viernes, 11 de septiembre de 2009

LUZAGA, VERDADERA POPULAR.











Después de un año plagado de lesiones y sin haber competido desde que crucé la línea de meta del pasado Maratón de Madrid, allá por el mes de abril, me había convencido a mí mismo para no volver a tomar parte en ninguna competición en una buena temporada, y sobre todo hasta no notarme totalmente recuperado de todas las dolencias púbicas e inguinales que parecen no querer abandonarme. Hasta el día veintidós de agosto así había sido, y estaba consiguiendo mantener en pie mi auto-promesa, pero los juramentos y promesas dejan de tener sentido cuando por medio se cruza la Carrera Popular de Luzaga, localidad antiguamente conocida como LuzBella.

Cuando se habla de Luzaga, algo se mueve dentro del baúl de los buenos recuerdos alojados en mi cabeza y empiezan a desfilar, como si de un gran ejército de salvación se tratase, escenas, sensaciones y pensamientos, por delante de la memoria. Así recuerdo que se trata de una buena carrera popular, gestionada por una buena organización, que discurre por plena naturaleza en los alrededores de un bonito pueblo, y claro, con esas premisas no podía hacer otra cosa que no hubiese sido romper mi pacto conmigo mismo y presentarme en la tarde del veintidós de agosto en la línea de salida de esta preciosa competición festivo-deportiva.

La expedición compuesta por mi mujer, hermana, cuñado, hijos, sobrinos, y yo mismo, aterriza en Luzaga con el tiempo justo para la recogida del dorsal y poco más. Así caliento con la compañía de mi cuñado durante unos pocos minutos, en los cuales empiezo a sudar por los cuatro costados, se nota que hace mucho que no corro porque habitualmente no soy de los que sudan con facilidad. Enseguida nos situamos bajo la línea de salida rodeados por cerca de un ciento de atletas que con caras de concentración nos disponemos a afrontar los diez mil metros que tenemos por delante. Ya casi tenía olvidadas las sensaciones de calzarme unas zapatillas y el ambiente pre-competición que se suele respirar en todas las carreras, vuelvo a notar ese cosquilleo en la boca del estómago y esos nervios que me empujan al deseo de que esto empiece cuanto antes. Cerca de mí puedo ver a Juan Cruz, el campeonísimo ganador de todas las ediciones en las que yo he participado, y quien a buen seguro será el primero en cruzar la línea de meta en el día de hoy.

A nuestra izquierda se encuentra un parque de juegos infantiles, desde donde toda nuestra familia nos hace llegar sus gestos de apoyo, así como también aprovechan para tomar alguna fotografía de la salida. Sin mas dilación se nos marca el inicio de la prueba y nos ponemos pies a la obra. Desde los primeros metros, y como era de prever, Juan Cruz toma las riendas de la prueba acompañado por otros dos corredores mas, yo personalmente y contra todo pronóstico, me sorprendo gratamente al comprobar que me mantengo, no sin esfuerzos, en el grupo perseguidor. Tras la vuelta de rigor por las empinadas calles del pueblo hacemos un primer paso por su plaza donde recibimos los ánimos del público y familiares, para seguidamente abandonar la localidad por la carretera que discurre por el margen del río Tajuña en dirección a la Harinera “La Prusiana”. Llevo la boca seca como nunca, es la primera vez que tengo esa sensación de sequedad en la garganta y no voy para nada cómodo, ya me había casi olvidado del sufrimiento que supone el correr a unos ritmos que no son los que se suelen llevar cuando uno simplemente disfruta de un entrenamiento sin preocuparse de nada mas.

He de confesar que en ningún momento me he tomado la molestia de interesarme por el recorrido de la prueba, bien pudiera ser porque realmente me da igual, en esta carrera vengo a disfrutar del ambiente y del deporte, no a competir, por lo que rápidamente me doy cuenta que por donde corremos nada tiene que ver con los caminos de pasadas carreras populares en Luzaga. Al principio no me hace mucha gracia ya que pienso que seguramente se perderá el encanto de otras ediciones, pero enseguida puedo comprobar que la organización nos está obsequiando con un recorrido mas bonito y natural, si cabe, que en años anteriores. Así pasamos bajo un antiguo puente de piedra en compañía del río Tajuña, para acceder a un precioso pinar, donde puedo observar como entre los troncos de los viejos árboles, se van desdibujando las siluetas de los tres corredores que me preceden, ya que llegados a este punto viajo en el cuarto puesto perseguido a apenas dos metros de distancia por otro corredor que me va resoplando en la oreja.

