lunes, 12 de abril de 2010

MEDIA MARATON MADRID 2010




En esta ocasión el comienzo de la crónica de esta competición no puede, lamentablemente, comenzar de otra forma que dando un sentido pésame a la familia y amigos del corredor fallecido, parece ser que de un infarto, nada mas cruzar la línea de llegada. Desgracias como ésta le hacen reflexionar a uno, sin entrar en demagogias baratas, sobre las limitaciones del cuerpo humano y la conveniencia o no de someterlo a estos esfuerzos. Desde aquí solo quiero formular mis condolencias y esperar que este tipo de desgracias no se repitan en un futuro. Descanse en Paz.

Por primera vez en mucho tiempo acudí solo a la línea de salida en el Parque del Retiro, ya que mi inseparable compañero de carreras, mi cuñado Alejandro, decidió a última hora no tomar parte en la misma ya que se encuentra, parece ser, “pasado de vueltas”, espero que se recupere pronto de este sobre-entrenamiento y podamos seguir corriendo juntos durante muchos años. Así me desplacé en metro hasta el Retiro, donde a las ocho y media me encontré con Javi y Enrique, dos amigos de Velilla de San Antonio que también se enfrentarían a los veintiún kilómetros. Tras calentar unos segundos juntos nos deseamos suerte y nos acomodamos, cada uno en su sitio, dentro del pelotón de atletas que, cada vez mas numeroso según pasan las ediciones, nos marcamos como objetivo patear las calles de Madrid en esta soleada mañana del mes de abril. Hace una temperatura perfecta para correr, próximos a las nueve de la mañana el cielo está despejado y brilla un sol radiante, de cuyos calurosos efectos nos protege una refrescante brisa matutina.

Antes del comienzo de la carrera puedo saludar a algunos amigos que por allí se encuentran, con mención especial para Rober, quien no deja de sorprenderme por su espectacular progresión en los últimos años, le veo muy delgado, señal inequívoca de que se encuentra en un buen momento de forma. Sin tiempo para casi nada mas suena la detonación que marca el inicio de la carrera. Salimos por el Paseo de Fernán Núñez con dirección a la calle O’donell para enseguida enfilar la calle Príncipe de Vergara. El comienzo lo hago muy, muy tranquilo y únicamente buscando sensaciones, sobre todo después de la pésima carrera que realicé en la media maratón de Lisboa, así que salgo sin mucha confianza, la verdad.

Según avanzamos por la subida en la calle Príncipe de Vergara me uno a un grupo que va a arropando a dos excepcionales corredoras como son Recuerdo Arroyo y Mª Ruiz, así que me uno a ellos y continúo buscando sensaciones, de momento no voy mal, pero tampoco me siento cómodo, noto las piernas cargadas seguramente de la paliza en la bicicleta de ayer. Para los “aficionados” al crono, lamento decepcionaros pero no puedo decir el ritmo exacto al que hemos corrido estos dos primeros kilómetros ya que hace tiempo que no corro mirando el crono, pero mas o menos por las sensaciones estimo que debemos andar alrededor de los tres minutos cuarenta segundos por kilómetro.

Llegamos a la calle Diego de León y giramos a nuestra izquierda, así nos acercamos al tercer kilómetro donde sigo corriendo, codo con codo, en este grupeto de corredores y no me encuentro mal del todo, es mas, al completar el cuarto kilómetro e iniciar el ascenso por la calle Bravo Murillo mis piernas parecen pedirme mas ritmo, así que me pongo en cabeza del grupo y empiezo a aumentar la marcha. Aun habiendo incrementado un poquito el ritmo no llevo una buena cadencia de zancada, por lo que me pasan bastante corredores por todos los lados, no así las dos chicas que parecen haberse quedado atrás.

La subida por Bravo Murillo son cinco kilómetros de contínua subida, por lo que no hay que perder la cabeza en este tramo y tomarlo con tranquilidad, como así lo hago. Como quiera que la calle es larga, me permite ver que a unos pocos metros delante de mi va otro pequeño grupo acompañando a otra fémina. En este caso se trata de otra gran atleta como es Teresa Pulido, a la que poquito a poquito le voy recortando distancia. Antes de llegar a Plaza de Castilla ya la he dado alcance y junto a otro corredor le hacemos de liebre durante el kilómetro de transición entre el noveno y el décimo. El paso por el diez mil lo hacemos en treinta y siete minutos justos, esta vez si hay referencia del tiempo al haber situado la organización un cronómetro en el punto de paso, al que es inevitable echarle una miradita de reojo. No es un mal tiempo, teniendo en cuenta que han sido casi nueve kilómetros de subida continua, eso me anima, y esto, unido a que el perfil en este punto se vuelve totalmente favorable, me hacen albergar esperanzas de una buena carrera. Sin echar las campanas al vuelo podría decir que me encuentro a gusto, como hace muchos, muchos meses que no me encontraba. La lesión de mi pierna se porta bien conmigo (para eso la mimo hasta la saciedad durante los largos días entre competición y competición) y yo me porto bien con la pierna al no someterla a ningún castigo innecesario, es cierto que a partir del décimo kilómetro incremento el ritmo, pero nada fuera de lo que podría considerarse como placentero, es decir, que en ningún momento rozo ese punto de agonía que hace no disfrutar de las carreras.


