigirnos nuevamente hacia el Polideportivo a la espera de que llegue la hora de la competición. Se trata de un recorrido de unos ocho mil cuatrocientos metros, el cual consta de dos vueltas a un mismo circuito y con la única dificultad de una cuesta de unas pocas decenas de metros por la que como es evidente tendremos que subir dos veces.

Mientras esperamos al abrigo del Polideportivo, saludamos a algunos conocidos a los que personalmente llevo bastante tiempo sin ver, no obstante ya no frecuento con tanta asiduidad estas competiciones. Unos minutos antes de comenzar la prueba, calentamos un poco las articulaciones trotando suavemente y sin mas tomamos posiciones. Bajo el arco de la salida puedo reconocer a algunos corredores de prestigio como Vicente Capitán, Aurora Pérez, etc... y otros que sin tanto renombre también forman parte de este mundillo y son asiduos de muchas competiciones. Así recibo el saludo de un amigo del corredor del Henares conocido en los ambientes foreros como “Landes”, veo de lejos a “Dragón”, a quien me hubiese gustado saludar personalmente pero no quedaba tiempo ya que en ese mismo momento se dió comienzo a la carrera.

El comienzo de la prueba lo hago muy, muy tranquilo, vengo simplemente a rodar y a seguir intentando volver a tener sensaciones de “corredor” ya que hasta la fecha brillan por su ausencia. La verdad es que no puedo decir los tiempos de paso por kilómetro porque no miro el crono, pero cubro el primero con la sensación que voy muy despacio. Llevo muchísima gente delante y me recreo observando a la multitud de corredores, así animo a Elsa, una gran corredora veterana del Club Edwards, me río un rato con el disfraz de esqueleto que porta “Duquito” y cruzo algunas palabras de ánimo con “Landes”.

Al no ir forzado estoy disfrutando de la carrera, tengo mucho tiempo para anticiparme a los innumerables charcos, y mis piernas sorprendentemente me piden mas ritmo. Soy muy consciente de donde están mis limitaciones así que progresivamente voy avanzando entre los corredores con mucha cautela, sin forzar, y esperando bajar el ritmo a la mas mínima señal de dolor, como así será en cuanto comienza el primer paso por la única cuesta del circuito. En ella se hace necesario incrementar un poco el esfuerzo de los músculos de las piernas y es ahí donde mi cuerpo no está para bromas, por ello bajo el ritmo y dejo de progresar para mantenerme mas bien trotón.

Así completamos el giro de la primera vuelta y comenzamos a atacar el paso por la segunda, donde remiten en parte las molestias de la pierna y empiezo a tirar de un pequeño grupo de unos cinco o seis corredores. Poquito a poquito incremento una vez mas el ritmo y durante ésta segunda vuelta no dejo la cabeza del grupo en ningún momento, sino muy al contrario, de vez en cuando voy dando caza a algunos corredores que nos preceden y quienes se integran al grupo pasando éste a ser cada vez mas numeroso.

En la bajada previa al comienzo del paso por segunda vez de la cuesta, vuelven de nuevo las molestias, pero mi orgullo y mi tozudez no permiten que, a estas alturas de estar prácticamente terminando la prueba, afloje el ritmo. Me mantengo en la cabeza del grupo, incluso consigo descolgar a varios de los corredores al término de la subida de la cuesta. Ahora solo queda una gran recta y llegar al Polideportivo.

Durante la larga recta, me quedo únicamente acompañado por otro corredor que procura no descolgarse, y juntos damos alcance a otros dos mas a los que llevamos viendo bastante rato y a los que poco a poco nos hemos ido acercando. Antes de entrar en las pistas de atletismo del Polideportivo, un corredor del “Ñ-Ultrafondo” al que acabábamos de alcanzar cambia el ritmo e intento seguirle, únicamente lo consigo durante pocos metros y luego me deja clavado. Aun así, los que vienen detrás no conseguirán ya alcanzarme, por lo que entro sólo en meta sin necesidad de tener que esprintar, menos mal.

Como me temía, de nada vale convencerme de que puedo ir a las carreras únicamente con el ánimo de participar y tomarlas como entrenamientos, porque al final siempre me pasa igual, que los primeros kilómetros lo cumplo, pero luego siempre tropiezo en la misma piedra y me vuelve el gen competitivo y me esfuerzo mas de lo que debiera agravando así mis lesiones. Creo que es preferible evitar en la medida de lo posible las competiciones, aunque es tan dificil......

Sea como fuere al final conseguí terminar bastante entero, así que la carrera me dejó buen sabor de boca. Sin apretar conseguí quedar entre los veinte primeros y el sexto de mi categoría lo que me anima a seguir entrenando, aunque sea muy suavecito como últimamente lo estoy haciendo.

Una vez todos juntos nos fuimos nuevamente a la casa de nuestra familiar donde nos vestimos de “personas” y donde pudimos degustar unas cuantas cervezas, vinos y turrones.

