martes, 11 de marzo de 2008

De cuando nos visita Doña Lesión.



El caso es que cuando no se tiene, uno prácticamente se cree invulnerable, invencible, inalcanzable, casi un Dios, pensamos que como ya hemos pasado por el dique seco en anteriores ocasiones ya hemos pagado nuestro peaje, y de aquí en adelante la mala fortuna, manifestada en forma de lesión, va a quedar reservada para otros. Pues no, lamentablemente nada mas lejos de la realidad, basta un esfuerzo que vaya mas allá de lo que estamos acostumbrados, una mala alimentación, un sobre-entrenamiento, unos malos descansos o cualquier otro factor, para que invitemos anónimamente a doña lesión a acompañarnos de nuevo y nos devuelva de un sonoro sopapo a la cruda realidad. En esta máquina compleja que es el cuerpo humano repleta de huesos, músculos y tendones, muchos de los cuales ni siquiera sabemos que tenemos a tenor de los extraños nombres con los que son descritos, resulta complicadísimo el encontrar un equilibrio entre todos ellos para que todo funcione de manera ordenada y con normalidad. Así basta tan solo que uno de ellos decida revelarse y ponerse en huelga, para que todo el puzzle músculo-óseo-tendinoso se venga abajo como si de un castillo de naipes se tratase.

En ésta ocasión cuando todos los indicios parecían apuntar a una temporada sin lesiones, han bastado cuarenta y dos kilómetros y ciento noventa y dos metros para que el cuádriceps de mi pierna izquierda haya decidido, unilateralmente, sin previa consulta y acompañado solidariamente por algún tendón vecino, rescindir el contrato que constaba pactado hasta final de temporada, por el que existía un compromiso de no visitar el pozo de las lesiones bajo ningún concepto. Por un lado la cabeza y el corazón no someterían a esfuerzos ímprobos e innecesarios a músculos y tendones, y por el otro, éstos últimos, bajo esa premisa, se comprometían a dar lo mejor de sí mismos en cada carrera y entrenamiento hasta el final de la campaña.

Ahora ambas partes se culpan la una a la otra y me toca a mí ser juez y parte en este conflicto, bien es verdad que de algún modo el grupo formado por cabeza y corazón solicitaron un pequeño esfuerzo extra a músculos y tendones para intentar conseguir mejor marca personal en el pasado maratón de Sevilla, pero no es menos cierto que éstos últimos contaban con las mejores armas para atacarlo ya que llevaban toda la preparación y planificación necesaria para conseguirlo. A lo mejor la cabeza, en las últimas semanas previas a la cita, se volvió un poco obsesiva con el objetivo a alcanzar, y de forma inconsciente sometió a músculos y tendones a mas tensiones de las necesarias, o a lo mejor fueron éstos quienes no supieron asimilar la carga de trabajo a la que se habían comprometido. Hasta que este tribunal analice minuciosamente los antecedentes que permitan emitir un fallo al respecto, lo único cierto es que está en el aire la cercana Media Maratón de Coslada del próximo 30 de marzo, no va a ser posible entrenar como se debiera la Media Maratón de Madrid del próximo 6 de abril y en caso de tomar parte en el MAPOMA, al que ya figuro inscrito, será únicamente con la pretensión de terminarlo, a no ser que en breve periodo de tiempo se llegue a una conciliación entre las partes que permita deportar a doña lesión.

Seguiremos informando....

Salud para todos y todas.

2 comentarios:

Antonio García dijo...

Querido amigo:
Aún cuando no tengamos el gusto de conocernos pero a sabiendas de que podemos tratarnos con el respeto y cariño que nos da el amor y los kilometros semanales que en esto hechamos a diarios, por mi parte te SENTENCIARÍA al horror de los atletas; descansar te guste o no te guste obligatoriamente el plazo de 1 mes y hacer el esfuerzo inhumano de recuperación de la lesión junto a fisio o médico deportivo. Por supuesto a olvidarte de competición alguna hasta llevar 1 mes entrenando sin molestia alguna.
Salud y que te recuperes pronto de la lesión.

Alex dijo...

Gracias Antonio, no me va a quedar mas remedio que hacer lo que dices, por mucho que me pese.

En fin, he perdido una batalla pero no la guerra.

Un abrazo.
Alex.