El pinar es únicamente superado en su belleza por la dureza de su eterna cuesta, por la que ascendemos corriendo flanqueados por pinos centenarios de los que percibimos sus olores a resina que inundan todo el paraje, y penetran hasta lo mas hondo de nuestros abiertos pulmones, hace casi hasta daño respirar tanta pureza. El terroso camino de ascenso está repleto de raíces e innumerables surcos, que en época de lluvias seguramente ha dejado el agua al bajar por la ladera, por lo que se hace totalmente imprescindible no apartar la vista del suelo para no sufrir una mala pisada.

La subida no nos permite ni un sólo respiro hasta llegado el kilómetro 2,600 donde pasamos junto a un Campamento de jóvenes, y lugar desde donde recibimos algunos ánimos de apoyo. Llegados a este punto he dejado atrás al corredor que me perseguía e inicio en solitario la larga bajada que nos conducirá nuevamente hasta los dominios de las casas de Luzaga. Durante la bajada me da alcance un corredor de la Agrupación Deportiva Marathon que marcha a muy buen ritmo y me rebasa con gran facilidad, a lo lejos sigo viendo a los tres de cabeza donde igualmente empiezan a poner tierra de por medio los unos con los otros, encabezando la marcha el que a la postre sería el ganador, Juan Cruz.

El camino de bajada poco a poco se va tornado llano, e igualmente poco a poco voy recortando distancia con el corredor de la A.D. Marathón que unos cientos de metros antes me acababa de rebasar. Al segundo paso por debajo del antiguo puente de piedra ya le he dado alcance y cuando buscamos el kilómetro cinco, entrando nuevamente en las calles de Luzaga, ya soy yo quien marca nuevamente el ritmo, que por cierto debe estar en torno a los tres minutos y cincuenta segundos, lejos, muy lejos de mis añejos ritmos de competición que rondaban los tres minutos veinte segundos en algunos casos, que tiempos aquellos....

Pasamos nuevamente por la plaza de Luzaga donde recibo los ánimos de mi familia y donde recojo una botella de agua. No hace excesivo calor, pero en contra de lo que es costumbre en mí, estoy sudando mucho, así que me vacío toda la botella por encima y sigo corriendo enfrentándome a los cinco kilómetros que me quedan todavía por delante.

Salimos del pueblo por uno de los caminos por el que en otras ocasiones suponía el kilómetro final, así que mas o menos me hago una idea de lo que me queda por delante. El camino combina tierra y hierbas, haciéndose mas notable la presencia de éstas últimas a medida que nos adentramos en él. Continúo a un ritmo lento pero constante, con la compañía del corredor de la A.D. Marathón, puedo observar como poco a poco le estamos recortando distancia al corredor que va clasificado en tercer lugar.

Antes de llegar a un pequeño puente por el que abandonaremos el camino que traemos, de hierbas cada vez mas altas, percibo que el corredor que me acompaña se está descolgando, ya que paulatinamente dejo de escuchar su respiración en mi espalda, no hace falta girarme para comprobar que se está quedando atrás ya que el sonido de sus pisadas sobre la hierba cada vez me llega mas apagado. Llego al cruce donde tras girar a la derecha, y pasar sobre un pequeño puentecito sobre el río Tajuña, embocamos un camino de tierra que nos conduce a la estrecha carretera que conecta Luzaga con Cortes de Tajuña. Al llegar a ella giramos a la derecha con dirección a Luzaga, y compruebo que cada vez estoy mas cerca del tercer clasificado y mas lejos del quinto. Mi ritmo no lo he incrementado en ningún momento, y la verdad es porque no puedo hacerlo, en otras carreras seguramente hubiese intentado el llegar hasta el tercer corredor, pero las molestias en pubis y pierna, que ya han echo su aparición en éste kilómetro ocho, no me permiten ni siquiera intentarlo.

