lunes, 20 de enero de 2014

II TRAIL DEL SERRUCHO (Alalpardo 19/01/14)

Cartel de la prueba

Perfil del carrera, de ahí el nombre del "Serrucho"

Hoy tocaba correr una de esas carreras a las que los corredores nos referimos como "populares de las de verdad". Conocida como "Trail del Serrucho" se trata de una competición por caminos en la localidad madrileña de Alalpardo, y cuya organización corre a cargo de los "Alalpardo Running Team" www.alalpardorunning.es El nombre de Trail del Serrucho, presumo que le viene de la silueta de la prueba, ya que se trata de una sucesión continua de toboganes que hacen de su perfil un perfecto retrato de los picos de un serrucho.

Habiendo tenido la oportunidad de conocer previamente el recorrido de la carrera mediante la asistencia a uno de los dos "entrenamientos guiados" que con tan buen criterio estableció la organización (decisión bastante acertada a mi parecer), ya sabía que hoy iba a ser un día muy duro. No solamente por el perfil del recorrido, que también, sino porque el trazado discurre completamente por caminos que se embarran fácilmente, y no de un barro cualquiera, no, sino de un barro arcilloso que se pega como el mejor pegamento a las zapatillas y convierte el camino en una auténtica pista de patinaje. Con este pensamiento, y tras una semana repleta de lluvias, me levanto y subo la persiana de la habitación para comprobar, como no podía ser de otra forma, que continúa lloviendo. Hoy va a tocar sufrir.

A las ocho y media recojo a mi cuñado en la puerta de su casa y nos encaminamos hacia Alalpardo donde iremos al encuentro de Pedro y Antonio dos amigos de nuestro Club de Atletismo Velilla de San Antonio http://clubatletismovelilla.blogspot.com que también van a participar. En poco mas de veinte minutos hemos llegado y aparcado el coche sin problemas, por lo que nos dirigimos directamente al Polideportivo a recoger nuestros dorsales. Entramos en el recinto Polideportivo y en un santiamén los tenemos en nuestras manos, así que tranquilamente nos vamos a desayunar a una cafetería cercana que ya conocemos del sábado anterior, y donde cargaremos las pilas que falta nos va a hacer.

Cargando el depósito..

Mi cuñado Alejandro, come, come que te va a hacer falta...

Mientras desayunamos, escuchamos comentarios de las camareras relativos al estado de los caminos por los que dentro de un rato tendremos que correr. Estos comentarios no son nada halagüeños, y tal y como nos tememos, los caminos están de pena, incluso comentan que Protección Civil ha tenido que instalar un puente provisional para vadear un pequeño arroyo que en otras condiciones salvaríamos en un par de zancadas, por lo visto hoy el pequeño arroyo se ha hecho mayor y se ha convertido en río.

Con mucha calma damos buena cuenta de nuestros cafés acompañados de tostadas con aceite y tomate. Después de un ratito al abrigo de la cafetería y rodeados de cazadores que comparten con nosotros este espacio, nos vamos a dar un pequeño paseo por Alalpardo ya que todavía es pronto. De nuevo en la calle, continúa lloviendo, estiramos un poco las piernas con un breve paseo por el corazón de esta localidad, y hacemos alguna foto tauromáquica.

Haciendo tiempo hasta la salida, hoy lidiamos un toro bravo...

En mitad del paseo recibimos la llamada de Pedro que nos indica que ya ha llegado, por lo que se suspende la visita turística y vamos a su encuentro, no sin antes hacer una última parada en la Capilla de la “Virgen del Sagrario” a la que nos encomendamos e imploramos las fuerzas necesarias para afrontar el reto que hoy tenemos por delante.


Capilla Virgen del Sagrario

Poco después del encuentro con Pedro, llega también y se nos une Antonio, por lo que ya estamos los cuatro representantes en el día de hoy del Club. Juntos, y una vez vestidos de corto, comenzamos el calentamiento charlando entre nosotros y con un buen ambiente entre amigos.