La organización, para mí, estuvo bastante correcta, con inscripción de cinco euros y camiseta técnica, mochila y un sorteo, al que no me quedé, de un montón de productos de chorizos, salchichones, etc...

Salud para todos/as.

lunes 14 de diciembre de 2009

FELICES FIESTAS



Se acerca el final de este año 2009, que en lo deportivamente hablando ha sido para mí un “Annus Horribilis” (como diría la Reina Elízabeth.II), y es tiempo de hacer balance de lo acontecido durante el transcurso de estos 365 días.

El año deportivo comenzó con mi participación en los 15 km. de Tres Cantos, la que a la postre sería la carrera que marcaría el inicio de toda una temporada plagada de lesiones, no obstante ya al término de esa carrera comenzaron las molestias. A partir de ahí estuve desterrado de entrenamientos y competiciones durante todo el mes de febrero y gran parte del mes de marzo, donde al final del mismo, volví a reaparecer en la Media Maratón de Coslada. En esta media maratón no tenía la confianza de acabarla, aunque sorprendentemente conseguí cruzar la línea de meta. Eso me dio confianza para seguir entrenando y así llegué hasta la Media Maratón de Madrid a principios del mes de Abril, donde ya corrí con mas molestias en la pierna y donde realicé una competición bastante penosa.

Ese mismo mes de abril también participé en una carrera popular en la localidad madrileña de Mejorada del Campo, mas conocida como la carrera de primavera. Una carrera de diez kilómetros donde corrí con mas molestias en la pierna y con un inicio de resfriado, otra competición que no pasará a la historia como una de mis mejores carreras. De hecho este diez mil me dejó un regalito en forma de bronquitis.

A finales del mes de Abril me esperaba el MAPOMA, al que llegué muy tocado, ya que a escasos tres días de celebrarse el mismo todavía no me había recuperado de la bronquitis, mejor hubiera hecho quedándome en casita, ya que lo que me esperaba después del Maratón de Madrid iba a ser un principio de neumonía que me tuvo en cama una semana. Tras dejar atrás el principio de neumonía me pasé todo el mes de Mayo sin fuerzas, no podía apenas con los pantalones por lo que como es lógico no participé en ninguna competición. El mes de Junio no iba a ser mejor, en él empezaron a llegar los resultados de las infinitas pruebas médicas que me iban realizando, donde se puso al descubierto una especie de deformidad ósea que ocasionalmente me pinza uno de los nervios de la pierna, tampoco competiría en ninguna prueba durante ese mes, es mas, durante ese tiempo estaba desmotivado y también dejé de entrenar.

El mes de Julio pasó en blanco, sin correr, sin entrenar, sin nada de nada esperando que el reposo mitigase las lesiones. No sería hasta mediados del mes de Agosto cuando empezase de nuevo a calzarme unas zapatillas de correr, para a finales de Agosto tomar parte en una de las carreras que mas enamorado me tienen, un diez mil organizado con mucho cariño en la localidad de Luzaga, en la provincia de Guadalajara. De ahí pasamos a Septiembre donde únicamente participé en la carrera organizada por el Club Edwards en el parque paraíso de Madrid. Fue una carrera donde parecía que la pierna iba mejorando, aunque luego resultase tan solo un espejismo.

El mes de Octubre volví nuevamente a estar en el dique seco, ya que la lesión volvió a recrudecerse y reapareció con fuerza, así que esto me hizo el plantearme seriamente el dejar de competir, pero gracias al apoyo de muchos de vosotros/as seguí entrenando, aunque con muy poca intensidad, para llegar a participar en el Cross de La Elipa, una carrera corta de apenas siete kilómetros y donde corrí por última vez el pasado mes de noviembre. Desde entonces hasta ahora no he vuelto a competir, mirando de reojo a muchas de las carreras en las que antes tomaba parte, como por ejemplo CSIC; Canillejas, Akiles, y en las que este año no he podido acudir.

En este mes de Diciembre, si las lesiones lo permiten, tengo pensado hacer una única carrera donde ya estoy inscrito que será la San Silvestre Vicalvareña. Una carrera popular también de poco kilometraje, y es que mis piernas en este momento no son capaces de afrontar distancias muy superiores. Ésto para una persona como yo acostumbrada a preparar y correr maratones realmente se hace duro, por lo que espero pacientemente que pase este año 2009 y afrontar con esperanza el próximo 2010, a ver si mi suerte cambia y puedo volver a correr con mas normalidad.

Esto ha sido el balance en cuanto a lo deportivo se refiere, en lo referente al resto, ha sido un año magnífico, mi mujer y mis hijos han gozado de una salud extraordinaria (y la salud del resto de mi familia únicamente se vio turbada por un susto que nos dió mi sobrino el mayor pero del que afortunadamente ya se encuentra totalmente repuesto). Tuvimos un cambio de domicilio al que ya nos hemos ido adaptando y conservamos nuestros trabajos, que en los tiempos que corren es todo un logro.

Ahora toca disfrutar de estas Navidades y pedirle a los Reyes Magos un poco mas de suerte “deportiva” para el año que ya nos está tocando a la puerta.

