martes, 20 de noviembre de 2012


TROFEO JOSE CANO XXXIII, (o lo que es lo mismo Canillejas 2012)


Hola de nuevo, aquí estoy una vez mas para dejar constancia escrita de mis opiniones personales y sensaciones en otra carrera mas, aunque lo cierto es que cada vez son menos las carreras en las que tomo parte, no en vano desde el pasado mes de agosto en la carrera de Luzaga no me había vuelto a colgar un dorsal.

En esta ocasión he tomado parte en la competición cuya denominación oficial es la de Trofeo Jose Cano, mas concretamente en su XXXIII edición, y la que todos conocemos coloquialmente como “la carrera de Canillejas”. Es una carrera que logísticamente me resulta muy cómoda de gestionar, no en vano mis padres viven en este barrio madrileño, y ello hace que sea muy fácil coordinarlo todo.

Pues bien, vamos al lío, como digo después de casi tres meses volvía a competir nuevamente, así en la mañana del domingo 18 de noviembre quedaba con mi cuñado Alejandro para irnos caminando hasta la casa de mis padres y desde allí, ya con el traje de faena enfundado marchar al trote cochinero hasta la ubicación de la línea de salida en el barrio de Las Rosas. Son cerca de las once de una bonita mañana de domingo, que lejos de las previsiones meteorológicas que asustaban con algo de lluvia, ha amanecido un día con mas claros que nubes y perfecto en cuanto a temperatura, únicamente un ligero vientecillo, apenas imperceptible, podría incomodar la carrera.

Una vez en las inmediaciones de la línea de salida me dispongo a buscar a la persona que ha de entregarme mi dorsal, ya que en esta ocasión es un obsequio de los organizadores y no he podido retirarlo con anterioridad, mas concretamente el dorsal es una invitación mi amigo Pepe Cano a quien una vez mas agradezco el detalle. Enseguida localizo a Amadeo quien me hace entrega del dorsal número 29 junto con el chip que enlazo en mi zapatilla.

La salida de la carrera está prevista para las once y media, y puesto que quedan escasamente quince minutos para la misma, mi cuñado Alejandro decide ir tomando posiciones entre el gran grupo de corredores que ya se va apiñando a escasos metros tras el arco de salida. En mi caso al tener un dorsal comprendido entre los cien primeros no tengo que “pelearme” por un buen puesto en la línea de salida, ya que tengo el espacio reservado en la zona delantera, lo que me permite calentar unos minutos junto a un buen nutrido grupo de muy buenos atletas y una gran representación de conocidos corredores del Club Deportivo Clínicas Menorca, quines salpican de amarillo la zona delantera defendiendo los colores de su club.
Tras un breve calentamiento me coloco literalmente encima de la línea de salida, y a las once y media en punto se da el pistoletazo de salida que marca el inicio de la carrera.



Los primero metros son muy rápidos, los corredores que me rodean salen en su mayoría esprintando y así nos negociamos en un santiamén el primer giro de noventa grados que nos conduce a la cómoda calle Versalles, cómoda por amplia que permite correr con espacios en la parte delantera del grupo, y cómoda por su perfil favorable.

Desde el primer metro un atleta africano ya toma el mando de la carrera y tras él unas decenas de buenísimos corredores le siguen a la zaga.




En mi caso particular voy descolgándome de todos ellos por la parte izquierda de la calzada, con una buena zancada y defendiendo en este primer kilómetro un ritmo bastante aceptable para mi estado de forma y mi falta de competición, me encuentro bien y las sensaciones son buenas y así completo el paso por los primeros mil metros en tres minutos y once segundos, no tenía especial interés en saberlo, de hecho no he puesto ni siquiera el crono, pero un atleta que va junto a mí se lo acaba de cantar a otro que corre junto a él. Bueno pues a tenor de las sensaciones que llevo y el crono que acaban de anunciar las previsiones son optimistas.