Los cuatro magníficos, todos con gorra....(para la lluvia porque sol no hay)

El calentamiento lo dilatamos hasta apenas un par de minutos antes de la salida, el motivo es que ésta se realiza desde dentro de la plaza de toros, cuyo albero mas bien podría definirse como auténtico “chapapote”, además la salida de ella hay que hacerla por un callejón estrecho y de haber entrado con anterioridad seríamos de los últimos en salir. De este modo, al retrasar la entrada al coso taurino quedaremos situados en los puestos cabeceros, ya se sabe aquello de “los últimos serán los primeros”.

Preparados para salir, pisando el albero-chapapotil.


A las once en punto de la mañana se dispara el cohete con cuyo estallido se da inicio a la competición, ha llegado la hora de la verdad y comenzamos a correr. Salimos del ruedo tomando una estrecha calle paralela al arroyo de Paeque que baja cargado de agua, para enseguida remontar la calle de Alcalá hasta una glorieta que nos pone a los pies del Camino de Serracines. Este tramo, de apenas un kilómetro, es el único de todo el recorrido que se hace por Asfalto y enseguida se ha formado un grupito cabecero del que me separan apenas diez metros. Terminado el tramito de asfalto llega la “fiesta”, primera pisada sobre el barro del camino y primer porrazo de un corredor del Club de Atletismo Menorca que se va al suelo, afortunadamente sin consecuencias. En cuanto pongo el pie sobre el barro del camino pego un patinazo notando la inestabilidad de la pisada, la falta de tracción y lo mucho que resbala, así que copiando la táctica de los que van por delante me salgo del camino y empiezo a patear el barbecho de los terrenos que lo rodean. Madre mía, no sé que es peor, ahora el barro se pega como una lapa a las zapatillas que empiezan a pesar lo suyo y el pie se hunde en cada zancada, efectivamente esto va a ser duro.

En estos primeros compases de carrera ya se van por delante un par de corredores, y a su estela hemos formado un grupito bastante compacto, donde va entre otros Carlos Micra ganador en una ocasión de los 100 km. Madrid-Segovia, que en fila india llegamos al primero de los cruces. En él nos toca atravesar el barrizal que forma el cauce del arroyo del Chorrito, donde a punto estoy de perder una de mis zapatillas que casi se queda incrustada en el espeso barro. Hemos girado a la izquierda y ahora el tramo es en bajada con dirección a Valdeolmos, voy bien de respiración y me noto fuerte, pero no puedo correr lo que quisiera porque literalmente es imposible. El grupito ha empezado a desmembrarse, por delante un par de corredores destacados, un tercero que se nos escapa también y luego ya cuatro o cinco que vamos persiguiendo.

¿Por la derecha? ¿Por la izquierda?. Por el centro seguro que no.

Entramos en Valdeolmos por otro de los puntos “calientes” del recorrido, ahora le toca el turno al arroyo de Calderón, que es donde precisamente Protección Civil ha tendido un puente metálico para poder cruzarlo, de otro modo este trail se hubiese convertido en un triatlón al tener que haberlo atravesado nadando. Con precaución, por estar mojado, en un par de zancadas me sitúo al otro lado del arroyo y empiezo a correr sobre un camino super-embarrado y cubierto de hojas en proceso de descomposición que con unos tonos negruzcos le dan un aire lúgubre y misterioso al tramo. Apenas diez metros de alegría por asfalto en la calle de la Fuente, y enseguida frente a unas pistas de paddel, volvemos a girar a la derecha para atravesar de nuevo el arroyo, esta vez por un puente permanente y mas estable.

Comienza un largo, largo tramo en continua subida entre los kilómetros cuarto y sexto, rematado por una auténtica rampa que unida al barro del camino supone el tener que dar el cien por cien para lograr hacer cima. En este punto debo andar alrededor del puesto octavo, y partir del tercer clasificado hacia atrás vamos constantemente adelantándonos unos a otros, debido a que a algunos se les dan mejor las subidas, a otros el terreno llano y a otros las bajadas, cada cual impone su ley en el terreno que mejor le favorece.