Os deseo a todos los que de una manera u otra hacéis aparición por este blog (Landes, Torcas, Pepemillas, IrishdeCai, Maratonman, Lourditas, Javi Sanz, Dragón, Juanjo, Truhán, Angelín, Manuel Binoy, Miguel-Estroncio, Rober Moratilla, Trapatoles, Amigos de Luzaga, Ricardo, Monja, y todos los que a buen seguro me dejo en el tintero ...)que paséis unas Felices Fiestas en compañía de vuestros seres queridos, así que solamente me resta deciros de corazón que FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO 2010


Mucha salud para todos.

lunes 23 de noviembre de 2009

ALGO ES ALGO....







Bueno, bueno, pues haciendo gala de la cabezonería que nos persigue a todos los que nos dedicamos de una u otra forma a esto del atletismo y sumando las fuerzas reunidas con todos vuestros mensajes de apoyo al final ayer conseguí, después de bastante tiempo, completar de nuevo una carrera. Bien es cierto que fueron apenas seis kilómetros, pero a mí me supieron a gloria.

El día amaneció perfecto sobre Madrid, soleado, sin aire y un poco fresquito a primera hora de la mañana. En casa no hizo falta despertar a los mas pequeños, mas bien fueron ellos los que nos pusieron en marcha a los mayores, y es que cuando hay niños pequeños en casa uno se tiene que acostumbrar a dormir mas bien.....poco.

Tanto mi hijo como mi hija ya saben que les he apuntado a una carrera y me bombardean a preguntas respecto a la misma... Papá ¿donde es la carrera??... Papá ¿Vienen los primos??,.... Papá ¿Puedo ponerme el traje del Atleti??.....Papá ¿Cuantos kilómetros tengo que correr??... Papá... Papá.....y así hasta la hora de marcharnos.

En cuanto a mí no me he levantado con buen cuerpo, algo me debió sentar mal ayer en la merienda-cena porque tengo bastantes retortijones en el estómago, así que desayuno únicamente una manzanilla con un par de galletas, que parecen sentarme bien. Cuando ya estamos todos listos, a eso de las nueve y media de la mañana nos vamos hacia el Pinar de la Elipa, lugar donde se va a celebrar la competición organizada por la “Asociación de Vecinos La Nueva Elipa”. En unos diez minutos ya hemos llegado y aparcado, da gusto circular por Madrid sin tráfico de coches, ojalá y fuese así siempre.

La carrera de los pre-benjamines (categoría en la que participarán mis dos hijos) está prevista para las diez de la mañana, así que retiramos los dorsales y mientras esperamos la llegada de la hora prevista, les entretenemos un rato en un parque infantil que se haya a escasos metros de la salida, a parte de jugar en los columpios les sirve a modo de calentamiento previo a su carrera. El recorrido que les tienen reservado son dos vueltas a una explanada flanqueada por pinos centenarios y desde la que se divisa al fondo parte de la M-30, así como “El Pirulí”, en total tendrán que cubrir una distancia de unos 400 metros, por lo que tanto mi mujer como yo no estamos muy seguros de que la mas pequeña los pueda completar.

Un poco después de las diez de la mañana, la organización da inicio a las pruebas de pre-benjamines y benjamines, en una salida conjunta para las dos categorías. Da gusto ver las caras de ilusión de niños y niñas tan pequeños, con sus dorsales prendidos al pecho y sus ojitos mirando atentos al organizador que, pistola en mano, efectúa la detonación que indica el comienzo de la carrera.

Durante algunos metros acompaño a cada uno de mis hijos, por momentos al mayor y en mayor medida a la pequeña, les digo que tranquilos, que son dos vueltas y que guarden fuerzas para la segunda, y así lo intentan hacer como buenamente pueden. Al final llegan casi a la vez a la meta, y sorprendentemente la mas pequeña no se ha parado ni un solo metro, completando todo el recorrido corriendo. En meta, después de guardar la fila correspondiente, les espera una bolsa con caramelos, chucherías, frutos secos, una riñonera infantil, etc... además de una bonita planta que les regala a cada uno de los niños la organización. Están mas contentos que unas pascuas.

Poco antes de las once de la mañana, que es la hora prevista para el cross de las categorías Seniors y Veteranos, me quito el chándal e intento calentar un poco, no mucho la verdad, porque todos los kilómetros que haga ahora de más, probablemente no pueda completarlos luego. Así que muy suavecito voy entrando en calor hasta justo el momento del comienzo de la prueba. Por allí se pueden ver a varios de los buenos corredores que abundan por la Comunidad de Madrid, y a un buen nutrido grupo de atletas de todas las edades. Solo he participado una vez anteriormente en este cross, pero a buen seguro que en el día de hoy debemos ser casi el doble de las personas que recordaba tomaron parte en la otra edición.

Acompaño a mi mujer y mis hijos a un banco situado cerca de la línea de salida y me desean mucha suerte, mi mujer me comenta que no haga el burro y que si me duele la pierna no la fuerce y si es necesario que me pare, y así tengo pensado hacerlo.