Continuamos ahora en una pequeña subida por la calle Toscana, donde el pequeño perfil ascendente hace que los corredores nos agrupemos un poco mas, y algunos que vienen mas fuerte desde atrás aprovechan para adelantar. Noto que el pulso se me acelera y necesito respirar mas rápido, está clara la falta de entrenamiento y en estos momentos se nota especialmente la falta de competición, pero eso da igual, bajo un poco el ritmo y solucionado, sé que enseguida llegaremos a la larga Avenida de Guadalajara en la que aunque el perfil no llega a ser llano del todo, lo cierto es que me va a permitir correr mas suelto que en esta Toscana. Y así ocurre, nuevo giro de noventa grados a la izquierda y ante nosotros se abre una amplísima y larga avenida que nos reta a completar sus cerca de mil metros sin otra dificultad que el ir pendiente de no tropezar con las piernas de los corredores que me rodean.


Completo a buen ritmo la citada Avenida de Guadalajara, en la que a decir verdad me da la sensación que hay menos público que en otras ocasiones, y ahora toca abordar el primero de los dos tramos que discurren por la calle Hermanos García Noblejas, está sí con un perfil notoriamente mas favorable. A estas alturas de carrera voy inmerso en un pequeño grupito que destila calidad por sus cuatro costados, no en vano lo componen corredores como Jose Antonio Valledor, un histórico de las carreras populares y ganador en seis ocasiones (si, seis que se dice pronto) del Trofeo Akiles de atletismo, así como muchas otras carreras entre otras la San Silvestre Vallecana, también está en el grupo Jose Ramón Jami Jami, excelente atleta igualmente, además de otros cuatro o cinco buenos galgos también.


Rebasamos en tercer kilómetro y giramos esta vez a la derecha para acometer, para mi gusto, el tramo mas vistoso de toda la carrera. Se trata de la Avenida de Arcentales en el tramo que atraviesa el Parque Paraíso, un parque que, para mi gusto, se encuentra en el momento mas bonito del año, ya que en esta estación se ve salpicado de colores otoñales, con una amplia paleta de tonos anaranjados, ocres y marrones que hacen que durante los cuatro kilómetros que correremos en su interior, la vista pueda relajarse observando algo mas que el monótono gris del duro asfalto.



Al principio, el Parque nos recibe dándonos la bienvenida con un perfil en descenso y favorable que hace que el grupo se sienta cómodo y acelere un tanto la marcha, incluso llegando alguno de los corredores a marcharse por delante, no es mi caso, que aunque cómodo con el ritmo, prefiero quedarme en la seguridad que ofrece el grupo, además en este tramo se nota un casi imperceptible viento de cara que hace que el ir acompañado sea lo mas aconsejable en este momento. Es por ello que sigo junto a Valledor y Jami, y abstraído con el paisaje del parque, casi me voy al suelo en uno de los badenes que jalonan el asfalto, todo queda en un traspiés sin consecuencias que me hace estar de ahora en adelante mas atento a la carretera y menos a los árboles, no obstante hay bastantes baches y grietas en el pavimento.


Tras completar el cuarto kilómetro y superar una pequeña rotonda, debemos afrontar un corto repecho donde, una vez coronado, nos cruzamos con la cabeza de la prueba. Así observamos como el africano, que se escapó desde el primer metro, sigue avanzando hacia la meta con una distancia considerable sobre su inmediato perseguidor, y tras éste, y de forma dispersa, un ramillete de apenas diez corredores, entre los cuales se encuentra un excepcional Roberto Fariñas, un corredor senior con el que hace años compartía algunas carreras al ser nuestros ritmos parecidos, pero que de un tiempo a esta parte ha pegado una mejora constante, que hacen que en el día de hoy a buen seguro finalizará entre el selecto grupo de los diez primeros.


Un pequeño llanito para llegar al cruce con la Avenida de Canillejas a Vicálvaro y tras girar ciento ochenta grados y volver nuevamente sobre nuestros pasos, completamos el quinto kilómetro. Seguimos corriendo a buen ritmo y al cruzarnos con la gran masa de atletas que forman los van por detrás de nosotros, tengo la ocasión de comprobar el innumerable grupo de corredores que animan a Valledor, constantemente va recibiendo gritos de ánimo, por lo que no me resisto a hacerle un comentario sobre ello al que responde con una sonrisa. En esta parte del recorrido, justo entre los kilómetros seis y siete, es el tramo que siempre, en todas las ocasiones en las que he participado en esta carrera, peor he realizado. Constantemente cada vez que he pasado por ese punto he sufrido un pequeño bajón, y en esta ocasión no iba a ser menos. Se trata de un tramo que lejos de ser una exigente subida, lo cierto es que pica para arriba, y acostumbrados como venimos a correr rápido durante algunos kilómetros favorables, el cambio de perfil, al menos en mi caso, lo acuso de forma significativa. Es por ello que no consigo volver a coger un buen ritmo hasta que no sobrepaso el kilómetro siete y giramos nuevamente a la derecha para afrontar el segundo de los tramos por la calle Hermanos García Noblejas, todavía necesitaré unos cuantos metros mas para tomar aire e intentar no descolgarme, cosa que consigo a duras penas.