A lo lejos puedo atisbar a los corredores que ocupan la primera y segunda plaza, las posiciones están claras y no van a verse modificadas hasta la llegada, en cuanto al tercer corredor cada vez estoy mas cerca de él, le he recortado mucha distancia en poco tiempo y cuanto mas cerca estamos de Luzaga mas cerca estoy de él. Cuando entramos en las calles del pueblo, donde recibimos todo el calor y el apoyo de los Luzagueños, así como de todos los que en este día se han desplazado hasta aquí, ya tengo claro que voy a quedar en cuarta posición y al llegar a la línea de meta ya me está esperando, cámara en mano, toda mi familia de la que una vez mas recibo todos sus ánimos y aplausos. Al final completo los diez mil metros en un tiempo de treinta y ocho minutos, dieciséis segundos, un tiempo a años luz de mis mejores marcas, pero he de asimilar que cada vez soy mas mayor y que las lesiones tampoco me están respetando, tengo que aprender a concienciarme de que ya no puedo correr como antes, y educarme en poder enfocar el deporte desde otra perspectiva que no sea los tiempos y el reloj. Noto que cuanto mas lejos estoy de mi mejores marcas mas disfruto de este bonito deporte, ya que corro sin ningún tipo de presión ni pretensión, solamente correr por correr.

Tras cruzar la línea de llegada, los atentos voluntarios me obsequian, como siempre, con alguna bebida fresquita así como con una bolsa en la que encuentro una camiseta técnica, alguna fruta, bebida, caramelos, algún bollo, etc... Bolsa que nos es obsequiada un año mas por la gran organización que, a mi juicio, con tanto acierto y cariño organiza esta prueba.

Me reúno con mi familia y todos juntos esperamos la llegada de mi cuñado Alejandro que no tardará mucho en hacer su aparición, le recibimos con un estallido de aplausos y ya todos juntos nos vamos al bar a tomarnos unas bien merecidas cervecitas fresquitas. Esperamos por poco tiempo a la entrega de trofeos donde recibo el que me acredita como segundo clasificado en la categoría de Veteranos, al ser mayor de cuarenta años. Subo al podio escoltado con mis dos hijos y allí recibo, a parte del aplauso del público, las felicitaciones de parte de los organizadores y colaboradores. Al mismo tiempo se me hace entrega también de un bonito recuerdo en forma de libro que recoge la historia de Luzaga y que me hace mucha ilusión el poder leerlo y entender un poco mas las raíces de este pueblo, como también un sobrecito con veinte euros que desaparecerán en la barra del bar aledaño con la misma velocidad con la que me han sido entregados.

Un año mas he tenido la gran suerte de poder disfrutar de esta carrera, de mi familia apoyándome y de todo el ambiente y paisajes que la rodean. Solo me queda dar las gracias al pueblo de Luzaga por su acogida, a los organizadores y patrocinadores por su estupenda labor y a todos los voluntarios y voluntarias que siempre con una sonrisa hacen que los foráneos nos sintamos como en casa. Enhorabuena Luzaga, un año más has conseguido consolidar los cimientos de una gran carrera popular.

Y todo esto................GRATUITO.

Salud.

11 comentarios:

manuel binoy dijo...

Emotiva y gráfica entrada, Alex. Puedes estar más que contento; entrar en cuarta posición y en el tiempo en que lo has hecho no me parece nada mal, está de coña. Por lo que escribes debe ser una carrera a l que tienes mucho cariño. Animo y a seguir adelante. Saludos.

torcas dijo...

Alex, enhorabuena por tu vuelta a las carreras. UN abrazo,

Jose

Alex dijo...

Manuel:

Gracias por los ánimos, efectivamente es una carrera que tiene algo que me gusta cada vez mas, será que se trata de una verdadera carrera POPULAR.

Jose:

Esta ha sido una excepción, en mi mente sigue estando la idea de la no-competición, no sé cuanto me durará, un saludo amigo.

Alex.

maratonman dijo...