Pasados escasos minutos de las once de la mañana empieza la carrera, se trata de dar tres vueltas a un exigente circuito de dos kilómetros donde no hay cien metros llanos, son todo subidas o bajadas, y se comparte tierra con tramos de un carril bici. Enseguida se forma un grupo cabecero que tarda poco mas de dos curvas en separarse del resto, yo por mi parte intento mirar donde pongo los pies porque solo me faltaba pisar mal y tener algún esguince. Al paso por el primer kilómetro me encuentro bien de pulmones pero muy, muy atento a mi pierna izquierda, que de momento no se queja. El circuito es un continuo tobogán donde hay gente que gana puestos subiendo y otros que lo hacen en las bajadas, hay lugares donde se hace necesario extremar las precauciones ya que algunos giros en pronunciadas bajadas son peligrosos por la proximidad de los troncos de los pinos.

Completamos los dos kilómetros de la primera vuelta y recibo los ánimos y alguna fotografía por parte de mi familia, la verdad es que no voy tan mal como había previsto y la pierna de momento se está portando bien, así puedo mantenerme en carrera, si todo sigue así tengo esperanzas de poder terminar el cross. En la segunda vuelta ya el grupo va mas estirado y se puede correr mas cómodo, dentro de la comodidad que permiten las continuas subidas y bajadas. Sigo bien de respiración, aunque acuso mucho la falta de competiciones, llevo un ritmo cansino y en las cuestas arriba me hundo bastante, aún así estoy muy contento porque la pierna sigue sin darme la lata.

Así comienzo la tercera y definitiva vuelta al circuito animado por los aplausos de Lourdes y los niños, ahora estoy convencido de poder terminar los seis kilómetros así que intento probarme un poquito a ver que pasa si intento ir mas rápido. Enseguida me doy cuenta de que es mejor ni planteármelo porque en cuanto intento incrementar el ritmo empieza el primer latigazo en la pierna, mejor estarme tranquilito y no despertar al monstruo...... Simplemente me dejo llevar hasta la meta, a la que llego muchísimo mejor de lo que yo esperaba. Allí me espera la organización con una bonita planta y una bolsa con frutos secos, camiseta y refrescos.

Me reúno con mi familia y con la agradable sensación que dejan las endorfinas liberadas después del esfuerzo nos marchamos para casa. Me gustaría especialmente agradecer a la Organización de este Cross su labor desinteresada para poderlo llevar a cabo un año tras otro y sin recibir nada a cambio, es una prueba totalmente gratuita, nacida para defender un bonito pinar situado en pleno corazón de Madrid y en donde hemos podido pasar una magnífica mañana de domingo.

Hoy me duele bastante la pierna, pero no mas que otros días, así que mientras pueda seguiré corriendo, por el momento todavía no tiro la toalla.

Salud.
PIRAÑA.

lunes 16 de noviembre de 2009

HASTA AQUÍ HE LLEGADO.


Pues sí, desgraciadamente y lamentándolo mucho, lo que no puede ser, no puede ser, y como dijo aquél además es imposible.

Lo cierto es que tenía la esperanza de ir recuperándome poco a poco, pero para ser realista la verdad es que no he mejorado nada en absoluto, la puñetera pierna izquierda no me deja vivir en paz y cada vez que intento correr veo las estrellas, así que lo único que puedo hacer es trotar muy suavecito y durante pocos minutos durante días alternos. Visto lo cual la decisión está tomada y es que no volveré a competir. Se acabaron las carreras rápidas, los medios maratones y los maratones, éstos últimos son los que mas coraje me dará el no poder participar en ellos, pero el destino ha querido que a mis 40 años tenga que plantearme el deporte de una manera totalmente distinta. En todo caso, si la pierna me lo permite, participaré esporádicamente en alguna carrerilla de diez kilómetros acompañando a algún amigo, y poca cosa más.

En fin, que esto es lo que hay por el momento, y no voy a darle mas vueltas. Me ha llegado el momento de disfrutar del deporte de una manera absolutamente distinta.


Un saludo.
PIRAÑA.

lunes 21 de septiembre de 2009

DE POPULAR EN POPULAR (EDWARDS 2009)



Otra de las carreras que son organizadas con mucho mimo y mucho cariño, ésta por parte del Club Edwards. La organización tiene establecido, creo que con muy buen criterio, un límite de 1.000 corredores para no verse desbordados a nivel organizativo.

Creo que no me equivoco si considero que ésta es otra de esas carreras que todavía conservan el significado de la palabra popular, tanto en las cuotas de inscripción como en el espíritu que rodea la prueba, este año adornada con la presencia del gran Fabian Roncero, quien por otro lado, bien es cierto, que en ningún momento hizo amago de disputar la misma ya que toda la carrera se le vió muy relajado, corriendo en mitad del pelotón y con una prenda deportiva atada a la cintura.