Estado de los caminos, observa la huella de los patinazos.

Superada la cuesta toca “crestear” durante un par de kilómetros por un camino roto y pedregoso, repleto de charcos. A diferencia de los tramos anteriores, ahora hay mejor agarre y se puede correr un poco mas rápido, aunque siempre con muchísima precaución. En este tramo me pego mucho a los corredores que van cuarto, quinto y sexto hasta el punto de darles alcance, hasta que en una pequeña bajadita al intentar esquivar por la izquierda un enorme charco que ocupa todo el ancho del camino, un corredor del Menorca resbala, pierde el equilibrio y se da un buen porrazo. Le ayudo a levantarse y parece un poco aturdido, le pregunto si está bien y me dice que cree que sí, camino a su lado durante una decena de metros y me dice que siga que va a empezar a trotar porque está bien, como así lo hace. Me quedo algún metro mas trotando a su lado y viendo que efectivamente todo ha sido un susto le deseo suerte y sigo hacia delante.

Por delante los corredores que van cuarto y quinto se han ido bastante lejos, y con mucho cuidado, corriendo todo lo rápido que el camino permite, intento llegar hasta ellos. Pasado el octavo kilómetro, antes de una fuerte bajada ya estoy de nuevo a su estela, pero vuelven a separarse un poco en cuanto empezamos a escalar una nueva rampa. El agarre de mis zapatillas de asfalto es nulo, y tengo que ir constantemente saliéndome del camino buscando zonas donde pueda traccionar mejor, eso me hace en ocasiones tener que hacer mas metros de los necesarios, pero no hay otra forma. Superada la empinada cuesta vuelvo a darles alcance e incluso les supero y les dejo atrás cuando avanzamos por el tramo llano que antecede a la bajada hacia el avituallamiento del décimo kilómetro. En esta bajada me acerco mucho al tercer clasificado, y viendo que lo tengo muy cerca no paro en el avituallamiento, donde de reojo veo que hay montada una mesa con jamón, vino, cerveza, etc….y no paro por una sencilla razón, si lo hiciese ya no volvería a correr, me quedaría a cobijo bajo la carpa y rodeado de buenas viandas, la tentación es tan grande que prefiero seguir mirando hacia delante con la vista puesta en el tercer corredor.

Estos son avituallamientos en mitad del campo (Foto by Shinichi)

Avituallamiento Km. 10. Dan ganas de quedarse.

Pasado el avituallamiento, y tras superar otro tramo de barro muy pegajoso, hacemos un giro de noventa grados a la derecha para empezar a chapotear en una amplia, recta y larga pista que no parará de subir hasta pasado el kilómetro catorce. Es un camino totalmente repleto de surcos de agua, jalonado de enormes charcos que en ocasiones no queda mas remedio que chapotear en ellos donde el agua llega a veces por encima de los tobillos. Sobra comentar que desde el comienzo de la carrera llevo los pies calados, y esto ya es la guinda, las pisadas son una sucesión de “chof” chofs”.. y no pasan dos metros seguidos sin tener que meter los pies en otra poza. En este tramo el corredor del Menorca que me precede, mas habilidoso que yo, consigue abrir un hueco que ya no conseguiré reducir. Por detrás me da alcance otro corredor, que a tenor de sus zancadas, pisa este terreno con mucha mas confianza de la que yo tengo, y así junto a él, a relevos vamos superando estos cuatro kilómetros.

Al final de la interminable recta, la pista desemboca en un camino mas estrecho y pedregoso, sin tanto barro es cierto, pero donde tampoco se puede correr bien debido a las innumerables piedras que lo conforman. En este punto recibo los ánimos de Ramiro Matamoros, todo un campeón y ganador en alguna ocasión del Maratón de Madrid entre otras grandes carreras, todo un lujo.

