Después de una semana con muchas
dudas y con “la mosca detrás de la oreja” después de los parones por pinchazos
en los músculos isquiotibiales de la pasada Media Maratón de Getafe, el domingo
día ocho de febrero, junto con mi cuñado Alejandro y otros compañeros mas del
Club de Atletismo Velilla de San Antonio, nos presentamos en el Distrito madrileño
de Fuencarral-El Pardo, con la sana intención de participar un año mas en esta
dura carrera.
La semana previa ha sido un
desastre en cuanto a entrenamientos se refiere, no he conseguido realizar
ninguno bueno, incluso en alguno de ellos he vuelto a sentir algún amago de
pinchazo nuevamente en la parte posterior del muslo derecho, así que la idea de
hoy es únicamente sumar kilómetros de cara al próximo Maratón de Sevilla.
He recogido a mi cuñado en la
puerta de su casa a las siete y cuarto de la mañana, y a eso de poco mas de las
siete y media ya hemos aparcado el coche. Comprobamos de primera mano el
intensísimo frío que hace en esta mañana dominical, no en vano el termómetro
del coche venía marcando todo el camino entre tres y cuatro grados bajo cero.
Bien abrigados nos dirigimos a las inmediaciones del Polideportivo Santa Ana,
donde antes de que se forma mas aglomeración recogemos nuestros dorsales. Es
momento de buscar algún bar donde desayunar tranquilamente puesto que todavía
no son las ocho de la mañana y la carrera no comienza hasta las nueve.
La tarea de encontrar un bar
abierto a estas tempranas horas, nos resulta mas complicado de lo previsto,
pero al final encontramos una Panadería-Pastelería-Cafetería abierta, en la
calle Nuestra Señora de Valverde, justo enfrente del Centro Cultural. Hemos
acertado con el sitio ya que acompañando a sendos cafés bien calentitos tomamos
fuerzas con un par de generosas tostadas de un par recién horneado e impregnado
en aceite, tomate y sal. Relajadamente damos buena cuenta del buen desayuno
aprovechando también para leer en la prensa deportiva el repasito que le ha
dado el Atlético de Madrid al Real Madrid, con un sonrojante cuatro a cero.
Con los estómagos llenos volvemos
hacia el coche para empezar con el ritual del calentamiento, hoy mas necesario
que nunca debido a lo gélida de la mañana. Al llegar al coche comprobamos como
justo a nuestro lado acaban de aparcar nuestros compañeros y entre charlas y
risas aprovechamos para hacernos alguna fotografía.
Normalmente me gusta competir con
la menor ropa posible, ya que la experiencia me dice que posteriormente en
carrera una vez se entra en calor, sobra toda. Mi preferencia siempre es correr
en pantalón corto y camiseta de tirantes, pero hoy las temperaturas que nos
regala este día invernal no lo hacen aconsejable, no obstante en cuanto me
quito el chándal noto un intensísimo frío que se me mete hasta los huesos. Tomo
la decisión de correr con camiseta de manga larga, otra mas del club encima de
ésta, braga al cuello, gorra guantes y malla.
Sin tiempo para mucho mas, nos
colgamos los dorsales al pecho y nos vamos hacia la zona de salida a escasos
cinco minutos de que comience la competición.
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En la foto falta Isra que estaba recogiendo su dorsal... |
Nos hemos entretenido demasiado en los protocolarios saludos, por lo que
llegamos con el tiempo justo de colocarnos en la zona media-trasera de la
salida antes de que suene la detonación que marca el inicio de la prueba. Desde
ésta, hasta que cruzo la alfombra de salida, todavía pasará casi medio minuto,
para luego empezar a trotar despacito entre la multitud de piernas que me
rodean. La salida es cuesta arriba, por lo que en vista de los cientos de
corredores que tengo por delante la imposibilidad de empezar a correr todavía,
tomo la decisión de salir en algunos tramos a la acera, por donde también es
bastante complicado empezar a correr, ya que está poblada igualmente de
infinidad de atletas. Así, entre trotar y semi-correr, completamos el primer
kilómetro donde miro el reloj y compruebo que hemos tardado casi seis minutos
en realizarlo, creo que ha sido el kilómetro mas lento en carrera de los que he
realizado en todos los años que llevo corriendo, y son ya unos cuantos.