Bueno, el caso es que durante la semana me envió un e-mail mi amiguete Javier, quien es socio de este magnífico Club Edwards, para decirme que si tenía intención de apuntarme a éste diezmil se lo hiciese saber, ya que podía hacer él las inscripciones. He de reconocer que por un instante pensé en contestarle que no, pero después de parar a pensarlo un minuto me acordé que mi cuñado si que me había comentado que quería correrla, así que tras un telefonazo a éste para que me confirmase que seguía interesado en participar y me convenciese para que yo también me apuntase, rápidamente contesté al e-mail de Javi indicándole que nos inscribiese a ambos.

El domingo nos presentamos en las inmediaciones del auditorio del Parque Paraíso de Madrid donde podemos observar una larga cola de personas esperando para recoger los chips. El caso es que nada mas llegar podemos ver a Javi en la zona delantera de la fila y en pocos minutos ya ha recogido y nos ha entregado nuestros chips. Nos reunimos los siete amiguetes que participaremos hoy en la carrera, que no somos otros que mi cuñado Alejandro, el mencionado Javi, Enrique (un incombustible veterano que mejora con el paso de los años), Antonio (otro veterano y últimamente reconvertido en ultra-fondista), Bienvenido (Bienve para los amigos, natural de Cádiz y Velillense de adopción, compañero en los entrenamientos de los sábados por Velilla de San Antonio) y yo mismo.

Así, poco después de despojarnos de las prendas de abrigo y habernos colocado los dorsales y chips, empezamos a calentar suavemente por la recta de la contra-meta, acompañados ya de bastantes corredores. La mañana, respecto a su climatología, resulta perfecta para correr, un poquito de fresco y ni pizca de aire. Ya casi tenía olvidadas las sensaciones pre-competición, ya que a excepción de la carrera en Luzaga a mitad del pasado mes de agosto, llevaba prácticamente cinco meses sin colocarme un dorsal. Mientras calentamos puedo ver a algunas caras conocidas y puedo saludar a algunos amigos y conocidos, como por ejemplo a Carlos (conocido en algunos foros de internet como Runcar71), Jesusín, Manolo Capitán, y algunos mas.

Las carreras infantiles están tocando a su fin por lo que llega el momento, tras las obligadas meaditas de última hora, de tomar posiciones debajo del arco de salida. Lo cierto es que no hay mucha aglomeración, lo que nos permite situarnos prácticamente detrás de la primera línea de corredores por donde podemos ver a los hermanos Capitán, así como también al incombustible Sergio Fernández, reciente campeón mundial de las distancias de cinco mil y diez mil metros en los campeonatos para veteranos celebrados en Finlandia, en la categoría de veteranos mayores de 50 años, admirable.

A eso de las diez y treinta y tres minutos comienza la competición, como siempre salida frenética y nerviosa donde lo que mas conviene es el mirar donde se ponen los pies para evitar caídas, aun así es inevitable sufrir algún codazo o algún empujón. Al final de la recta de salida y, tras bordear la primera glorieta, comienza la primera rampa donde puedo saludar a otro amigo del club Edwards al que todos conocemos como “Jesusín”, quien en esta ocasión va acompañando y haciendo de guía a Julito, otro miembro del club que tiene problemas de visión. Les grito unas palabras de ánimo y continúo hacia adelante.

No miro el crono hasta pasado el kilómetro dos, donde el reloj me devuelve un tiempo de siete minutos y cinco segundos, o lo que es lo mismo, que voy a ritmo de tres treinta el kilómetro mas o menos, para mi sorpresa no voy demasiado asfixiado lo que me da moral para continuar con el ritmo del trío que formamos un corredor del Clínicas Menorca, otro chaval y yo, el compás lo marca el del Menorca. Delante de nosotros nos abren camino un par de grupos compuestos cada uno por unos ocho o diez corredores mas o menos. El primero de ellos es el grupo de cabeza donde puedo reconocer a Jose Luis y Vicente Capitán, a Jose Félix (Conocido como El Somalí), también a Sergio Fernández y a unos cuantos más. Detrás de este grupo, y ya un poco mas rezagados va otro conjunto de corredores de los que sus caras me son conocidas, no en vano he corrido a su lado en algunas otras competiciones, nos separan de ellos una decena de insalvables metros.

La competición está pensada a tres vueltas sobre un circuito repleto de toboganes, por lo que se hace difícil mantener un ritmo homogéneo, los kilómetros están perfectamente medidos, el asfalto es bueno, salvo algún pequeño bache, y la animación del público se hace especialmente sonora en las rectas de meta y contrameta. Al completar la primera vuelta sigo a la estela del “Clínicas Menorca” y continúo sorprendido porque no he notado ningún bajón en mi rendimiento y la pierna izquierda me permite correr mas o menos a ritmo. Adelantamos a un par de corredores que se quedan descolgados del grupo que nos precede y recibimos los ánimos del histórico Ramiro Matamoros, ganador en alguna ocasión del Maratón de Madrid, y quien apostado en uno de los márgenes de la carrera apoya a todos los corredores de su club y a los que les acompañamos. Completamos el giro de la segunda vuelta y me extraña que a estas alturas de competición no se nos halla ofrecido ningún tipo de avituallamiento líquido, la verdad es que el día de hoy no es para nada caluroso, además de que personalmente, en carreras de corta y media distancia, no suelo hacer uso de ellos, pero no deja de resultarme raro el no ver ningún puesto de avituallamiento, ya que creo que es muy posible que exista gente que pueda necesitar un trago, al menos, de agua.