Pasado el kilómetro catorce, el perfil vuelve a ser favorable, aprovecho para estirar la zancada en los tramos que se puede y consigo despegar al corredor que corría codo con codo junto a mi. Llego por segunda vez al cruce que forma el cauce del arroyo del Chorrito, donde antes casi pierdo una zapatilla y donde de nuevo mis pies parecen quedarse pegados al fondo del barrizal, esta vez está mucho mas pisoteado, no en vano ya han pasado por ahí mas de quinientos corredores hace un rato. Ahora toca girar a la derecha y encarar otro tramo de fuerte subida, en el estoy a punto de caer al suelo en un par de ocasiones debido a los resbalones. El camino es de un barro arcilloso muy deslizante y hace que vaya como los patos, pareciendo mas bien un esquiador de fondo que un corredor.

Y tú ¿Por donde irías?

A mitad de cuesta y antes del avituallamiento del kilómetro dieciséis, el corredor al que hacía rato había dejado atrás me alcanza de nuevo, me supera y me deja atrás. Ni siquiera hago intento de seguirle, no por falta de fuerzas, sino por falta de equilibrio, ya que a punto estoy de nuevo de darme de bruces contra el suelo.

Llego al avituallamiento situado en el kilómetro dieciséis y ahora sí, ahora me paro, repongo fuerzas, limpio la suela de ambas zapatillas con un palo y tras unos segundos encaro el tramo de durísima cuesta que todavía me espera por delante. Tramo que continúa siendo una pista de patinaje y hace que tenga que correr por fuera del camino durante lo que resta de ascensión, volviendo a tener las zapatillas con una carga extra de peso en forma de barro que sumado a que llevo dos camisetas empapadas de agua (no ha dejado de llover desde que empezó la carrera) hacen que sienta una sensación de extrema pesadez.

Cuando corono la que es la última de las mas duras ascensiones que tiene este trail, otro de los corredores que venía por detrás me da también alcance, y junto a él inicio la larga y comprometida bajada de aproximadamente dos kilómetros con dirección nuevamente hacia Valdeolmos. Juntos y a relevos entramos en esta localidad, y volviendo sobre nuestros pasos, abordamos nuevamente el pequeño tramo de barro y hojas en descomposición que desemboca en el puente provisional de hierro que atravesamos por segunda y última vez, para comenzar en tendida subida el tramo final de la prueba.

El camino está machacado, ya no puede estar mas roto y embarrado, estos cerca de tres kilómetros son los mismos que pateamos en los inicios de la carrera, y el haber pasado tantos corredores por encima de él, ha hecho mella, por lo menos yo no encuentro por donde correr con seguridad. Prueba de ello es que paulatinamente voy perdiendo contacto con el corredor que va junto a mi, lo bueno es que por detrás no veo a nadie que pueda darme alcance ya.

Esto está tocando a su fin, pero antes toca pringarse por tercera y última vez sobre el barrizal del cruce en el arroyo del Chorrito, donde los que vamos a meta nos encontramos de frente con los que todavía han de completar algunos kilómetros mas.

Quedan un par de kilómetros con perfil favorable en bajada, pero es imposible ir por el trazado del camino, al igual que sucediera en la salida, no queda mas remedio que echar pie al barbecho y seguir por encima de él hasta que por fin llego a Alalpardo y empiezo a pisar asfalto. Pego un par de zapatazos fuertes sobre la calzada para que se desprenda todo el barro posible y encaro el último kilómetro de la carrera. Nadie por delante, nadie por detrás, sorprendentemente y sin mucho esfuerzo consigo ampliar la zancada, parece que vuelo, es una sensación de haber dejado un peso atrás, como cuando llevas horas con una mochila a la espalda y de repente te deshaces de ella… parece que floto. Así llego hasta la plaza de toros donde por megafonía anuncian con mi nombre mi llegada, llego a meta parando el crono en una hora y treinta y siete minutos.

Entrada en plaza de toros y meta.
 