Antes de llegar al giro que desemboca en la calle Emilio Muñoz ya se me han marchado Valledor y otro par de corredores que iban en el grupo, así que ahora corro en compañía de únicamente dos corredores hasta que desde atrás nos alcanza Antonio Perea, http://antonioamilcar.blogspot.com.es Un fantástico corredor que igualmente sorprende por su constante evolución.

Entrados ya en la calle Emilio Muñoz, el perfil se vuelve descaradamente favorable, pasamos rápidamente el kilómetro ocho, durante unos pocos metros cojo la cabeza del grupo e intento incrementar el ritmo, pero mi dichosa lesión me recuerda que sigue siendo compañera de viaje y en forma de pinchazos inguinales me hace levantar el pie del acelerador y volver al grupo, por otra parte, y teniendo en cuenta el aire que ahora sopla de cara quizás sea lo mejor.

En un santiamén llegamos al noveno kilómetro y con el a la plaza de Cronos, paradojas de la vida Dios griego personificación del tiempo, quien jamás se hubiese imaginado que en la plaza que lleva su nombre miles de corredores confluirían sus miradas en unos pequeños artefactos unidos a sus muñecas con la esperanza de ver reflejado en ellos ese “crono” perseguido con tanto esfuerzo en días de duros entrenamientos.

De aquí a meta quedan únicamente mil metros, por mi parte no voy a tentar mas la suerte y decido no incrementar el ritmo, únicamente mantener el que en estos momentos llevo, hasta que a escasos cientos de metros de la meta veo a mi mujer Lourdes, a mis dos hijos, a mi hermana y a mi sobrino Javi animándome como posesos, choco la palma de la mano con ellos y me dan la energía suficiente para hacer unos últimos metros un poquito mas rápidos donde adelanto a una decena de corredores en un sprint final. Ha sido una buena carrera que me deja satisfecho, en algunos momentos he podido correr sin muchas molestias y eso me anima. Recojo la medalla conmemorativa, la camiseta y tras saludar a Valledor, a Jose Cano que se encuentra por allí y a algunos otros conocidos, me dirijo al encuentro de mi familia, donde junto a ellos esperamos la llegada de mi cuñado quien lo hace en unos muy buenos treinta y nueve minutos. Una vez todos juntos nos iríamos a tomar el aperitivo en un bar cercano regado con cerveza fresquita.



Después de tanto tiempo sin competir se me ha vuelto a activar el gusanillo, por lo que ya me he apuntado a otra competición para este próximo fin de semana.



Como siempre mucha, mucha salud para tod@s y a seguir disfrutando de la actividad física.

4 comentarios:

maratonman dijo...

Como siempre ahi delante,con mas entrenamiento,con menos,siempre ahi,lo tuyo es pura genetica.

Antonio Perea dijo...

Hola Alejandro!

Primero felicitarte por tu buen regreso a la competición y espero que esa lesión siga mejorando. Lo segundo es que espero coincidir más veces contigo, ya que siempre que ha pasado he obtenido un buen resultado, eres un poco talismán.

Un abrazo y suerte el domingo!

Arturo Pardo Gonzalez dijo...

Hola Alex , como va siendo norma la crónica una pasada.

Menuda vuelta a las carreras !!! miedo me das para finales o principios de año porque estarás a tope.

Un abrazo y un ejemplo a seguir.

Arturo

Alex dijo...

Rafa: Gracias por el comentario, se agradecen tus palabras, me ayudan a motivarme.

Antonio: Seguro que coincidiremos en mas ocasiones, si las lesiones me respetan seguiré participando en carreras. Me gusta leer tu blog, se nota que disfrutas mucho con el atletismo.

Arturo: A tí no sé que decirte, me tienes impresionado con tu progresión. A seguir así y tú si que eres un buen ejemplo a seguir, estás haciendo muy bien tus deberes.

Un abrazo.
PIRAÑA