La segunda vuelta la finalizamos sin que se produzcan variaciones notables en nuestras posiciones de carrera y así comenzamos el que será el tercer y último giro al circuito. En cada uno de los giros puedo observar como detrás de mi y a poca distancia me sigue Fabián Roncero, está claro que hoy a venido simplemente a acompañar y a pasar el rato pero no deja de ser chocante el correr por delante de él. Ahora si que empiezo a notar la falta de entrenamiento y el haber estado desconectado tanto tiempo de las competiciones y así, mas por demérito propio que por otra causa, me voy descolgando poco a poco de mi compañero de carrera, hasta el punto que me rebasa como una auténtica exhalación otro corredor del Club Edwards que va como una moto, no será el único en adelantarme, ya que poco después lo harán un par de corredores mas. Me he hundido totalmente en esta última vuelta y voy bastante atrancado, aunque estoy contento porque la pierna izquierda no es la culpable en esta ocasión del bajo rendimiento, ya que mas bien noto la falta de fuelle y de entrenamiento, y eso, al contrario que las lesiones crónicas, tiene solución.

En ésta última vuelta voy doblando a muchos corredores y corredoras que forman el vagón de cola de la carrera y que se toman ésta de una manera totalmente lúdico-festiva, algún día tengo que probar a realizar alguna carrera así, van hablando, riéndose y da la sensación que lo están disfrutando realmente.

Después del último giro de ciento ochenta grados en las cercanías de la gasolinera, encaramos la recta de llegada donde consigo recuperarme un poco y esprintar para parar el cronómetro de llegada en un tiempo de treinta y seis minutos y veinte segundos. Estoy contento porque, al menos, durante algunos kilómetros he conseguido mantener un ritmo aceptable, aunque posteriormente me halla hundido, y también estoy contento porque mi pierna izquierda no me ha dado mucho la lata. Me tomo una cerveza fresquita que con tan buen criterio nos ofrece la organización y espero la llegada de mi cuñado y amigos, de los que me despido después de una breve charla donde comentamos la carrera.

La organización ha sido bastante buena en líneas generales, aunque siempre hay algún aspecto que puede mejorarse para futuras ediciones, como por ejemplo la falta de avituallamiento en carrera (que no en meta) y las aglomeraciones en la llegada, en el resto de aspectos, inscripciones, organización técnica, bolsa del corredor, atenciones al corredor, creo que como siempre han estado bastante correctos, mi enhorabuena.

El resumen es que he tardado casi tres minutos mas que el año pasado en completar el mismo recorrido, pero igual de contento como en la pasada edición ya que ahora disfruto de este deporte de otra manera, espero que durante esta semana el esfuerzo no me pase factura. Lo mejor de todo sin duda fue la cervecita con los amigos después de pisar la línea de llegada.

Salud.

viernes 11 de septiembre de 2009

LUZAGA, VERDADERA POPULAR.











Después de un año plagado de lesiones y sin haber competido desde que crucé la línea de meta del pasado Maratón de Madrid, allá por el mes de abril, me había convencido a mí mismo para no volver a tomar parte en ninguna competición en una buena temporada, y sobre todo hasta no notarme totalmente recuperado de todas las dolencias púbicas e inguinales que parecen no querer abandonarme. Hasta el día veintidós de agosto así había sido, y estaba consiguiendo mantener en pie mi auto-promesa, pero los juramentos y promesas dejan de tener sentido cuando por medio se cruza la Carrera Popular de Luzaga, localidad antiguamente conocida como LuzBella.

Cuando se habla de Luzaga, algo se mueve dentro del baúl de los buenos recuerdos alojados en mi cabeza y empiezan a desfilar, como si de un gran ejército de salvación se tratase, escenas, sensaciones y pensamientos, por delante de la memoria. Así recuerdo que se trata de una buena carrera popular, gestionada por una buena organización, que discurre por plena naturaleza en los alrededores de un bonito pueblo, y claro, con esas premisas no podía hacer otra cosa que no hubiese sido romper mi pacto conmigo mismo y presentarme en la tarde del veintidós de agosto en la línea de salida de esta preciosa competición festivo-deportiva.