El paso por los kilómetros once y doce lo hago realmente rápido, a lo lejos diviso a una bicicleta que señala, inequívocamente, el grupo de una de las primeras atletas femeninas, me quedo un poco perplejo ya que, aunque estoy corriendo mas o menos bien, no tengo esa sensación de ir realmente rápido y me extraña que con tan poco esfuerzo esté llegando al grupo de la tercera chica. Poco después, el banderín que porta la bicicleta me devuelve a la realidad, efectivamente se trata de una chica, pero la posición que ocupa en la carrera no es la tercera, como yo creía, sino la sexta, se trata de una corredora española, Elena Espeso, que corre francamente bien, me uno a su grupo y hago junto a ellos toda la bajada de la calle Serrano dejando atrás el kilómetro trece. Justo antes del señalado como catorce, giramos a la izquierda para retomar nuevamente la calle Diego de León, ahora lo hacemos en una pequeña subida, que aunque no muy pronunciada castiga bastante las piernas acostumbradas durante los últimos kilómetros a correr en descenso.

Desembocamos nuevamente en la calle Principe de Vergara, y nuevamente el perfil se vuelve favorable, así al paso por el kilómetro quince, a poco mas de seis kilómetros para la meta, dejo atrás al grupo e intento enlazar con un corredor del
Clínicas Menorca
que nos aventaja en una decena de metros. Me cuesta llegar hasta él, pero poco a poco le voy recortando la distancia y eso me anima bastante. Soy consciente que debo reservar fuerzas para la entrada al Retiro, ya que la conozco de la edición pasada de ésta misma media maratón, donde ya la sufrimos, y se trata de una cuesta bastante rompe-piernas, es un lugar donde si no se llega con las fuerzas suficientes se puede pasar un auténtico calvario.
Antes de abordar la avenida de Menéndez Pelayo, paralelos al parque del Retiro, consigo dar alcance y rebasar al corredor del Menorca y se une a mí otro atleta que me sigue los pasos y con quien entablo una pequeña conversación, se trata de un atleta veterano de mas de cincuenta años y que corre como un auténtico chaval, me comenta que él ya participaba en esta prueba hace años cuando comenzó como una carrera de veinte kilómetros, me habla de sus antiguas marcas y nos relajamos un poco, hasta tal punto que sin darnos apenas cuenta la atleta española Elena Espeso, viniendo desde atrás y en solitario, nos vuelve a dar alcance. Ella se une a nosotros y la marcamos el ritmo durante los kilómetros diecisiete y dieciocho, en el tramo del Paseo de la Reina Cristina. Llegados a éste punto nos damos cuenta que delante nuestra, otra bicicleta de la organización marca la posición de la quinta chica, se trata de una atleta africana y no sería descabellado el tratar de darla alcance, así se lo comento a Elena y le digo que si se encuentra con fuerzas yo me comprometo a acercarla hasta Jeriwoi Sarah, que así es como luego me enteraría que se llama la keníata. Elena me dice que lo quiere intentar así que, poquito a poquito voy incrementando el ritmo, yo me encuentro bien y bastante animado al ver que aunque son solo destellos, de vez en cuando consigo sentir las sensaciones de correr con soltura.

Después del kilómetro dieciocho se acaban las contemplaciones, ya el perfil deja de ser en llano y comienza repentinamente a picar hacia arriba. Tengo que correr con bastante “tacto” ya que en los últimos cien metros noto que Elena de vez en cuando se descuelga y le cuesta seguirme, así que, de vez en cuando, bajo un poquito la intensidad hasta que vuelve a engancharse y continuamos a la caza de la keniata. Le pregunto a Elena si conoce la cuesta de entrada al Retiro y me dice que sí, así que ya sabe a lo que nos vamos a enfrentar en el siguiente giro a la derecha. Como ya esperábamos comienza el momento mas duro de la carrera, el Retiro nos recibe con la cuesta del Angel Caído (que por algo se caería digo yo..) una decena de metros demoledores y donde comprobamos que la negrita se ha quedado clavada, esto me sirve para infundirle mas ánimos a la española y así nada mas terminar el cuestón me despego un poco para dar alcance a la africana a la que me uno como una lapa esperando la llegada de Elena, a ésta le cuesta llegar pero al final contacta con nosotros, se toma unos metros para respirar y le comento que es el momento, así me vuelvo a poner delante de ellas e incremento descaradamente el ritmo con la intención de despegar a la keniata. Afortunadamente veo que la española consigue, no sin mucho sufrimiento, seguir mis pasos y muy poco a poco le vamos metiendo algún metro a la negrita.