Estamos callejeando por las
calles de Fuencarral sobre un perfil mas o menos llano, alguna pequeña cuesta
arriba que se compensa seguidamente con alguna corta bajada.
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Circuito Media Maraton Fuencarral-El Pardo |
Es en este tramo donde definitivamente puedo comenzar a correr con mas soltura y kilómetro a kilómetro voy adelantando a decenas y decenas de corredores.
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Km. 2,5 |
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Adelantando grupitos. |
Continuamente voy prestando mucha
atención a las posibles molestias que puedan surgirme tanto en la parte
posterior de mi pierna derecha como en la cadera, pero parece ser que el llevar
este ritmo nada exigente me resulta beneficioso y me deja disfrutar de la
carrera. Sigo progresando hacia delante, dejándome prácticamente llevar por el
perfil tan favorable en esta parte de carrera. Adelanto a un famoso cocinero
(David Muñoz creo que es su nombre) que lleva muy buen ritmo y poco después
adelanto también a Gigi, un amiguete con el que a veces he compartido
entrenamiento por el Parque Juan Carlos I.
Así poco a poco, y disfrutando de
la carrera, van cayendo los kilómetros y una vez rebasado el séptimo se acaba
la larga bajada y giramos a la derecha para comenzar a patear el precioso tramo
por el corazón del Pardo en la carretera que lleva su nombre. Tenemos cinco
kilómetros casi llanos por delante en los que consigo abstraerme de la
competición y deleitarme con el paisaje de pinos y naturaleza que nos rodea, y llevo la vista fijada en una imagen preciosa de fondo, que no es otra que la de la Sierra Madrileña cubierta de un gran manto blanco de nieve.
Voy disfrutando de cada zancada, y aunque sigo adelantando a bastantes
corredores, ahora cada vez ya mas dispersos, lo que realmente me hace disfrutar
es poder correr sin molestias y con cierta soltura, llenando mis pulmones con
un fresquísimo aire matutino.
Antes del noveno kilómetro
dejamos a nuestra izquierda un complejo deportivo y es ahí donde llego hasta la
altura de Jose Félix Ortiz (mas conocido como “El Somalí”) un extraordinario
corredor que en alguna ocasión ha llegado a ser el vencedor de esta prueba. Se
nota que hoy no es su día ya que no se le ve intención de estar luchando por
puestos delanteros, creo que ni tan siquiera estamos entre los cincuenta
primeros. En mi caso la verdad es que lo estoy pasando fenomenal, corro con
buenas sensaciones, aunque bien es cierto también que no me estoy exigiendo en
absoluto y eso me lo recuerda el cronómetro cuando al paso por el décimo
kilómetro me muestra una marca de treintanueve minutos. Pero a mi me da igual,
yo lo que quiero es correr y disfrutar, y es lo que estoy haciendo.
En el avituallamiento recojo una
botella de agua de la que al echarme el
primer trago a la boca compruebo que lo que sale de ella es agua con hielo a
partes iguales, apenas doy un par de sorbos y me deshago de ella tirándola a
uno de los contenedores amarillos que están situados al margen de la carretera,
como siempre fallo y la botella cae al suelo.. el baloncesto está claro que no
es mi deporte.
Sigo corriendo y completando el
kilómetro once y poco después el doce. Al haber participado en varias ocasiones
en esta Media Maratón, soy conocedor que la verdadera dificultad de hoy empieza
justo en el kilómetro trece, por lo que poco a poco me voy preparando de lo que
se nos viene por delante. Así una vez pasadas las instalaciones militares del
“Acuertelamiento Zarco del Valle” hacemos un brusco giro a la derecha que nos
sitúa a los pies del treceavo kilómetro y con ello en el inicio de la
interminable cuesta que, salvo algún pequeño respiro, se prolonga hasta mas
allá del dieciséis.
Es hora de tomarlo con calma y en
modo económico ir zancada tras zancada acompasando la respiración a un ritmo
constante pero machacón, procurando no pasarme de “vueltas” ya que podría
conducirme a pagar un alto precio. Se nota que la respiración se acelera, las
pulsaciones suben y las piernas comienzan a pesar, aun así consigo ir superando
a mas corredores a los que la cuesta se les empieza a atragantar.