La expedición compuesta por mi mujer, hermana, cuñado, hijos, sobrinos, y yo mismo, aterriza en Luzaga con el tiempo justo para la recogida del dorsal y poco más. Así caliento con la compañía de mi cuñado durante unos pocos minutos, en los cuales empiezo a sudar por los cuatro costados, se nota que hace mucho que no corro porque habitualmente no soy de los que sudan con facilidad. Enseguida nos situamos bajo la línea de salida rodeados por cerca de un ciento de atletas que con caras de concentración nos disponemos a afrontar los diez mil metros que tenemos por delante. Ya casi tenía olvidadas las sensaciones de calzarme unas zapatillas y el ambiente pre-competición que se suele respirar en todas las carreras, vuelvo a notar ese cosquilleo en la boca del estómago y esos nervios que me empujan al deseo de que esto empiece cuanto antes. Cerca de mí puedo ver a Juan Cruz, el campeonísimo ganador de todas las ediciones en las que yo he participado, y quien a buen seguro será el primero en cruzar la línea de meta en el día de hoy.

A nuestra izquierda se encuentra un parque de juegos infantiles, desde donde toda nuestra familia nos hace llegar sus gestos de apoyo, así como también aprovechan para tomar alguna fotografía de la salida. Sin mas dilación se nos marca el inicio de la prueba y nos ponemos pies a la obra. Desde los primeros metros, y como era de prever, Juan Cruz toma las riendas de la prueba acompañado por otros dos corredores mas, yo personalmente y contra todo pronóstico, me sorprendo gratamente al comprobar que me mantengo, no sin esfuerzos, en el grupo perseguidor. Tras la vuelta de rigor por las empinadas calles del pueblo hacemos un primer paso por su plaza donde recibimos los ánimos del público y familiares, para seguidamente abandonar la localidad por la carretera que discurre por el margen del río Tajuña en dirección a la Harinera “La Prusiana”. Llevo la boca seca como nunca, es la primera vez que tengo esa sensación de sequedad en la garganta y no voy para nada cómodo, ya me había casi olvidado del sufrimiento que supone el correr a unos ritmos que no son los que se suelen llevar cuando uno simplemente disfruta de un entrenamiento sin preocuparse de nada mas.

He de confesar que en ningún momento me he tomado la molestia de interesarme por el recorrido de la prueba, bien pudiera ser porque realmente me da igual, en esta carrera vengo a disfrutar del ambiente y del deporte, no a competir, por lo que rápidamente me doy cuenta que por donde corremos nada tiene que ver con los caminos de pasadas carreras populares en Luzaga. Al principio no me hace mucha gracia ya que pienso que seguramente se perderá el encanto de otras ediciones, pero enseguida puedo comprobar que la organización nos está obsequiando con un recorrido mas bonito y natural, si cabe, que en años anteriores. Así pasamos bajo un antiguo puente de piedra en compañía del río Tajuña, para acceder a un precioso pinar, donde puedo observar como entre los troncos de los viejos árboles, se van desdibujando las siluetas de los tres corredores que me preceden, ya que llegados a este punto viajo en el cuarto puesto perseguido a apenas dos metros de distancia por otro corredor que me va resoplando en la oreja.

El pinar es únicamente superado en su belleza por la dureza de su eterna cuesta, por la que ascendemos corriendo flanqueados por pinos centenarios de los que percibimos sus olores a resina que inundan todo el paraje, y penetran hasta lo mas hondo de nuestros abiertos pulmones, hace casi hasta daño respirar tanta pureza. El terroso camino de ascenso está repleto de raíces e innumerables surcos, que en época de lluvias seguramente ha dejado el agua al bajar por la ladera, por lo que se hace totalmente imprescindible no apartar la vista del suelo para no sufrir una mala pisada.

La subida no nos permite ni un sólo respiro hasta llegado el kilómetro 2,600 donde pasamos junto a un Campamento de jóvenes, y lugar desde donde recibimos algunos ánimos de apoyo. Llegados a este punto he dejado atrás al corredor que me perseguía e inicio en solitario la larga bajada que nos conducirá nuevamente hasta los dominios de las casas de Luzaga. Durante la bajada me da alcance un corredor de la Agrupación Deportiva Marathon que marcha a muy buen ritmo y me rebasa con gran facilidad, a lo lejos sigo viendo a los tres de cabeza donde igualmente empiezan a poner tierra de por medio los unos con los otros, encabezando la marcha el que a la postre sería el ganador, Juan Cruz.

El camino de bajada poco a poco se va tornado llano, e igualmente poco a poco voy recortando distancia con el corredor de la A.D. Marathón que unos cientos de metros antes me acababa de rebasar. Al segundo paso por debajo del antiguo puente de piedra ya le he dado alcance y cuando buscamos el kilómetro cinco, entrando nuevamente en las calles de Luzaga, ya soy yo quien marca nuevamente el ritmo, que por cierto debe estar en torno a los tres minutos y cincuenta segundos, lejos, muy lejos de mis añejos ritmos de competición que rondaban los tres minutos veinte segundos en algunos casos, que tiempos aquellos....

Pasamos nuevamente por la plaza de Luzaga donde recibo los ánimos de mi familia y donde recojo una botella de agua. No hace excesivo calor, pero en contra de lo que es costumbre en mí, estoy sudando mucho, así que me vacío toda la botella por encima y sigo corriendo enfrentándome a los cinco kilómetros que me quedan todavía por delante.