Pasamos el kilómetro veinte con unos cinco o seis metros de ventaja sobre la atleta perseguidora, deberían ser suficientes para ir dejándola atrás poco a poco, pero los atletas africanos en general están hechos de otra pasta y la keniata aprieta los dientes y no tira la toalla. Así cuando giramos a la derecha, paralelos ya al estanque vuelve a darnos alcance, momento en el que aprovecho para dar un nuevo tirón gritándole a la española que me siga, algo que hace con muchísimo sufrimiento ya que oigo su agitada respiración detrás de mi, pero lo conseguimos nuevamente, y volvemos a dejar atrás unos pocos metros a la africana. Ya solo queda un giro de noventa grados para encarar la recta de llegada, constantemente voy animando a la que ahora es la quinta clasificada para que no baje el ritmo, pasamos por el kilómetro veintiuno y cuando apenas restan cien metros para la llegada, la keniata nos pasa como una auténtica exhalación por la derecha, yo consigo seguir su estela y me pego a ella, pero a Elena ya no le quedan mas cambios y definitivamente se queda atrás, una pena porque parecía que podía llegar a meta en quinto lugar. Al final cruzo la línea de meta justo detrás de la africana y dando alcance sobre la misma raya a otro corredor del “Clínicas Menorca”, el tiempo del crono sigue estando lejos de mis mejores marcas, pero estoy muy contento porque al menos a ratos, he conseguido correr con buenas sensaciones. He parado el crono en una hora diez y seis minutos y cuarenta y ocho segundos, pero me quedo con la sensación de haber podido llegar algunos segundos antes si no me hubiese quedado a hacer de inesperada liebre, pero las marcas, como ya sabeis los que leéis este blog desde hace tiempo, pasaron a un plano secundario en el orden de mis prioridades.

En la meta saludo a varios amigos y sin mas dilación me encamino nuevamenta al metro

Ahora toca recuperar las piernas y pensar ya en la próxima gran carrera, que no será otra que mi cita anual con el MAPOMA a escasos quince días.

Mucha salud.

8 comentarios:

mannarro dijo...

Macho, macho que tio.
yo de mayor quiero ser como tu.
Muy bueno pichita

un abrazo

torcas dijo...

Alex, siento no haberte visto. Me alegro que hayas recuperado tan buensa sensaciones, y ayudar a otros en carrera también tiene su emoción!. Un abrazo fenómeno.
Jose

Juan Luis dijo...

1h16', lejos de tus mejores marcas..... yo estaría como un niño con zapatos nuevos. Me alegro que te encontraras bien.
Salu2, yonhey

maratonman dijo...

Alex lo mejor de todo es no haber tenido problemas fisicos como en otras carreras,esa es la mejor noticia y la marca tambien esta muy bien,asi que debes estar muy contento por ambas razones,FELICIDADES.
Encima ejerciendo de liebre de lujo.
Un abrazo.

carles aguilar dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
carles aguilar dijo...

Hola Alex.. Encantado de saludarte y, cómo dices en tu comentario, me alegro de la posibilidad de saludarnos en el Mapoma... A pesar de que dices que el crono ya no es prioritario para ti... No te peudes quejar, eh...?? Felicidades...!!

Alex dijo...

MIGUEL ESTRONCIO: Tu ya eres mayor jodío, ja, ja... ánimo y a seguir participando en carreritas.

TORCAS: Te grité en la recta de llegada pero no me viste, suerte para BOSTON.

JUAN LUIS: Saludos también para tí, creo que vas a correr Mapoma, si es así espero que te salga todo bien.

RAFA: Muchas gracias, sigue siendo constante en tus entrenos, es la clave.

CARLES: Gracias por la Felicitación, te deseo mucha suerte para el MAPOMA y que se cumplan todos tus objetivos.

poliloco dijo...

Espero que mañana te salga la carrera como lo tienes previsto y que disfrutes de ella y del resultado. Me consta que tus piernas valen mucho mas de lo que vas a conseguir y para los que estamos en este mundillo tambien lo tenemos en cuenta. Lo dicho, mucha suerte