Alex,estando medio lesionado y sin haber entrenado es para quitarse el sombrero,has hecho un carreron,se ve que hay un gran deportista y lo has dejado claro,hay que ver lo rapido que corres casi sin entrenar.Felicidades por tu gran carrera y por la explendida cronica.
Un abrazo.

mannarro dijo...

aun estando lesionado sigues siendo mi idolo.
Animo campeon.

ah! el blog de las bicis
un abrazo
miguel

lourditas dijo...

Genial, me parece estupendo que vuelvas a entretenernos con tus crónicas.

Un sitio precioso y una carrera muy bonita, para dedicarle la apertura en este Blog.

Me alegro que te vuelvas a prodigar por aquí.

Un Besote.

Alex dijo...

Maratonman:
Si tienes alguna vez la opción de poder correr esta carrera, ni lo dudes, te va a gustar seguro. Gracias por la felicitación.

Mannarro: Oye Pischaaa!!!!! Tu si que eres mi ídolo, que bien vives por esas tierras andaluzas jodío, venga no seas remolón y sal a correr ahora mismo, ja, ja..
Oye te he visto muy fino este verano, Lourdes me dijo lo mismo que habías adelgazado bastante, ya solo te queda dejar el tabaco y seguro que te veo con la élite, je, je...
Un abrazo amigo.


Lourditas: A ver si al año que viene te animas y participas en la carrera femenina, ya sabes que es durilla también pero mas corta. Sabes que merece la pena.
Un besote.

Alex.

Cañadillas dijo...

Hola Alex, soy el corredor que fué detrás de ti durante la segunda parte del recorrido, has descrito la carrera perfectamente, me llamo Javier Cañadillas, y ha sido un honor poder compartir esos momentos de la carrera contigo, al igual que tu, yo hacia mucho que no competia, y los tiempos que realicé estan a años luz de lo que estaba aconstumbrado hacer,pero aun asi la experiencia ha sido de lo mejor que me ha pasado en muchos años. Lo dicho un placer compartir la carrera contigo y un placer poder leerte. Un saludo

carlos luzagueño dijo...

Por crónicas como esta merece la pena seguir organizando esta carrera!
Muchísimas gracias por todos tus comentarios y espero que el año que viene no te la pierdas.
Eres un fenómeno.

adolfo dijo...

Buenas noches Alex: Acabo de de ver tu crónica de nuestra carrera. Después del esfuerzo que supone la organización de la prueba con los escasos medios de los que disponemos, merece la pena el poder recibir en Luzaga gente como tú.
Aprovecho para dar las gracias a todos los colaboradores que hacen posible la carrera y que paso a enumerar: Gerardo Oter y su cadena de restaurantes; el Ayuntamiento de Luzaga con su alcalde Gonzalo Luengo a la cabeza; los amigos de Ibercaja en Alcolea del Pinar; Nacho del bar de Mariano; Lourdes de Fontvella; Isaías de Corricolari; Runners world; las niñas de Luzaga que colaboran como "azafatas" de la prueba; Fredy, Alex,... estos informáticos que nos publicitan en la página de Luzaga; mi mujer y mis hijos que se lo curran a tope ese día y me soportan los meses previos; mi amigo Garri que va expresamente ese día a echarme una mano; mis amigos los Tomases participantes forzados que vienen desde Madrid para no desairarme; Julito, Jose, Isaac, César, José Antonio, Miguel y todos los voluntarios luzagueños sin los que no sería posible llevar a cabo esta carrera popular.
Pero sin desmerecer a todos los citados, lo que produce mayor satisfacción y compensa todos los esfuerzos es recibir esta centena de participantes que "educan en el deporte" a los vecinos de Luzaga. Aunque hayamos cometido errores: demora en la salida, llegada poco acondicionada, dorsales de poca calidad, premios escasos, caminos mal acondicionados, duchas frías,... nunca he recibido una crìtica o un comentario desfavorable; al contrario he conocido nuevos amigos como tú o Miguel Angel Ayala a los que reencontrarnos en cualquier carrera madrileña supone un enorme placer. Lo dicho: lo mejor de la Carrera de Luzaga, sus participantes.

Adolfo García

Alex dijo...

Cañadillas:

Un placer haberte conocido, espero coincidir mas veces contigo.

Carlos Luzagueño y Adolfo:
Solo deciros una palabra:

G R A C I A S.