Salimos del pueblo por uno de los caminos por el que en otras ocasiones suponía el kilómetro final, así que mas o menos me hago una idea de lo que me queda por delante. El camino combina tierra y hierbas, haciéndose mas notable la presencia de éstas últimas a medida que nos adentramos en él. Continúo a un ritmo lento pero constante, con la compañía del corredor de la A.D. Marathón, puedo observar como poco a poco le estamos recortando distancia al corredor que va clasificado en tercer lugar.

Antes de llegar a un pequeño puente por el que abandonaremos el camino que traemos, de hierbas cada vez mas altas, percibo que el corredor que me acompaña se está descolgando, ya que paulatinamente dejo de escuchar su respiración en mi espalda, no hace falta girarme para comprobar que se está quedando atrás ya que el sonido de sus pisadas sobre la hierba cada vez me llega mas apagado. Llego al cruce donde tras girar a la derecha, y pasar sobre un pequeño puentecito sobre el río Tajuña, embocamos un camino de tierra que nos conduce a la estrecha carretera que conecta Luzaga con Cortes de Tajuña. Al llegar a ella giramos a la derecha con dirección a Luzaga, y compruebo que cada vez estoy mas cerca del tercer clasificado y mas lejos del quinto. Mi ritmo no lo he incrementado en ningún momento, y la verdad es porque no puedo hacerlo, en otras carreras seguramente hubiese intentado el llegar hasta el tercer corredor, pero las molestias en pubis y pierna, que ya han echo su aparición en éste kilómetro ocho, no me permiten ni siquiera intentarlo.

A lo lejos puedo atisbar a los corredores que ocupan la primera y segunda plaza, las posiciones están claras y no van a verse modificadas hasta la llegada, en cuanto al tercer corredor cada vez estoy mas cerca de él, le he recortado mucha distancia en poco tiempo y cuanto mas cerca estamos de Luzaga mas cerca estoy de él. Cuando entramos en las calles del pueblo, donde recibimos todo el calor y el apoyo de los Luzagueños, así como de todos los que en este día se han desplazado hasta aquí, ya tengo claro que voy a quedar en cuarta posición y al llegar a la línea de meta ya me está esperando, cámara en mano, toda mi familia de la que una vez mas recibo todos sus ánimos y aplausos. Al final completo los diez mil metros en un tiempo de treinta y ocho minutos, dieciséis segundos, un tiempo a años luz de mis mejores marcas, pero he de asimilar que cada vez soy mas mayor y que las lesiones tampoco me están respetando, tengo que aprender a concienciarme de que ya no puedo correr como antes, y educarme en poder enfocar el deporte desde otra perspectiva que no sea los tiempos y el reloj. Noto que cuanto mas lejos estoy de mi mejores marcas mas disfruto de este bonito deporte, ya que corro sin ningún tipo de presión ni pretensión, solamente correr por correr.

Tras cruzar la línea de llegada, los atentos voluntarios me obsequian, como siempre, con alguna bebida fresquita así como con una bolsa en la que encuentro una camiseta técnica, alguna fruta, bebida, caramelos, algún bollo, etc... Bolsa que nos es obsequiada un año mas por la gran organización que, a mi juicio, con tanto acierto y cariño organiza esta prueba.

Me reúno con mi familia y todos juntos esperamos la llegada de mi cuñado Alejandro que no tardará mucho en hacer su aparición, le recibimos con un estallido de aplausos y ya todos juntos nos vamos al bar a tomarnos unas bien merecidas cervecitas fresquitas. Esperamos por poco tiempo a la entrega de trofeos donde recibo el que me acredita como segundo clasificado en la categoría de Veteranos, al ser mayor de cuarenta años. Subo al podio escoltado con mis dos hijos y allí recibo, a parte del aplauso del público, las felicitaciones de parte de los organizadores y colaboradores. Al mismo tiempo se me hace entrega también de un bonito recuerdo en forma de libro que recoge la historia de Luzaga y que me hace mucha ilusión el poder leerlo y entender un poco mas las raíces de este pueblo, como también un sobrecito con veinte euros que desaparecerán en la barra del bar aledaño con la misma velocidad con la que me han sido entregados.

Un año mas he tenido la gran suerte de poder disfrutar de esta carrera, de mi familia apoyándome y de todo el ambiente y paisajes que la rodean. Solo me queda dar las gracias al pueblo de Luzaga por su acogida, a los organizadores y patrocinadores por su estupenda labor y a todos los voluntarios y voluntarias que siempre con una sonrisa hacen que los foráneos nos sintamos como en casa. Enhorabuena Luzaga, un año más has conseguido consolidar los cimientos de una gran carrera popular.

Y todo esto................GRATUITO.

Salud.

ABIERTO DE NUEVO.


Tras unas merecidas y largas vacaciones y con bastante pereza, por cierto, para retomar el blog, vuelvo a conectar poco a poco de nuevo con la rutina y desempolvando el teclado vuelvo a aburriros con mis historias, mis carreras, mis lesiones, en fin, que levanto el cierre del blog y queda oficialmente abierto para esta nueva temporada, pasa y acomódate.


Salud.