Ahora los kilómetros pasan mucho
mas despacio y tras unas fuertes rampas iniciales, el perfil nos da una tregua
al paso por el kilómetro catorce, pero resulta tan solo un espejismo puesto que
de inmediato la carretera vuelve a empinarse de una manera descarada. Es
cuestión de tener paciencia y ser constante, procurando que no se disparen las
pulsaciones e ir acompasando la respiración a cada zancada. Aun así, los
kilómetros tardan una eternidad en completarse, dejo atrás el quince y todavía
quedan otros mil metros mas de continua subida para encontrar algún pequeño
respiro. Tras unos cuantos minutos mas rebaso el kilómetro dieciséis y con él
también el final de la cuesta mas dura, pero no la última.
Me tomo unos metros de tranquilidad intentando recuperar la respiración y cuando creo que vuelvo a la calma comienzo a ampliar la zancada y a incrementar nuevamente el ritmo.
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Ya queda poquito para coronar, al fondo la Sierra de Madrid. |
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Venga para arriba... |
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Sube, sube y sube... |
Me tomo unos metros de tranquilidad intentando recuperar la respiración y cuando creo que vuelvo a la calma comienzo a ampliar la zancada y a incrementar nuevamente el ritmo.
Estamos corriendo por la
carretera de El Pardo a Fuencarral y por delante de mí “ El Somalí” se marcha
en busca de un grupito de corredores que nos preceden. Yo sigo a lo mío aunque
compruebo que poco a poco me voy acercando también al grupo. Ahora el perfil es
una sucesión de toboganes, donde afortunadamente hasta el kilómetro dieciocho
son mas las bajadas que las subidas, durante todo este tramo puedo deleitarme con una fantástica vista de Madrid al fondo, con sus cuatro torres como faro en la distancia.
Dejando atrás el dieciocho
comienza una larga bajada hasta un túnel por el que salvamos la carretera de
circunvalación M-40 y punto donde comienza otra dura rampa de mas de un
kilómetro sin descanso que nos pone de nuevo el corazón el boca. En este punto
llego hasta el grupo que corría delante de mi y empiezo a rebasar a algunos de
sus corredores, entre ellos Mario un extraordinario veterano conocido también
de la zona por donde entreno. Todavía en la dura cuesta consigo rebasar a algún
atleta mas pero ya con la mente mas puesta en reservar para llegar bien a meta,
a estas alturas no quiero echar a perder las buenas sensaciones que llevo y la
ausencia de molestias.
Del kilómetro diecinueve al
veinte, corriendo por amplias calles flanqueadas de grandes edificios, se suceden los toboganes unos tras otros, ya
queda muy poco para completar la Media
Maratón y así nos lo hace saber con sus ánimos el público
desde las aceras.
En el kilómetro veinte hacemos un
nuevo giro de noventa grados hacia la derecha y tras un breve respiro en forma
de pequeña bajada y después de atravesar la Avenida Manuel
Azaña nos espera el postre que como no podía ser de otra manera se trata de una
última y dura rampa que nos conduce, ahora ya sí, al Polideportivo donde antes
de entrar recibo los ánimos de Yoli, una amiga de la infancia con la que
coincidí muchos veranos en el pueblecito de Guadalajara donde disfrutaba de mis
vacaciones estivales junto a mi familia. Una vez dentro del polideportivo
todavía restará dar una vuelta completa sobre el tartán para finalizar esta
carrera con un discreto crono de una hora y veinticinco minutos, quedando
clasificado en cuadragésimo segunda posición y octavo en mi categoría de
veteranos de mas de cuarenta y cinco años.
Estoy muy contento porque no he tenido molestias de ningún tipo y he podido disfrutar de la competición. Espero la llegada del resto de compañeros y una vez todos juntos nos vamos a tomar unas merecidas cervecitas.
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Llegada a meta. Tiempo bruto 1:25:29, |
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Arco de Meta |
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Una Media Maratón mas a la saca. |
Estoy muy contento porque no he tenido molestias de ningún tipo y he podido disfrutar de la competición. Espero la llegada del resto de compañeros y una vez todos juntos nos vamos a tomar unas merecidas cervecitas.
La próxima cita será ya el
Maratón de Sevilla, donde acudiré sin ninguna otra pretensión que intentar
disfrutarlo lo máximo posible.
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Bolsa del corredor |