Pero lo mejor estaba por llegar, una organización volcada con el corredor, unos voluntarios entregados a los que nos les importa en absoluto cubrirse las manos de barro para quitarme el chip, un excelente avituallamiento donde empiezo a reponer fuerzas y a entrar en calor con un caldito calentito y una porción de pizza.

Gracias, gracias, gracias, por ese caldito, eres la mejor...

En seguida y antes de dar buena cuenta de la pizza llega Pedro con un crono espectacular, este tío es de acero. Repone algo de fuerzas y me comenta que se está quedando frío (no me extraña) y se va a las duchas. Saludo a Diego (Truhán en www.carreraspopulares.com) y una vez cambiado el caldo por una cervecita espero la llegada de mi cuñado y de Antonio que lo hacen juntos en una hora y cincuenta minutos, bravo por los dos, reponen un poco sus fuerzas y salimos del recinto.

Zona de Pizzas en meta, y de cervezas, y de caldo, y de fruta, y de chocolate. y... y...

Estamos cubiertos de barro, como suele decirse hasta las orejas, motivo por el cual justo a la salida de la plaza de toros y en una fuente pública decidimos quitarnos los mas gordo de las piernas metiendo éstas debajo del grifo. Lejos de lo que pudiera parecer, el agua nos parece hasta calentita después del frío que hemos pasado.

Una vez cambiados con ropa y calzado seco volemos al Polideportivo a consultar las clasificaciones donde compruebo que al final he quedado en sexta posición, siendo el primero de la categoría de veteranos. La entrega de trofeos está prevista para las dos de la tarde, por lo que acompañado de mi cuñado y de Pedro nos vamos a tomar unas cervecitas al bar anejo a la plaza de toros. Allí me encuentro nuevamente con Ramiro Matamoros con quien comento brevemente la dureza de la carrera de hoy.

Después de la carrera (Foto by Shinichi)



Durante la espera para recoger el trofeo, que todavía se retrasaría hasta cerca de las tres de la tarde, pude saludar a varios amigos entre ellos a Julio, con quien comparto lugar de entrenamientos en el Parque Juan Carlos I, y quien ha realizado una espectacular carrera con un tiempo envidiable, también puedo charlar con Yonhey (http://yonhey.blogspot.com), un corredor que sabe elegir con muy buen criterio las incontables carreras en las que participa y que disfruta a tope de cada una de ellas, sobre todo los post-carreras.

Pódium


Una vez recogido el trofeo, y en vista de la hora, tanto Alejandro como yo decidimos quedarnos a comer allí, dando buena cuenta de una rica paella, que será la guinda a una fabulosa mañana de atletismo, compañerismo y diversión.

Rica paella para reponer fuerzas (Foto by Shinichi)

Camiseta y trofeo


El resumen de este evento podría decirse que es una carrera dura en condiciones normales por su distancia y su perfil, pero si en días como el de hoy se hace con barro, pasa al siguiente escalón y se podría calificar como épica. Aún así, es una carrera que merece la pena por la ilusión y ganas que le pone la organización, por ser una de las carreras en la que en los tiempos que corren conserva la esencia de auténtica popular. Desde aquí mi agradecimiento a todas y cada una de las personas que la hacen posible.

Clasificacion Alex


Trofeo 1º Veteranos




Salud para tod@s.

2 comentarios:

luis narro dijo...

Grande Alex! No sólo por la victoria, que por supuesto,sino por tu forma de relatarlo,que hace sentir casi el estar allí!!

Enhorabuena! Un gran abrazo!!

yonhey dijo...

Enhorabuena de nuevo por ese podio. La carrera merece ir todos los años y si me apuras todos los entrenamientos. Yo fui de los que se quedó en el avituallamiento del km. 10 al menos 10' tomando cerveza, lomo, vino o jamón. Y efectivamente después no había quien tirara, pero ya habrá otras carreras para darle, avituallamientos de esos hay pocos.
Nos vemos en Getafe.